lunes, noviembre 06, 2017

Barro & Rocas: Una aventura con e-bike, un T-ROC & Apple Car Play

No soy un gran aventurero. No soy de esos que cruzan a pie el mundo o se preparan viajes por parajes recónditos. Soy un urbanita de pura cepa - cepa de hormigón -. Sin embargo, si habéis visto las fotos que voy publicando en mi cuenta de Instagram, además de juntarme con amigos y de estar en muchas charlas, disfruto de practicar deporte. O similares. Casi todos los días consigo hacer algo, aunque sea un trote.

Figura 1: Barro & Rocas: Una aventura con e-bike, T-ROC & Apple Car Play

Me gusta salir con la bicicleta, me gusta hacer snowboard, me gusta patinar en in-line y sobre hielo, me encanta el monopatín, voy a nadar una hora de vez en cuando o al gimnasio a hacer algo de ejercicios de musculación, y de vez en cuando salgo a correr - a pesar de que sigo pensando que es de los deportes más duros mentalmente -. Me siento bien si todos los días consigo hacer algo de ejercicio, aunque sea estar veinte minutos con mi skate pegando brincos.

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También me gustan los coches. Me encantan. Aunque los malignomóviles que he tenido en estos últimos quince años no han sido especialmente útiles para practicar deportes en los que hay que desplazar equipamiento - en el mío actual entra un long-board en el maletero y con dificultad -. Pero me encantan todos los coches en general.  


Figura 3: Vídeo de vacaciones haciendo mis deportes

Hoy, aprovechando la nocturnidad del domingo y antes de irme de viaje mañana por trabajo, os voy a contar mi aventura de ayer que tiene que ver con esto. No busquéis moraleja en la historia, solo es una vivencia mía que, en esta ocasión, tiene que ver con deporte, coches, bicis eléctricas y algo de diversión. Y por supuesto, con Barro & Rocas.

Una katana en el estómago y glúteos morados

Como en mi coche no entra la bicicleta, cuando quiero hacer una salida por la Sierra de Madrid necesito que me dejen una bici o que me la lleven, y eso es lo que hice hace un año y poco con mi amigo José Parada. Aquel día salimos por las montañas ... y casi me cuesta un problema serio de salud.

No es que me preocupen en demasía los golpes y las caídas. Desde hace dos años que comencé a hacer deporte con asiduidad, las caídas han sido una constante. Me he desollado las rodillas casi cada mes. Tengo golpes en las caderas y en los glúteos con sus respectivos moretones de todas las caídas, y a día de hoy aún conservo la herida que me hice en la rotula por una quemadura cuando me caí de mi skate hace poco más de un mes. Me duele. Digo "ouch!". Me resiento. Pero luego me río pensando en lo torpe que he sido. Me hace sentir vivo. Y disfruto contando lo torpe que soy a amigos.

Eso sí, cuando salgo con ellos, la analítica predictiva de mi Big Data personal dice que lo más probable es que me pase algo. Unas zarzas, un bicho que me pica y entonces mis amigos me tienen que dar barro para curarme la herida provocada por el veneno, y caídas innumerables. Además, todas esas caídas suelen ser en lo más complicado que existe en el ciclismo de montaña para mí: Las bajadas.

Yo, después de haber hecho miles de kilómetros con las piernas, subir montañas es algo que se me da bien. Tengo aguante, tengo ritmo, tengo resistencia, y a pesar de que me diagnosticaron una pequeña bradicardia en el corazón, la "patata" me funciona bien. La tengo fuerte y con pocas pulsaciones. Pero... las bajadas entre piedras, con raíces húmedas, barro y rocas, son siempre mi punto débil. No tengo la técnica necesaria, ni el valor, para bajarlas como lo hacen mis amigos. Soy, lo que viene siendo, un miedoso.

El año pasado me recogieron la bicicleta porque en mi coche no entraba y me la llevaron a la Sierra de Madrid. Salimos a una ruta de 40 kilómetros más o menos, cruzando zonas de ganado, al lado de los embalses que tenemos en Madrid, y cruzando por caminos húmedos entre el bosque. Y me caí. Me caí hasta tres veces, pero la peor fue la segunda vez, que como suele ser habitual, fue de lo más absurdo. De hecho, creo que si la cosa hubiera ido a más, podría haber aparecido en "Mil maneras de morir".

En plena subida adelanté a mis compañeros. Ellos bajaban como locos, pero cuando la montaña picaba para arriba no iban tan sueltos. Me puse el primero a ritmo, y en el lugar menos esperado me topé con una bañera de arena de "playa". La rueda delantera se clavó, no pude sacar las calas a tiempo de los pedales y caí, a peso muerto y totalmente vertical, con el pecho sobre el manillar. 

Fue como si me hubieran clavado una katana. Grité. Lloré. Grité. Me revolqué. Y me tuve que quedar tumbado durante 20 minutos hasta que recuperé el resuello. Después de eso, seguí  con mi bici unos kilómetros más para llegar al coche, y me volví a caer de espaldas en otra subida con otra roca. Así soy yo en la montaña. En ese trayecto notaba como se me abrían las carnes por dentro. Era un escozor insoportable.

Después de aquel incidente tuve que ir al Hospital a hacerme radiografías del tórax, análisis de sangre para ver el impacto en los glóbulos blancos y una ecografía del estómago para comprobar si se me habían astillado alguna costilla o el esternón. No fue así, pero parece que algún trozo de cartílago se desprendió, y junto con la sangre de la hemorragia interna se me formó un hematoma con forma y tamaño de huevo de gallina XXL. Y con él estuve durante meses. Aún tengo rastros de la solidificación que se me hizo internamente y que mi cuerpo poco a poco va absorbiendo.

Dolió horrores y tuve que esperar la cola de la ecografía con mujeres embarazadas para ver si mi huevo era niño o niña. Al estilo de la película de Arnold Schwarzenegger.  Y después de ese día dejé de salir con José Parada por la montaña.

Una e-bike y un T-ROC

Pero en nuestro grupo de amigos seguimos haciendo deporte. Yo salgo mucho con mi bicicleta, y de vez en cuando salgo a correr. Mis amigos salen con la bicicleta y la moto de Enduro y, desde que aparecieron las e-bikes, han empezado a utilizarlas. De hecho mi compañero se ha comprado hace nada una nueva e-bike que había que probar: Una e-bike Specialized Turbo Levo 2018. Una máquina preciosa. Para probarla, habíamos quedado que un día vendría a recoger mi bicicleta y nos subiríamos a la Sierra de Madrid a probarla. Pero aún no habíamos encontrado el momento. Y al final se alinearon los astros.


Mis amigos de Volkswagen están en mitad de la promoción de un nuevo vehículo con alma de aventura y mucha tecnología, y me ofrecieron que me lo llevara un fin de semana. Se trata del nuevo Volkswagen T-ROC 4-Motion y nos vino que ni al pelo para organizar la escapada a la montaña. Metí la bicicleta en el maletín y un par de mis skates - con el tiempo he ido ampliando mi colección y ahora tengo ya más de media docena de tablas con ruedas -.

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El plan era sencillo. Probar el coche con los modos de tracción para montaña, llevarnos las bicis, probar la e-bike, y terminar el día con unas cañas y un poco de skate - esto último obra mía. Eso sí, el objetivo final del día era que yo no me matara. Tengo aún que lanzar la 4º Plataforma y una hacker & survivor que mimar mucho aún



La subida a La Morcuera y la e-bike

La verdad es que fue un palizón de casi tres horas. Inicialmente no puse el Endomondo a registrar la ruta, pero cuando lo puse - como a las 15 minutos - empezó a contar de 0 hasta más de 2 horas y media. Yo hice casi toda la subida con mi bicicleta de siempre. Mi Scott 720 de fibra de carbono y con ruedas tubeless que tantas veces he sacado en mi cuenta de Instagram. Mi compañero la hizo con la e-bike.

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Después de 1 hora de subida desde Soto del Real hacia La Morcuera, hicimos una parada para que yo pudiera probar la e-bike. Yo estaba ya muerto, pero feliz por el ritmo de la subida. Y me dispuse a probar la bici eléctrica. He de decir que me sentía como un cheater, así que la usé solo durante unos tres kilómetros de subida, para luego volver a mi querida bicicleta de tracción animal.


Eso sí, la ventaja sin duda de la e-bike es que iguala a gente que tiene niveles muy distintos. Los multiplicadores pueden adaptarse a cada persona, y si lo que quieres es disfrutar de un paseo largo por un recorrido largo, es una maravilla. Es, simplemente, otro deporte. Es un deporte de más largo recorrido que la bicicleta normal.

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Yo, durante el tiempo que la usé pude comprobar que subes como si descendieras. Y cuando estuve esperando a mi compañero, me quedé frío. Eso sí, como os he dicho, aproveché para hacer más fotos a todo el paisaje, que es precioso.


Por último, como era de esperar, acabé dándome una buena leche y teniendo una caída en una zona de Barro & Rocas para acabar sucio y ensangrentado. El escozor que tengo ahora es significativo. Fui a pasar por una trialera en la que había rocas sueltas, el pedal golpeo una piedra, se me desequilibró la bici, frené y salí por delante. Como no me pude quitar las calas a tiempo quedé sobre las rocas, con las piernas desolladas y el manilla de la bici hecho un ocho. Tuvo que ayudarme mi amigo a salir de la postura en la que me quedé. Ya lo decía mi analítica predictiva.

El Volkswagen T-Roc y el Apple Car Play

A pesar de la sangre, también había que probar el coche. No es el primero que disfruto con mis amigos, que cada vez que tenemos ocasión de probar un nuevo coche quedamos para testearlo. Me gustan los coches. Desde siempre. En el Mobile World Congress de este año yo disfruté de la demo de conducir un Kart remotamente usando 5G... hasta que me cargué el stand.

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Lo cierto es que el coche prometía y había que darle caña. Tiene tracción a las 4 ruedas, le llené el depósito de gasolina Super 98, y le configuramos el modo Sport y el modo Individual para hacerle unas pruebas como debe ser.... y se portó bien a pesar de que casi lo arrugo un poco.


También con el cambio manual de levas, que el coche viene Automático + Levas. Le metimos por caminos de sierra y montaña, y se portó como un campeón.

Figura 13: Modos de conducción en el T-ROC
Además, este modelo venía con el Apple Car Play, y como yo estoy en plena migración de mi iPhone al nuevo iPhone X, decidí ver cómo funcionaba la última versión del mismo antes de deshacerme definitivamente de mi iPhone 7.

Figura 14: Tu iPhone en el T-ROC con el Apple Car Play
He de decir que Apple Car Play es supercómodo y lo he tenido en pleno uso todo el tiempo. Tienes apps integradas directamente en el coche como Spotify, Maps, el teléfono, etcétera, y utilizas toda la pantalla del vehículo. Realmente me gustó el concepto de llevarme en mi iPhone el sistema con las apps que necesito para el coche. Faltan apps, eso sí. Eché de menos algunas que uso mucho.

Figura 15: Spotity en Apple Car Play

Por supuesto, además de disfrutar de darle caña al T-ROC y de jugar con el Apple Car Play, probamos a ver qué permisos tenía el coche sobre tu iPhone una vez que lo conectabas. No conseguí sacar mucho más de lo que se espera de este sistema. No permite acceso con el iPhone sin encender la primera vez, pero si le has concedido acceso cuando el terminal está bloqueado es un riesgo para tu privacidad.

Figura 16: Privacidad ante todo cuando uses Apple Car Play

Podría ser que tu amig@ conectara tu terminal bloqueado a tu coche con Apple Car Play y acceda a toda tu agenda de contactos sin necesidad de desbloquearlo, así que... vigila la llave de tu auto o no le des permiso para manejar tu iPhone cuando esté bloqueado. Lo cierto es que es super-cómodo, como os he dicho.

Figura 17: Haciendo hueco a mi Hacker & Survivor en el T-ROC para que ellas también lo probasen.

Por supuesto, cuando mi hacker & mi survivor vieron el coche nuevo, se quisieron subir,  así que las tuve que poner sus sillas y darlas un paseo. Les parece más cómodo que mi malignomóvil... será porque tienen más espacio que en mi coche (¡¡soy un papaete muy malo!!!)

Conclusiones del día

Muchas veces me han preguntado eso de: "¿Cuál es el truco para sacar un post diario en el blog?". La respuesta es muy sencilla. Vivir y hacer cosas, y tener ganas de compartir tus vivencias con la gente. A veces escribo posts técnicos de cosas que voy aprendiendo - y los amigos que publican por aquí también - a veces son cuentos que escribo a mis hijas, otras son charlas que damos, herramientas que hacemos o aventuras que vivo. Ayer disfruté de una aventura que terminó con unos descensos en skate, donde probé un montón de cosas nuevas, una e-bike, un coche nuevo molón como el T-ROC y el Apple Car Play. Y me lo pasé genial además de terminar solo con magulladuras de niño de 8 años. Espero que tuvierais también un fin de semana divertido.

Saludos Malignos!

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