lunes, septiembre 30, 2019

El e-mail ha muerto. ¡Larga vida al e-mail! (Parte 4 de 4)

Y llegamos a la última parte de esta serie dedicada a mi querido, caótico, y necesario sistema de correo electrónico, pero que a la vez forzamos para cubrir necesidades que no siempre puede cubrir. Como hemos visto hasta aquí, tiene muchas carencias que yo he querido resolver en esta pequeña lista que os dejo a continuación.

Figura 17: El e-mail ha muerto. ¡Larga vida al e-mail! (Parte 4 de 4)

Como principales problemas con el correo electrónico, estos son algunos de los temas a los que nos tenemos que enfrentar, y aceptar, cuando lo utilizamos. Yo los he resumido en 10 puntos que recogen, más o menos, todo lo explicado en las tres partes anteriores.
1.- Identidad del remitente: Mientras no se utilice PGP o S/MIME, la identidad del remitente de una comunicación es siempre algo muy dudoso. Por eso existen los ataques de Phishing, aunque tengamos tecnologías de mitigación como Reverse MX Lookup, SPF, Sender ID y DMARC.
2.-  Privacidad: Las comunicaciones no siempre van cifradas extremo a extremo. El sistema de correo electrónico enruta los mensajes entre servidores que están en medio del camino entre el servidor de correo saliente y el servidor de correo entrante, y mientras el usuario no cifre sus mensajes con PGP o S/MIME, los mensajes pueden pasar por tramos sin cifrar, aunque se use SMTP-S, POP3-S, HTTPs o Mutual-TLS en algunos tramos.
3.- SPAM: La posibilidad de que cualquiera pueda enviarte publicidad masivamente a tu dirección de correo electrónico es algo muy barato como para desdeñar su uso. Hemos puesto regulaciones como LSSI, LOPD o GDPR, pero muchas empresas no están sujetas a ellas o directamente las ignoran. Por supuesto, los Filtros Bayesianos, los sistemas de reporte de SPAM con interacción de usuario, las técnicas de Machine Learning y las DNSBL o RBLs (RealTime BlackHole Lists) mitigan el impacto, pero ni mucho menos acaban con él.
4.- Seguridad: Al igual que con la publicidad, las campañas de Fraude (ventas falsas, estafas "scams" etc..), de ransomware personal o empresarial, de exploits e instalación de R.A.T.s (Remote Administration Tools) para meter los equipos clientes en botnets, etc... hacen que el correo electrónico sea el canal preferido por todos.
5.- Confiabilidad: Debido a que tenemos que aplicar filtros anti-Spam, Anti-Phishing, y Anti-malware que no son perfectos ni mucho menos, tenemos una pérdida de correos legítimos de muchas personas, que pueden ser una oportunidad de negocio, una comunicación esperada o un mensaje necesario para una gestión, lo que hace que muchos acabemos llamando por teléfono a las personas a las que enviamos mensajes importantes para garantizar que el mensaje ha llegado.
6.- Productividad: Algunas personas dedican hasta cinco (5) horas al día de su tiempo a procesar el correo electrónico, lo que hace que su productividad no se esté viendo siempre mejorada por el uso de un sistema de comunicación como el e-mail. Esto se debe a que el coste de enviar un correo electrónico es prácticamente cero, muchas personas no hacen un uso responsables de las comunicaciones y tienen en cuenta el tiempo que debe invertir el (o los) receptor(es) en su lectura y contestación.  A la gente le sale barato robar tiempo de la vida profesional o personal por medio de un mensaje de e-mail.
7.- Trabajo extra: Si el miedo a perder mensajes hace que configuremos umbrales a los filtros muy pequeños, o que nos repasemos la carpeta de mensajes de Correo No Deseado cada día, los usuarios comenzarán a hacer tareas extras de borrado y clasificación de mensajes buenos o malos, revisando entre correos de spam, malware, estafas, etcétera, aquellos que son realmente útiles para el receptor.
8.- Identidad Personal: Como os he dicho antes, el uso de la dirección de e-mail como identidad en los servicios de Internet, ha hecho que compartir tu dirección de correo electrónico se convierta en una forma de desvelar todos aquellos sitios en los que tienes 
9.- Disponibiliad: Debido a todo lo anterior, las personas suelen optar por dos alternativas. O no compartir fácilmente su dirección de correo o compartir una dirección de e-mail que deja claro que no es la suya personal. En el primer caso, se produce un efecto de indisponibilidad, ya que el que realmente quiere contactar contigo por algo útil ve dificultada su tarea, generando una pérdida de mensajes que podían ser relevantes para las personas. Un efecto contrario al origen de la comunicación.
10.- Impresonalidad: En la segunda opción del punto anterior, las personas tienen a poner un buzón impersonal como forma de contacto, lo que rechaza la comunicación. No se sabe quién está detrás de ese buzón, así que genera un rechazo en las personas ya que nos imaginamos a un conjunto de personas procesando esos mensajes. Es decir, perdemos de nuevo comunicaciones.
¿Y qué hemos hecho en nuestra vida personal?

Pues nos hemos tirado a otros tipos de comunicación. En la comunicación personal nos hemos movido hacia las Redes Sociales, que son, en contrapartida con el correo electrónico, unos de los sistemas menos interoperables del mundo. Así, tenemos cuentas en Facebook, Twitter, Linkedin, Telegram, WhatsApp, Instagram, iMessage, Twitch, etcétera. En todos estos sistemas hay sistemas de comunicación en forma de chats, comentarios o mensajes privados como e-mails. Pero de nuevo se produce un problema de productividad brutal.


Figura 18: David Guapo sobre el uso de WhatsApp

Dar tu WhatsApp implica dar tu número de teléfono a personas que pueden llamarte, buscar tus identidades en la red o hacer un uso intenso de mensajería. Yo no tengo tarjeta de visita, no doy mi correo electrónico personal y mi número de teléfono lo guardo como si fuera mi tesoro. Y WhatsApp, Telegram, o iMessage están restringidos hasta más no poder. Porque además dicen cuándo estás online. Por supuesto, si lo doy poco, utilizar WhatsApp, Telegram o Instagram como alternativa al e-mail contactos con terceros a través de Internet, es algo que no me planteo.

En cuanto a las redes sociales, sucede un poco lo mismo, abiertas a todo el mundo con mucho tiempo para que pueda pedir cualquier cosa de manera gratuita. Supongo que todos os habréis topado con mensajes no solicitados de gente que no sabéis quién son que piden cosas que os llevan tiempo. En mi caso, los mensajes de hackear a la pareja son un clásico, y por supuesto, dejé de contestar por redes sociales.


Una en particular es muy curiosa, Linkedin, que deja que cualquiera que quiera enviarte un mensaje pueda hacerlo. No es necesario que sea tu contacto, basta con que les pague a ellos por poder enviarte un mensaje. Es decir, ellos comercializan tu contacto y venden tu tiempo, pero eres tú el que tengo que contestar, y hoy en día se ha convertido en una canal muy usado para ventas. 

¿Y en la vida profesional?

Muchas empresas aún sufren en productividad por el uso intenso del e-mail. Yo me enfado cuando me envían correos kilométricos o con muchas personas en copia. De hecho, suelo hacer caso omiso de un mensaje que me tiene en copia con muchas personas. Lo siento, tengo muchos mensajes que leer que van dirigidos solo a mí. Y por supuesto, los hilos infinitos de veinte mensajes deberían ser causa de despido inmediato. 

Es la peor de las productividades. Si una persona hace eso en lugar de llamar por teléfono o arreglar la solución en una reunión personal, es que esa persona sobra en el equipo. Y si la empresa lo consiente, es que hay un problema de gestión serio.

Por eso se han intentado muchas cosas, y algunas ha fructificado. En Google, que tenían Gmail se dieron cuenta de esto internamente, y decidieron apostar por Google Wave, un nuevo sistema de comunicación para grupos que cambiaba el mensaje de e-mail tradicional por algo diferente, pero no triunfó y en el año 2012 se cerró el proyecto.

Figura 20: Imagen del proyecto Google Wave

Microsoft apostó por una cosa similar en SharePoint, del que yo mismo participé en un libro de Seguridad en SharePoint 2010 junto con mi hermano Rubén Alonso y otros compañeros para ver temas de auditoría de seguridad en la plataforma y del que apenas quedan una decena de unidades antes de desaparecer para siempre. Y a base de integrarlo con Microsoft Office y el resto de tecnologías en la empresa ha ido consiguiendo perdurar, aunque no es precisamente el más querido por muchos grupos de usuarios empresariales que necesitan otras formas de comunicación.

Figura 21: Libro de Microsoft SharePoint 2010: Seguridad

Sistemas como Skype o Google Hangout - y los canales IRC en grupos de seguridad - se convirtieron en buenas alternativas en la empresa para las comunicaciones, pero al final han sido Slack y Microsoft Teams los que han dado el salto para tener sistemas de comunicación en grupos de trabajo similares a los que Google Wave proyectaba. Es decir, un lugar donde se centralicen los documentos, se puedan editar, se permitan reuniones en real-time o mensajes en diferido.

Con todas estas alternativas, las personas se han ido buscando formas diferentes de suplir al correo electrónico y evitar todos los problemas anteriores. Hoy en día, mi equipo personal y compañeros me mandan un WhatsApp que contestaré cuando pueda, pero seguro que mucho antes que un e-mail, y los desarrolladores y equipos de producto usan Slack o Microsoft Teams antes que enviar infinitas listas de mensajes de e-mail.

Por supuesto, también quedan cosas que solucionar, como lo que sería publicar un e-mail de contacto al exterior que no sufriera los diez puntos anteriores, pero en eso también estamos trabajando, porque está claro que ni las redes sociales ni las soluciones empresariales que he citado, ni el e-mail tradicional arreglan todos esos problemas.

Resurección

Los seres humanos necesitamos comunicarnos. Para socializar. Para trabajar. Para demostrar que estamos enfadados. Para decirle a esa chica que te gusta mucho. Para educar a nuestros hijos. Y en todos estos momentos el e-mail ha sido una pieza fundamental en las últimas décadas de nuestra existencia.

Como hicimos en el pasado cuando pasamos del copiar ficheros de texto de una carpeta a otra para dar el salto a SMTP y POP3, tendremos que aceptar los nuevos cambios. La disrupción está llegando a esa dirección de e-mail y tendremos que pensar en cuáles serán las funciones de ese tunombre@tuhost.com que tanto hemos utilizado en los últimos años. Tal vez sea solo para compañeros y amigos y totalmente privado. Tal vez solo sea para la gestión de la identidad.

O tal vez sea un concentrador de comunicaciones privado que debemos proteger y que interactuará con los sistemas empresariales tipo Slack o Microsoft Teams, y las redes sociales personales sin nunca ser revelado. Un concentrador que no deba ser expuesto en la red nuca para evitar todos los problemas que he citado en los puntos anteriores.

Lo que sí que tengo claro es que hemos extenuado el modelo con tantos parches, y las nuevas tecnologías están robándole cuota de uso práctico, mientras que seguimos teniendo una carga en su gestión y un foco de riesgos de seguridad y privacidad personal y empresarial.

Eso sí, contar nuestra historia como seres humanos sin hablar del e-mail sería injusto. Sería inexplicable Internet sin uno de sus servicios mágicos, míticos y más poderosos que hemos tenido la suerte de utilizar. Así que, ¡Larga vida al e-mail! Aunque tengamos que acotar o re-definir sus usos.

Saludos Malignos!

Autor: Chema Alonso Contactar con Chema Alonso

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- El e-mail ha muerto. ¡Larga vida al e-mail! (Parte 1 de 4)
- El e-mail ha muerto. ¡Larga vida al e-mail! (Parte 2 de 4)
- El e-mail ha muerto. ¡Larga vida al e-mail! (Parte 3 de 4)
- El e-mail ha muerto. ¡Larga vida al e-mail! (Parte 4 de 4)
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1 comentario:

Diabliyo dijo...

El problema de las herramientas como Slack (que la verdad no me gusta) y la de Microsoft, es que se limita a la poca posibilidad de adopción, carrera que lleva ganada el Correo Electrónico, vaya, seria que a la voz de YA! todos abrieran cuenta en Slack o Microsoft Team, pero finalmente tendríamos que ver la "contramoneda" que es la facilidad que otorguen estas plataformas para introducir información desde el exterior. Por ejemplo, en una web te registras, dejas tu emails y el mismo software te manda un correo en cuestión de nada.

Creo que aquí viene el Reto, hacer que Slack y Microsoft Team, provean una forma de integrarse con otros ecosistemas (pagina web), y que sin mucho requerimiento pueda optarse como una forma de comunicarse con el usuario (asi como lo hace el correo electrónico).

Sinceramente lo veo difícil... veo a Slack y Microsoft Team una carretera camino a la "privatización de conexiones", donde tarde o temprano te van a cobrar por conectarse a su API (como lo hace Google) y volveríamos de nuevo al correo electrónico.

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