viernes, abril 03, 2026

The Wave 2026: ‘Hacking & Cybersecurity in the age of AI Revolution’ - 15 Abril en Zaragoza

Los próximos días 14, 15 y 16 de Abril tendrá lugar en Zaragoza el Congreso The Wave 2026, con una amplia participación de empresas tecnológicas, ponentes de primer nivel, y exposiciones, y yo estaré para dar una ponencia el día 15 de Abril en el Planet Zero -  que será el auditorio del Palacio de Congresos de Zaragoza - a las 11:50, de la mano de Nunsys y Cloudflare.
Por supuesto hablaré de Ciberseguridad e Inteligencia Artificial en una charlad de media hora, así que si vas a estar por allí, recuerda, el día 15 a las 11:50 estoy en el auditorio Planet Zero, por si quieres pasarte a verme.
Por supuesto, si te has leído el libro de "Hacking IA: Jailbreak, Prompt Injection, Hallucinations & Unalignment" seguro que te haces una idea de lo que voy a contar allí, pero... como siempre, estará actualizada hasta el último minuto, que en este mundo todo va muy deprisa.

Ese mismo día, estará como cabeza de cartel cerrando el evento, el gran José María Álvarez-Pallete, que es un gran ponente y que, como siempre, dará una charla espectacular. Será a las 19:00 horas, para cerrar la jornada del día 15.
Pero además, el día 14 tenéis, entre muchos, a Paco Salcedo, Presidente de Microsoft España, y el día 16 a Jordi Wild - que tengo muchas ganas de conocerlo en persona -, y al viejo rockero de Alejandro Vesga, que estarán dentro de una lista de grandes ponentes. Nos vemos por Zaragoza.

¡Saludos Malignos!

Autor: Chema Alonso (Contactar con Chema Alonso)  


jueves, abril 02, 2026

Cómo lograr el Check de Verified en LinkedIn con una Identidad Pública que no coincide con la Identidad Legal

Durante los últimos años, las redes sociales han ido incorporando sistemas de verificación con el objetivo de reforzar la confianza entre los usuarios. Estos sistemas consisten en un mecanismo mediante el cual la plataforma confirma que la persona o entidad que gestiona una cuenta es realmente quien dice ser. La recompensa visible para el usuario es una insignia, un pequeño icono —el conocido check— que, para muchos, simboliza autenticidad y fiabilidad.

Figura 1: Cómo lograr el Check de Verified en LinkedIn con una
Identidad Pública que no coincide con la Identidad Legal

En el caso de LinkedIn, esta insignia de verificación pretende indicar que un perfil pertenece a una persona real y que la información presentada coincide con su identidad profesional, pero hay que entender que no tiene por qué ser la información legal. A través de estos distintivos, la plataforma busca generar un entorno más seguro, donde los usuarios puedan interactuar con confianza, evitando suplantaciones y facilitando la creación de redes profesionales legítimas. Además, el sistema permite verificar no solo la identidad, sino también documentación, garantizando que determinada información que aparece en el currículo de la persona es correcto.

Sin embargo, esta lógica presenta un matiz a conocer. La verificación no siempre vincula de manera técnica y directa la identidad visible del perfil con la identidad que se ha validado internamente. Algo que hay que entender si te dedicas a la investigación de identidades en Internet. Es decir, un usuario podría mostrarse como verificado gracias al check, pero no existir una correspondencia completa entre los datos de la persona que aparece en el perfil y aquella que ha pasado el proceso de validación. 

La insignia ofrece cierta seguridad y confianza, pero no asegura la correspondencia absoluta entre la identidad verificada y la visible, por lo que debes conocer su funcionamiento correctamente para entender sus límites. En LinkedIn, un perfil verificado transmite una idea muy concreta, detrás de ese nombre hay una identidad confirmada, pero podría darse el caso que no fuera exactamente la visible, que es lo que la mayoría de usuarios interpreta sin pensarlo demasiado. 

 o que vas a ver a continuación no muestra una intrusión, ni una toma de cuenta, ni una vulnerabilidad técnica clásica. Muestra algo distinto, un flujo de verificación para reforzar la autenticidad del perfil, pero que deja que la identidad visible de una cuenta sea distinta de la identidad legal acreditada. Esto, si lo conoces, no tiene por qué ser malo. Muchas personas tienen nombres públicos que no son los que están en sus identidades legales, como Moxie Marlinkspike o Chema Alonso, pero aún así se puede verificar que son ellos. Moxie Marlinsspike protagonizo en un evento una anécdota que se hizo famosa cuando le pedían un ID con su nombre en un evento, y el dijo simplemente: "Google me", para que la persona que le registraba supiera que él era Moxie Marlinspike, - una identidad creada por él mismo - incluso si su identidad legal era otra.

Dicho de otra forma, el sistema comprueba que hay una persona real detrás - que ha hecho el proceso de Know Your Custormer -, pero el usuario final puede seguir sin saber quién es realmente esa persona . Cuando una insignia de verificación deja de responder a la pregunta “quién está detrás” y pasa a responder sólo a “hay alguien detrás”, el modelo de confianza debe ser otro. Es cierto que, si hay algún problema, la plataforma que ha verificado a esa cuenta, sabe quién está detrás de ella. Es decir, la identidad legal del que controla esa cuenta.

Lo curioso es que, de acuerdo con el flujo operativo descrito, ante una discrepancia, LinkedIn propone una salvaguarda consistente en mostrar el nombre oficial como complemento público en el perfil. Incluso llega a mostrar una vista previa en la que el alias, la insignia de verificación y el nombre legal aparecen conjuntamente, reforzando la transparencia y autenticidad del perfil. 

Sin embargo, esto no parece la mejor idea para perfiles que tienen una identidad pública bien reconocida que prefieren conservar la privacidad de su identidad legal. Como vamos a ver en esta demostración, aunque la intención declarada por LinkedIn en la ayuda es mostrar la identidad legal, el resultado operativo final, y el resultado finalmente visible demuestra que se puede ocultar la identidad legal, divergente con la identidad pública.


La prueba de concepto que sigue documenta precisamente eso. Cómo un perfil con un nombre divergente puede atravesar el proceso de verificación documental y biométrica, llegar hasta la fase en la que LinkedIn reconoce la discrepancia - y aunque promete transparencia -, terminar finalmente con la insignia añadida sin que se muestre tu identidad legal. Aunque hay discrepancia, la identidad legal no queda visible como complemento en el perfil. No se trata de una hipótesis. Se trata de una secuencia reproducida, documentada y observable. Vamos al grano.

1. Preparación de la cuenta y estado inicial

Qué se quiere demostrar con esta prueba de concepto:
  • Se parte de una cuenta con un nombre de perfil divergente respecto del nombre del documento.
  • El proceso de verificación documental y biométrica se completa correctamente.
  • LinkedIn detecta la discrepancia y ofrece una salvaguarda de transparencia.
  • La vista previa muestra que el nombre oficial aparecería entre paréntesis.
  • El resultado final observado es un perfil verificado con alias y sin nombre complementario visible.
La cuenta utilizada en la prueba muestra un nombre de perfil divergente, "El lado del mal", y en ese momento todavía no dispone de ninguna verificación añadida. 

Figura 4: Estado inicial de la cuenta: nombre de perfil divergente
y ausencia de verificación previa. 

Este punto es importante porque fija el estado previo. El alias visible, cuenta operativa y cero insignias activas.

2. Verificación documental y biométrica

El flujo de Persona valida la identidad de la persona real detrás de la cuenta. El material gráfico permite ver que el proceso pasa por el escaneo físico del documento, la comprobación biométrica y la validación final de identidad. 

Figura 5: Secuencia resumida del proceso de "Know Your Customer".
Escaneo del documento, verificación biométrica y validación positiva de identidad.

Para evitar exponer datos innecesarios, en esta versión se han omitido capturas donde aparecen campos documentales completos.

3. LinkedIn detecta la discrepancia y propone una salvaguarda

Una vez verificada la identidad real, LinkedIn no añade todavía la insignia. En ese punto aparece un mensaje explícito: el nombre del ID no coincide con el nombre del perfil y, como alternativa para poder verificar la identidad, se ofrece mostrar el nombre del documento oficial como complementario en el perfil.

Figura 6: Aviso de discrepancia de nombre y activación
de la salvaguarda propuesta por LinkedIn.

4. La propia plataforma enseña el resultado esperado

La siguiente pantalla es decisiva porque ya no es una interpretación del investigador. Es la propia plataforma la que muestra una vista previa de cómo debería quedar el perfil si se acepta la opción propuesta: alias visible, insignia de verificación y nombre oficial entre paréntesis como complemento público.

Figura 7: Vista previa del comportamiento esperado. El nombre oficial
aparece como complemento visible junto al alias.

5. Resultado final observado

Tras completar el flujo, la verificación queda añadida al perfil. No obstante, el resultado visible no coincide con la vista previa anterior, el perfil termina mostrando la insignia de verificación sobre el alias, pero sin el nombre oficial complementario que LinkedIn había presentado como mecanismo de transparencia.

Figura 8: Comparativa directa entre el resultado que LinkedIn
promete y el resultado finalmente observado en el perfil.

6. Interpretación técnica de la evidencia mostrada

La imagen documenta el estado final de la prueba de concepto y concentra, en una sola vista, el núcleo del fallo de lógica observado en el flujo de verificación de LinkedInDesde el punto de vista técnico, lo que se aprecia es la coexistencia de tres elementos que no deberían convivir de esta forma si la salvaguarda de transparencia se aplicara correctamente, según la ayuda de la plataforma.
  • Un nombre de perfil arbitrario o alias visible
  • Una insignia de verificación de identidad activa
  • La ausencia del nombre legal complementario que el propio flujo promete mostrar cuando detecta discrepancia entre identidad acreditada e identidad mostrada.
Figura 9: Resultado obtenido BYPASS Business Logic Error
 / Broken Identity Binding

Esto permite inferir que el proceso de validación documental y biométrica ha finalizado con éxito - se ha hecho el KYC,  el backend ha marcado la cuenta como verificada y tiene la documentación almacenada, pero que la capa de representación pública del perfil no está materializando de forma efectiva el mecanismo de unión entre identidad legal e identidad pública, que es algo que debes tener en cuenta.

Dicho de manera más precisa, la plataforma resuelve correctamente la pregunta “existe una persona real detrás de esta cuenta y sabemos quién es”, pero “la identidad pública que se muestra al resto de usuarios no tiene por qué ser la identidad legal que ha sido acreditada”.

Lo que se muestra no es una simple anomalía visual o un problema cosmético. Lo que refleja es una posible desincronización entre el estado de verificación concedido y la política de exposición del atributo de identidad complementaria descrito en la ayuda de Linkedin. En otras palabras, el sistema concede el distintivo sin hacer cumplir de manera consistente la condición de transparencia que él mismo presenta como alternativa cuando existe un desajuste de nombres, pero que por otro lado permite a las identidades públicas mantener la privacidad de sus identidades legales.

A nivel de lógica de negocio, esto encaja con un escenario de Broken Identity Binding, la identidad  legal validada existe, pero no queda correctamente enlazada con la identidad pública consumida por terceros. El resultado práctico es que el usuario que observa el perfil recibe una señal de autenticidad fuerte, pero que si carece del contexto mínimo necesario para interpretar correctamente qué ha sido verificado y bajo qué identidad, podría llevarle a confusión o error. 

7. Implicación de seguridad y abuso potencial de esta evidencia

En un sistema de verificación bien ligado, la insignia debería actuar como un atributo de confianza contextualizado. Es decir, no solo debería indicar que el proceso de validación ha sido superado, también debería permitir interpretar correctamente qué identidad ha quedado acreditada frente al resto de usuarios. Cuando esa unión falla, el distintivo conserva su fuerza visual, pero pierde precisión semántica. Es decir, podría parecer que la identidad legal es la que se ve públicamente es la misma - porque no aparece entre paréntesis otro nombre), sin ser así.

Eso abre la puerta a varios escenarios a tener en cuenta. Lógicamente, hay que pensar en la suplantación creíble con validación, ya que un actor podría construir un perfil con un alias, una identidad visual cuidada o incluso una identidad coincidente con la de un tercero, completar la verificación con su propia documentación legítima y terminar mostrando públicamente una cuenta que transmite autenticidad sin revelar el contexto real de la verificación. Para el observador externo, la insignia refuerza la apariencia, para el atacante, reduce el riesgo de ser detectado y aumenta credibilidad. Para limitar la suplantación de personas conocidas, por supuesto, Linkedin tiene los mecanismos de denuncia de suplantaciones, y por eso las empresas monitorizan las identidades de sus ejecutivos en la red para detectar estos posibles casos.

Hay que añadir que, además, en caso de que esta identidad fuera parte de un delito que se investigara, la plataforma podría entregar la documentación que usó la persona en el proceso de KYC, pero para engaños individuales a personas a través de redes sociales, podría dar a la identidad un halo de ser lo que se ve, cuando realmente es otra persona.

En este caso, el objetivo ya no es parecer una persona concreta, sino parecer una entidad fiable. Nombres como “Security Team”, “Compliance Department” o cualquier otra formulación institucional adquieren más potencia cuando van acompañados de una verificación activa. El problema no es solo el alias, también que el distintivo puede ser interpretado por la víctima como una validación indirecta del rol, del contexto o de la autoridad del emisor. Para ello hay que entender que las verificaciones pueden verificar también la documentación, pero puede ser que alguien verifique su identidad con este proceso, pero no verifique sus aptitudes, por lo que podría ser mintiendo en sus títulos y acreditaciones.

Cuando una plataforma proyecta una señal fuerte de autenticidad, terceros pueden usarla como referencia adicional en procesos de evaluación, contacto profesional, validación de antecedentes o interpretación pericial informal. Hay que entender bien los límites de la verificación, y si la identidad visible no queda unida con transparencia a la identidad legal acreditada - lo que podría ser una opción de privacidad - ,  y los que consumen estos límites no lo conocen, la plataforma introduce sin quererlo ruido precisamente en el punto donde debería reducirlo.

En otras palabras, el problema no está en que LinkedIn permita usar identidades públicas o alias. El problema aparece cuando el distintivo de verificación sigue actuando como una señal fuerte de identidad legal - tal y como dice en su ayuda - sin que el usuario pueda interpretarlo correctamente. Es decir, si la Verificación permite el uso de Identidades Públicas con privacidad de Identidades Legales, no debería decir que si hay discrepancia entre ellas mostrará las dos en la Verificación y luego que se pueda evitar eso.

Saludos,


miércoles, abril 01, 2026

Cortical Labs CL1: Ordenadores con Redes Neuronales Biológicas para ejecutar algoritmos de Inteligencia

No podía no escribir sobre esta noticia - a pesar de ser hoy el April's Fool -, pero el día a día es el que es. El caso es que quería hablaros del ordenador CL1 de Cortical Labs, que no es solo un avance tecnológico, ya que es el nacimiento de una nueva categoría tecnológica, lo que se denomina como "Inteligencia Biológica Sintética (SBI)". Mientras que la IA convencional intenta imitar el cerebro mediante silicio y matemáticas, el ordenador CL1 utiliza el componente original: Neuronas humanas vivas.

Fue lanzado comercialmente en 2025, como el primer ordenador biológico del mundo, capaz de ejecutar código directamente sobre tejido vivo, y hoy en día podemos ver jugar al mítico juego del Doom del que ya hemos hablado tantas veces. 

Figura 2: Doom corriendo sobre el CL1

Ya hemos visto ejecutar DOOM desde el DNS, desde el Excel o bases de datos, en un emulador de MS-DOS para iPhone, y ahora lo tenéis en este vídeo anterior lo tienes corriendo sobre un ordenador de neuronas vivas.

El Core del CL1: "Wetware" y Silicio + BiOSP

A diferencia de un procesador tradicional, el núcleo del CL1 es un híbrido, y cuesta unos 35.000 USD por unidad. Contiene aproximadamente 800,000 neuronas cultivadas a partir de células madre humanas, las cuales crecen directamente sobre un chip de silicio equipado con una matriz de electrodos de alta densidad. El chip actúa como un puente y traduce los datos digitales en impulsos eléctricos que las neuronas pueden "sentir" y, a su vez, capta las señales eléctricas de las neuronas para convertirlas en comandos digitales.

Para que este "procesador vivo" funcione, el CL1 incluye un sistema de microfluídica que suministra nutrientes, elimina desechos y regula la temperatura y los gases (CO₂, O₂), manteniendo a las células sanas hasta por seis meses. Esto, lo tenéis explicado en el siguiente vídeo publicado de Cortical Labs.


Figura 4: Brain Cells playing Doom

Para interactuar con esta amalgama de biología y metal, Cortical Labs ha desarrollado el Biological Intelligence Operating System (biOS). Este software permite a los desarrolladores desplegar código que estimula áreas específicas del cultivo neuronal, recibir respuestas en tiempo real y entrenar a las neuronas mediante bucles de retroalimentación basados en el "Principio de Energía Libre", donde las células modifican sus conexiones para hacer su entorno más predecible.

Un ejemplo famoso de esta capacidad fue el predecesor del CL1, el DishBrain, que aprendió a jugar al videojuego Pong en menos de cinco minutos, superando en velocidad de aprendizaje inicial a muchas IAs digitales. 
Y ahora, como no, ya con el CL1 se ha demostrado que estas neuronas pueden realizar tareas más complejas, como jugar al clásico Doom

¿Por qué biocomputación?

El CL1 no busca reemplazar a las GPUs, sino ofrecer ventajas donde el silicio flaquea, como es la eficiencia energética. Para que os hagáis una idea, un rack entero de unidades CL1 consume menos de 1 kW, una fracción minúscula de lo que requiere un centro de datos de IA para tareas de aprendizaje similares. Así, hoy en día, Cortical Labs tiene una Cloud de CL1 y es un servicio que se puede utilizar para desplegar software.

Figura 6: Cortical Cloud

Además, las neuronas biológicas son expertas en generalizar con muy pocos datos, algo que a los modelos de lenguaje actuales les cuesta horrores, por lo que son perfectas en Aprendizaje Adaptativo. Por último, para la investigación médica es un entorno perfecto, porque permite probar fármacos y estudiar enfermedades neurodegenerativas en neuronas humanas reales de forma ética, reduciendo la necesidad de experimentación con animales. Y sólo por eso, ya mola mucho.


Todavía quedan muchas dudas en el proyecto, e incluso hay que ver cuanto de aporte tienen las neuronas biológicas en los resultados que se han visto. Los costes aún son altos, y el mantenimiento también, pero es un área de investigación preciosa que, si te gusta la tecnología, es imposible que no te mole. Además, tienes el juego para ver cómo se hacen las interconexiones.

Figura 8: Gemini ayudándome a hacer el código para el CL1
(el código viene después, pero lo he cortado, no era importante aquí)

Como curiosidad, le he preguntado a Gemini si me puede ayudar a hacer el código para entrenar el CL1 para jugar al Light Cycles de Tron, y sin que lo haya podido probar, me ha explicado cómo hacerlo. Así que... tal vez lo haga como experimento. Y ya, si te gusta la Ciencia Ficción, cuando se consigan que estas redes neuronales vivas sean de millones, que duren años, ¿estaremos cerca de crear algún cerebro sintético como los que sirven para construir a los Replicantes en Blade Runner?

¡Saludos Malignos!

Autor: Chema Alonso (Contactar con Chema Alonso)