Mi compañero Kiko Gámez estaba escribiendo un libro para ayudar a las PYMES a transformarse con la Inteligencia Artificial, y me pidió por favor que le escribiera el prólogo, y como no podía negarme - es más alto y más fuerte que yo -, le dije que por supuesto, que intentaría escribirle algo bonito que hablara de no tener miedo a aprender cosas nuevas y transformarse.
El libro lo acabó en verano y ya lo tienes a la venta en Amazon donde lo puedes comprar, con un título que deja claro desde el minuto uno para qué está escrito, que es un manual para que saques de él cosas que te mejoren a ti: "POTENCIA TU EMPRESA CON INTELIGENCIA: Cómo profesionales y empresas se rediseñan para ganar con inteligencia artificial"
Figura 2: "POTENCIA TU EMPRESA CON INTELIGENCIA.
Por supuesto, yo hice el prólogo, y quise hacerlo contando alguna experiencia mía personal y propia. Así que usé uno de los aprendizajes que he tenido en mi vida. Es sobre la lucha que tuvo mi madre cuando yo era un niño en Móstoles para que no tuviera un techo de cristal. Para que no tuviera miedo. Esa frase que tantas veces me decía mi mamá - a la que ya sabéis que adoro -:
- "JoséMari, cariño, si otros pueden tú también".
Así que de eso quise escribir el prólogo, pero ahora desde otro punto de vista, que yo ya me aprendí esa lección y hace muchos años que no tengo techo de cristal, ni miedo a hacer cosas complicadas, ni al cambio, ni sentimiento de impostor, ni me arrugo ante los problemas. Gracias a mi mamá, que me ayudó con eso. Bueno, es cierto que sigue generando nerviosismo, preocupación, y a veces malas noches, pero hace muchos años que la determinación supera eso, así que tiro para adelante.
Ahora mi posición es distinta, es la de papaéte, la de conseguir que Mi Hacker y Mi Survivor no se dejen "tapar" por el entorno. Que no se pongan el techo de cristal, que no tenga miedo a buscar al solución al juego. Yo tuve que aprender esos caminos paralelos, y descubrir la ruta del fracaso para solucionar mis problemas, y hoy en día yo trabajo con ellas en que lo consigan. De todo eso va el prólogo que hice con todo cariño para mi colega Kiko Gámez. Y, por supuesto, os recomiendo el libro. Aquí os dejo mi prólogo para animaros.
Si otros pueden tú también
Esa realidad forma parte de mí. No hay excusas que valgan. No hay excusas que valgan para mí. Si no he podido, es que aún me faltan cosas que tengo que aprender. Que tengo que descubrir. Que tengo que mejorar. Que tengo que trabajar. Es mi día a día. Una obsesión de superación que desde que tenía diez años y comenzaba a escribir mis mini-libros sobre el mundo del cine porque quería dibujar, escribir, y crear cosas, he seguido manteniendo.
Por supuesto, así nació mi primera empresa con mi amigo, hermano, y admirado Rodol. No sabíamos nada del mundo empresarial. Absolutamente nada. No teníamos padrinos, enchufes ni conocidos en el mundo de las empresas de informática, y le dije:
- “Vamos a montarnos una empresa, ¿vale?”
Y él me contestó:
- “Ni de coña”.
Y ya veís, yo le dije:
- “Rodol, si otros pueden, nosotros también, hay que aprender cómo se hace y hacerlo”. Y así hicimos. Montamos nuestra empresa, creció, la vendimos, nos metimos en mil nuevas aventuras, y aún seguimos desmontando el misterio de otras cosas que otros hacen y que nosotros queremos hacer.
Lo importante de ese “Si otros pueden tú también” es la absoluta realización de que si te tienes que decir eso es porque has pensado, por un instante tal vez, que tú no estás preparado para algo. Has comenzado a poner alguna excusa de por qué no puedes. De eso nada. Es como cuando me lo dicen mis hijas:
- “No puedo, papá, es muy difícil”.
Y claro que lo es, pero probablemente es que aún no has aprendido cómo se resuelve esta fase. Solo necesitas saber qué es lo que hay que hacer para que encajen las piezas.
Con mi hija mayor, Mi Hacker, y mi hija menor, Mi Survivor, estaba hablando un día sobre un gran problema en su vida. Aprobar un examen. “A ver, ¿qué hay que hacer para aprobar un examen?” Por supuesto, me contestaron: “Estudiar”. Y yo les contesté, “Sí, claro, pero… ¿sólo eso es suficiente?”. Se miraron extrañadas y me preguntaron.. “¿Qué otra cosa hay que hacer que no sea estudiar?”
Y yo les hice mi lista.
Con mi hija mayor, Mi Hacker, y mi hija menor, Mi Survivor, estaba hablando un día sobre un gran problema en su vida. Aprobar un examen. “A ver, ¿qué hay que hacer para aprobar un examen?” Por supuesto, me contestaron: “Estudiar”. Y yo les contesté, “Sí, claro, pero… ¿sólo eso es suficiente?”. Se miraron extrañadas y me preguntaron.. “¿Qué otra cosa hay que hacer que no sea estudiar?”
Y yo les hice mi lista.
“Pues mira además de estudiar - y hacerlo con buen hábito y un buen método -, escribir con buena letra ayuda a que el profesor disfrute de la lectura de tu examen, y por tanto se sienta más relajado. Pero además, lo que para ti es un rollo resulta que para esa persona es la profesión de su vida, así que deberías mostrar respeto e interés en las clases. Ten en cuenta que los exámenes tienen un punto - o más de uno - que se ganan antes de empezar a leer la primera respuesta del examen, cuando se lee lo primero del examen, que es tu nombre y apellidos.Además, haz los trabajos, y ejercicios de clase, y participa en el aula, pregunta, responde, no molestes cuando hablen los profesores, que se vea que estás siguiendo la asignatura. Muchos puntos se ganan antes del examen. También puedes estudiar los exámenes de años anteriores de tu profesor, y ver lo que otros años ha caído. Y dentro de la investigación, yo iría a hablar con alumnos de años anteriores para preguntarles por cómo fue, qué valoró en la corrección del examen. Que te den inteligencia para saber cómo prepararte.Y por supuesto, pide una tutoría si puedes, con dudas claras, y vete a hablar con tus profesores, que vea que has trabajado la materia y sobre todo, déjale hablar y escucha, que seguro que te da muchas pistas sobre por dónde va a ir el examen.”
Y eso solo en la lista de cosas que tienen que ver con estudiar, pero para aprobar también se pueden hacer otras cosas que son más “hacks”, pero de ellas no voy a hablar, que estamos en un entorno muy didáctico, pero …. ¿de verdad crees que para resolver el problema de aprobar un examen sólo hay que estudiar?
Esta forma de resolver los problemas es algo que he aplicado siempre en mi vida. Así que, cuando quería dar mi primera conferencia internacional en Black Hat Europe 2007 y no tenía ni papa de hablar inglés me dije: “Si otros pueden, yo también.” Y comencé a hacer mi plan para dar esa charla.
Escribí mi paper en español y mi presentación, y lo traduje todo al inglés. Después fui a buscar a un ingeniero de Google casado con una mujer de Salamanca para que me la corrigiera. Después me fui a vivir unos meses a Londres, quité la música, los libros, la televisión de mi idioma materno y lo pasé a inglés para aprender lo que pudiera en los meses que tenía de tiempo.
Después, cuando me la aprobaron, hice intercambio de idiomas con Marty, un londinense con el que pasé mis días en Londres. Escribí el discurso de la presentación en español, lo traduje al inglés, me lo corrigió mi ingeniero particular de Londres, y me lo grabó en MP3 completo Marty, me hice un CD de música, y lo escuché cada día unas diez o doce veces. Lo llevaba en el coche, en los paseos por Pimlico, y por supuesto, cuando preparaba los detalles finales en Amsterdam.
Por supuesto, hice la charla completa, con las demos, delante del espejo como unas veinte veces delante del espejo. Y como truco de magia final, en mi charla añadí un co-speaker, que era mi amigo José Parada, que de hacker no tenía mucho, pero tenía un inglés perfecto. Así que le dejé que diera unas diapos al principio, que se las aprendió, y luego, con ese truco, había colado un traductor en el escenario, por si me hacían alguna pregunta que no entendía - como sucedió al final - pudiera traducírmela.
En esa charla, tuve el honor de ver cómo entraba y sentaba al final el mítico Jeff Moss a.k.a. “Dark Tangent” para ver un poco de mi charla. Le vi allí, y me puse más nervioso, pero me dije: “Si otros pueden, tú también” y tiré para adelante, hice los chistes que tenía preparados, y vi sonreír a Jeff con mis chistes. Y pensé: “Done!”. Todo cambió para mí, y comencé mi carrera de ponente internacional. Eso sí, pasaron años hasta que pudiera bajar un poco la tensión de preparar la charla en inglés. Fue paulatino la reducción de intensidad de trabajo, pero lo conseguí.
¿Por qué os cuento esto? Pues porque en el mundo de la IA todos estamos en ese periodo donde nos vemos superados. Confiésalo. Esto va muy rápido. Las noticias cada día de cosas que uno u otro está haciendo con la IA son crecientes, y es probable que pienses que te supera, e incluso te paralice. No te preocupes, no estás solo. Yo también siento eso, que esto va muy rápido, pero yo pienso que, si otros pueden, yo también. Así que desde hace tiempo me obligué todos los días a leer, estudiar, y escribir sobre IA. Y al final, se ha convertido en parte de mi día a día.
Entiendo que da pereza el cambio, sobre todo si lo que había antes te lo conocías todo. Yo me sabía bien la configuración de muchos productos tecnológicos que ya no existen, y entendí que el mundo laboral es cambio constante, así que no le dedico ni un segundo a pensar en lo incómodo e inseguro que te puedes sentir con algo nuevo. Hay que ponerse con ello, y si otros pueden, pues yo también.
Así que, como tú, que estás leyendo este libro, leo, estudio, práctico, pruebo, y cambio cosas todos los días. Y utilizo la IA para todo aquello que me puede ayudar y potenciar en el mundo profesional, que me ayuda a ser más competitivo, o crear cosas nuevas que antes no hacía. Eso sí, para mis pasiones, en mi vida personal, hay muchas cosas que podría hacer con IA que disfruto haciéndolas manualmente, como por ejemplo, escribir mis posts en el blog, o este prefacio, prólogo, o introducción - ya veremos cómo lo llama mi querido Kiko Gámez, que poner mi esencia en letras es algo que disfruto.
Así que, si has leído hasta aquí, quédate con el mensaje de que si otros pueden tú también. Me lo dijo mi mamá, y yo me lo creí. Créetelo. Busca la respuesta, la herramienta, la pieza, el descubrimiento que te falta conocer para poder, y hazlo. Con la IA no hay otra alternativa que aceptarla y domarla.
En esa charla, tuve el honor de ver cómo entraba y sentaba al final el mítico Jeff Moss a.k.a. “Dark Tangent” para ver un poco de mi charla. Le vi allí, y me puse más nervioso, pero me dije: “Si otros pueden, tú también” y tiré para adelante, hice los chistes que tenía preparados, y vi sonreír a Jeff con mis chistes. Y pensé: “Done!”. Todo cambió para mí, y comencé mi carrera de ponente internacional. Eso sí, pasaron años hasta que pudiera bajar un poco la tensión de preparar la charla en inglés. Fue paulatino la reducción de intensidad de trabajo, pero lo conseguí.
¿Por qué os cuento esto? Pues porque en el mundo de la IA todos estamos en ese periodo donde nos vemos superados. Confiésalo. Esto va muy rápido. Las noticias cada día de cosas que uno u otro está haciendo con la IA son crecientes, y es probable que pienses que te supera, e incluso te paralice. No te preocupes, no estás solo. Yo también siento eso, que esto va muy rápido, pero yo pienso que, si otros pueden, yo también. Así que desde hace tiempo me obligué todos los días a leer, estudiar, y escribir sobre IA. Y al final, se ha convertido en parte de mi día a día.
Entiendo que da pereza el cambio, sobre todo si lo que había antes te lo conocías todo. Yo me sabía bien la configuración de muchos productos tecnológicos que ya no existen, y entendí que el mundo laboral es cambio constante, así que no le dedico ni un segundo a pensar en lo incómodo e inseguro que te puedes sentir con algo nuevo. Hay que ponerse con ello, y si otros pueden, pues yo también.
Así que, como tú, que estás leyendo este libro, leo, estudio, práctico, pruebo, y cambio cosas todos los días. Y utilizo la IA para todo aquello que me puede ayudar y potenciar en el mundo profesional, que me ayuda a ser más competitivo, o crear cosas nuevas que antes no hacía. Eso sí, para mis pasiones, en mi vida personal, hay muchas cosas que podría hacer con IA que disfruto haciéndolas manualmente, como por ejemplo, escribir mis posts en el blog, o este prefacio, prólogo, o introducción - ya veremos cómo lo llama mi querido Kiko Gámez, que poner mi esencia en letras es algo que disfruto.
Así que, si has leído hasta aquí, quédate con el mensaje de que si otros pueden tú también. Me lo dijo mi mamá, y yo me lo creí. Créetelo. Busca la respuesta, la herramienta, la pieza, el descubrimiento que te falta conocer para poder, y hazlo. Con la IA no hay otra alternativa que aceptarla y domarla.
¡Saludos Malignos!
Autor: Chema Alonso (Contactar con Chema Alonso)
















