domingo, marzo 22, 2026

Cuando mecanografiaba mis artículos de cine

Ayer os compartí cómo son los mini-libros que yo hacía de niño sobre las películas que iba viendo, como forma de conservarlas y hacerlas mías. Pero un día, ya con once años cumplidos llegó la máquina de escribir, una Olivetti Lettera 42, preciosa. Su caja de cierre y transporte era inconfundible, a la par que muy cómoda.

Figura 1: Cuando mecanografiaba mis artículos de cine

Con ella comencé a dar rienda a mis primeros escritos, de los cuales conservo muchos. Por supuesto, también muchos trabajos del Colegio Público Pablo Sorozábal de Móstoles donde cursé mis últimos años de EGB. Todo cambió para mí, y también cambiaron mis "mini-libros".
Ahora ya era un profesional, así que tenía que hacer artículos sobre mis películas, con lo que me sentía como si fuera un periodista de la revista fotogramas. Con once años ahí comencé a aprender a hacer mis artículos mecanografiados sobre cada película que iba descubriendo.

Figura 3: Mi artículo sobre Los Inmortales

Por supuesto, no esperéis un artículo sesudo, y si no habéis visto la película ya podéis ver como no dejaba lugar a dudas de lo que sucede al final. Así, escribí un centenar de resúmenes, más o menos. Pero también me gustaba que fuera "profesional", así que añadía fotografías.

Figura 4: La espía que me amó de James Bond

Los personajes míticos, y las sagas de cine me maravillaban. Así que si había segunda o tercera parte, ya me atraía más todavía, para ver cómo evolucionaban los personajes y cómo se conectaban entre sí las películas.

Figura 5: La espía que me amó de James Bond

También hacía lo mismo con las historias de lo cómics que leía. En el chat público de la zona sombría habíamos hablado muchas veces de las historias de las revistas de Creepy, de Vampus y Rufus, así que cuando leía alguno de ellos también hacía resúmenes.

Figura 6: Resumen de una historia de cómic de terror

En algunos dejaba apuntado dónde había leído esa historia. Tenía la pasión de hacer esas historias mías. De poseerlas. De poder volver a ellas en mi mente cuando quisiera, y tenerlas escritas me hacía sentirlo así. Podía revisar mis "artículos" y volver a vivirlas una y otra vez.

Figura 7: Resumen de una historia de Creepy

Tengo muchos escritos. Me sentía como si estuviera haciendo mi propia revista. También intentaba hacer fichas de los actores y actrices, e incluso cuando veía algún dibujo o caricatura, intentaba aprender a hacerlos yo. Siempre tuve afición por el dibujo.

Figura 8: Caricatura de la ficha de Woody Allen

Pasé años entrenando mis dotes de escribir con mi máquina, y recuerdo que me compré en libro de la película de Superman III adaptado por William Kotzwinkle y para mí era un paso natural. Me gustaban las películas y escribir sobre ellas, ...¿por que no hacer libros de las películas? Así que recuerdo que comencé con Viernes 13.

Figura 9: Adaptación de la película de Viernes 13

Digo que comencé, pero realmente lo escribí entero. Fueron 13 páginas de adaptación a máquina de la primera película, que no está mal para venir de mis mini-libros de 8 páginas hechos con mala caligrafía a mano. Era voluntarioso y trabajador, pero nada más.

Figura 10: Última página de la adaptación de Viernes 13

Pero, claro, como yo comienzo y tengo que acabar todo, pues hice de todas las películas de Viernes 13 estrenadas hasta la época. Hasta Viernes 13  4a parte, último capítulo.

Figura 11: Viernes 13  4a parte, último capítulo.

Cada vez intentaba ser más profesional, hacer textos más largos, más elaborados, aprendiendo de lo que iba leyendo en las revistas. Quería mejorar y ser lo más profesional posible. Eso sí, nunca tuve ningún interés de que ese fuera un posible trabajo para mí, solo era una afición que me encantaba.

Figura 12: El Honor de los Prizzi

Como podéis ver hasta los encuadernaba, porque aprendí a hacerlo para tener mis textos como si fueran una revista, no solo con la grapa, sino como un libro cosido con hilo. Me lo tomé muy en serio durante un par de años, e hice una buena cantidad de textos como estos. Pero además hacía abecedarios y copiaba textos, así que tenía bastante destreza escribiendo. 

Figura 13: Mi primer certificado de BASIC I.
Fecha: Fecha 16 de Febrero 1988. Edad 12 años.

Cuando comencé a estudiar informática a los 12 años, y me saqué mi primer título de Programación en BASIC, tener tanta destreza escribiendo hacía que generase código tan rápido como me daba la cabeza. Mis dedos sabían donde estaban las teclas por instinto. Es verdad que los teclados cambiaban un poco, pero el "core" era el mismo, así que iba a todo trapo, así que me dijeron que me sacara el título de Mecanografía oficial, y lo hice durante el verano, cuando acabé el curso de BASIC I y antes de comenzar el de BASIC 2 después del verano. Me examiné en Septiembre, aprobé, y me enviaron el título en Noviembre y comencé BASIC 2. Listo.
Lo hice, como podéis ver, con trece años recién cumplidos que soy de Junio. Estuve apuntado solo un mes y medio a la Academia RUS, y me saqué los tres niveles que había, pero es que yo llevaba casi dos años practicando con mis textos en casa. Lo curioso es que fui el más rápido en sacarme el título en la Academia RUS y me llevaron a Radio Móstoles a hablar de ello pero... era en horario de colegio, así que yo no pude atender a los periodistas y lo hizo mi madre. Fue en Radio Móstoles, en el año 1988

Una última cosa

Revisando esas cosas que yo hacía de niño, explican mucho de lo que hice después. Por supuesto la parte de la mecanografía la sigo utilizando, y le doy mucho uso a mis dedos escribiendo textos todos los días - no solo los que publico en el blog, sino los libros, correos electrónicos, etcétera - además me sé los signos multi-idioma en el teclado, así que voy cambiando el idioma y sé que las teclas "pintan" otra cosa. 

Pero lo más importante es que veo que desde muy pequeño trabaja la parte de contar lo que había visto, lo que había aprendido, algo que llevo haciendo veinte años en este blog, y que sigue siendo parte de mí. Cuando veo, leo, aprendo algo, estoy fijándome en los detalles para entenderlo bien. Si no, no puedo contarlo después.

Por último, me llama la atención la disciplina desde muy pequeño. Fui un chico solitario, ya lo he dicho muchas veces, y tenía mucho mundo interior en mí mismo, pero nunca eché de menos eso. Siempre disfruté de mi soledad, de estar haciendo mis cosas, ya fueran un mini-libro, una resumen de una película, un dibujo de No Lusers, leyendo un libro, un cómic, o escribiendo un artículo para el blog un sábado por la tarde desde la oficina del trabajo mientras veo el puente sobre el río. La felicidad es un prisma con múltiples caras.

¡Saludos Malignos!

Autor: Chema Alonso (Contactar con Chema Alonso)  


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