martes, enero 18, 2022

Los NFTs y el registro mundial de los dueños de activos digitales en el Metaverso

Los Non-Fungible Tokens o NFTs me llaman la atención desde el minuto uno de la concepción de los mismos. La idea de eliminar del mundo digital una de las propiedades más comunes, y traer una de las propiedades del mundo físico para eliminarla, es llamativo. Hable de ello en el artículo de "Jugando a ser dioses con la tecnología" que publiqué en mi sección de "El futuro está por hackear".

Figura 1: Los NFTs y el registro mundial de
los dueños de activos digitales en el Metaverso

Los NFTs quitan, o deberían quitar, la capacidad de que cualquiera pueda ser el dueño de un mismo objeto digital. Es decir, garantizar que el dueño de un activo digital solo es una persona. Que solo uno pueda obtener los derechos que da la posesión de ese activo digital. Y mi cabeza explotó cuando empezó a jugar con esta idea en el inicio. Dejadme que os explique por qué.

El registro mundial de los dueños de activos digitales

Esta es la idea clave. Supongamos que usamos una cadena de Blockchain de las muchas que tenemos y anclamos en ella los datos del dueño de un objeto digital y cualquiera puede consultarlo, y aplicar los derechos que la posesión otorga al usuario. Esto permitiría poder demostrar siempre que tú eres el dueño único de ese objeto digital, y preserva el coste y el beneficio que la posesión de ese activa tiene. Me explico con algunos ejemplos.

Supongamos que compramos arte. Composiciones artísticas en forma de vídeos, fotos, esculturas, cuadros digitales, colecciones, etcétera, y la posesión de los mismos otorga el derecho de posesión total de esa obra por medio de un SmartContract en el que está el contrato de compraventa de ese objeto. Es decir, se ha vendido ese objeto con todas las consecuencias en el mundo digital.

Ahora supongamos que tres mundos virtuales de los muchos que pueden estar en el Metaverso, por ejemplo Fortnite, Meta, Roblox o Minecraft, deciden respetar los derechos de propiedad de los objetos que en su mundo virtual se utilizan, y cada vez que se hace un uso de uno de los objetos virtuales en forma de NFT se consulta "el registro mundial de los dueños de activos digitales" para ver si un usuario puede cargarlo y utilizarlo en su mundo virtual.

Figura 2: BlockChain Gobblins del artista Nikotxan

Si se dieran esas tres características, esos mundos virtuales se habrían puesto de acuerdo para eliminar la copia digital - algo que en Internet fue uno de los grandes motores de crecimiento donde cualquiera podría acceder a una copia de una canción, una imagen, una partitura, un libro o una película - de esos mundos virtuales.

Es decir, supongamos que el dueño de los derechos de una obra en el mundo físico, como por ejemplo los guantes de Iker Casillas en la final del Mundial de Sudáfrica. Imaginemos que el dueño de esos guantes, que será una casa deportiva, decide vender en forma de NFT la posesión única de esos guantes. Es decir, el dueño de ese NFT es el que ha comprado todos los derechos digitales de uso y comercialización de eso guantes. O lo mismo de un cuadro de Okupa. Imaginemos que el gran Okuda decide hacer un cuadro en el mundo digital que solo existe en el mundo digital y, en lugar de vender el marco, con las pinturas, con sus cosas, vende su obra en forma de NFT.

El paso fundamental siguiente sería que los mundos virtuales del Metaverso, es decir, los que en mi ejemplo serían Fortnite, Meta, Roblox y Minecraft, consultaran ese registro mundial de los dueños de activos digitales y permitieran cargar o no, ese objeto en forma de guante de Iker Casillas o cuadro de Okuda dentro de su mundo digital. Así que los dueños serían los únicos capaces de usarlos dentro de esos mundos. Serían los únicos que podrían llevar ese guante como avatar, o se podría construir un museo como el Museo del Prado dentro de esos mundos virtuales, siendo solo ese lugar el único que puede exhibir esas obras, porque son los únicos que tienen ese NFT.

Por supuesto, esto tiene muchos "ifs" porque gestionar ese "registro mundial de los dueños de activos digitales" obligaría a demostrar la posesión de los objetos que se están comercializando. Ya no sería registrar el proceso de compra, sino que necesitaríamos otra pieza más en el proceso, que es, cómo registramos "quién es el primer dueño de un objeto digital no firmado todavía".

Es decir, en OpenSea un usuario se ha puesto vender NFTs de una de las imágenes de Cálico Electrónico. Por supuesto no hemos sido nosotros, que somos los dueños de Cálico Electrónico. Un usuario cualquiera se ha puesto a generar NFTs de imágenes descargadas desde Internet que vende en forma de NFTs en la tienda de OpenSea.

Figura 3: Falso NFT creado con la imagen de Cálico Electrónico en OpenSea

El comprador de esas imágenes, está comprando un NFT sin ningún valor, ya que no es más que una copia de una imagen que no otorga ningún derecho, ni el de impresión, ni el de exhibición ni el de uso, ni de comercialización, ni de nada. Es solo una simple firma en forma de NFT en OpenSea de una imagen que está en miles de sitios de Internet. 

Así que, para que esto funcione, tenemos que meter un proceso de verificación auténtica - al menos la primera vez - de quién es el dueño de un objeto digital. Así que Okuda o la empresa dueña de los derechos en el mundo físico de los guantes de Iker Casillas, debería hacer una verificación fuerte, robusta y segura de que Okuda es Okuda, que el cuadro lo ha hecho Okuda, y entonces registrarlo como el primer dueño. Es decir, necesitamos la figura del Notario y el Registro.

Pero... ¿cuánto valdría un objeto en el mundo digital, por ejemplo, esos guantes de Iker Casillas o ese cuadro de Okuda si nadie más que el dueño de ese objeto pudiera utilizarlo en todo el Metaverso? Pues un montón de dinero, seguramente. Pero es que si esto fuera así, si fuéramos capaces y decidiéramos hacer este control se acabaría con la piratería en el Metaverso. Sería como darle la vuelta a lo que ha sido Internet desde hace décadas.

Imaginaos ahora que en el Metaverso sucediera lo mismo con los libros, canciones y películas. Es decir, que solo el que tenga un NFT con el derecho de reproducción pudiera escuchar, ver o leer uno de esos objetos en el Metaverso

Y la cabeza me vuela.

Lo cierto es que estamos aún solo en los albores de este mundo. Hoy en día puedes comprar objetos en los mundos virtuales que usan la imagen de marcas, de empresas, y de productos registrados. Por ejemplo, puedes comprar avatares con el diseño de Cálico Electrónico que es una marca registrada. Puedes diseñarte tú tu propia avatar copiando el de una marca registrada. Puedes decorar una casa con una copia de un cuadro de cualquiera, puedes hacer mil cosas que las empresas detrás de las plataformas no han querido controlar.

La pregunta que me hago yo es, ¿querrán en el Metaverso controlar la posesión de los objetos por medio de NFTs? ¿Se permitirá la copia de objetos, todos lo podrán utilizar, pero uno será el "original"? ¿Se garantizará el origen de un NFT?  Estas cuestiones marcarán mucho la evolución, y por supuesto el precio de los objetos. Porque no vale lo mismo dependiendo del caso, y, por supuesto, cada acción tiene una reacción, igual que al software comercial le siguió la aparición del software libre, o al "control" en Internet le surgieron FreeNet, TOR o I2P en la Deep Web.

Figura 4: Libro dedicado a "Bitcoin: La tecnología Blockchain y su investigación"
de Yaiza Rubio y Félix Brezo

Lo que está claro es que esta tecnología, es decir, NFTs, SmartContracts & BlockChain pueden permitir eso, que en un mundo virtual solo tenga un objeto digital el dueño del mismo, pero aplicar esto implica crear burocracia, procesos, y dar un giro de volante grande a lo que ha sido el mundo de Internet hoy en día. Y ser el primero que haga esto, puede dar muchas ventajas, o significar que los usuarios busquen otros mundos virtuales sin controles. Quién sabe. Pero va a ser emocionante ver esta revolución.

¡Saludos Malignos!

Autor: Chema Alonso (Contactar con Chema Alonso)  


lunes, enero 17, 2022

Casi un 5% del año 2022

Este era el cálculo que hacía esta noche mi cabeza. Casi un 5%. Ese es el tiempo que más o menos ha pasado del año 2022 desde que comenzó. Calculaba eso mi cabeza mientras hacía algo de deporte. Hacía ese calculo mirando a ver cómo iba de plazos para los proyectos que me he puesto para este año 2022. Y lo hacía porque creo que este año me he venido a poner muchas cosas por delante, y estoy expectante y tenso.

Figura 1: Casi un 5% del año 2022

Las navidades han sido muy curiosas este año para mí. He estado teniendo muchos debates con compañeros y amigos. He hecho un ejercicio de reflexión intenso pensando en qué me gustaría hacer este año. Es decir, me he puesto la hoja delante y con la visión de que si pudiera elegir cualquier cosa para  hacer, qué elegiría para este año. Y no ha sido un ejercicio fácil.

He comenzado poco a poco. Poniendo palabras sueltas. Luego las he ido conectando. Haciendo un mapa mental de ideas, de cosas que me gustan. Cosas que ya he hecho, cosas que creo que molaría hacer. Cosas que creo que habría que hacer. Y se me complicó ese mapita, porque levo un tiempo viendo muchas cosas interesantes y transformadoras que están pasando en el mundo de la tecnología, así como startups y scaleups que están apareciendo haciendo usos de ellas. Y estoy enganchado a ellas. 

Me maravilla la evolución de la Inteligencia Artificial durante estos años, y su aplicación el mundo de la ciberseguridad, pero también hemos visto crecer las soluciones tecnológicas basadas en Blockchain, SmartContratcts, Criptomonedas y Web 3.0, y cada día estoy más atraído por ellas. El mundo de los NFTs, la Realidad Virtual y la Realidad Aumentada, que llevan a que se empiece a hablar de un Metaverso real donde NFTs, anclados con SmartContracts salten de forma única de mundo AR/VR a otro. O la llegada de la economía de la atención, las startups de PlayToEarn, o la creación de plataformas distribuidas en modos Mesh.

Al final, tengo la suerte de estar en un área profesional donde la tecnología que tiene un impacto enorme en Internet y en la economía digital es todo. Ahí metido, como CDO de Telefónica, con una iniciativa como Wayra, con un proyecto maravilloso como LeadWinds, y con una unidad de Core Innovation donde los equipos de investigación piensan siempre en qué vendrá. Si a eso le sumas los equipos de ingeniería, datos, productos y negocios digitales, es imposible no arrastrarse por una corriente que te lleva a imaginar cómo quieres que sean las cosas en el futuro. 

A lo largo de estos años me he visto involucrado en un montón de proyectos que eran una locura al principio. Siempre. Desde nuestro querido Latch - que ya va camino de los 900.000 usuarios -, algo totalmente innovador que patenteamos, hasta la Cuarta Platafaforma que paso de ser un dibujo en un papel a ser  el core de los servicios digitales en Telefónica.  Pero han sido muchas cosas que he visto en primera persona. nos metimos en la construimos de AURA para ser el interfaz cognitivo de Telefónica en Contact Centers, Movistar Home - otra locura en la que nos metimos y que continúa creciendo en servicios de entretenimiento como los podcast o vídeopodcasts-, o el mando vocal de Movistar+. También la locura de crear la plataforma de HaaC y empezar a hacer Living Apps, con un millón de sesiones hoy en día.

Siempre cosas nuevas. Evolucionando SmartWiFi, Conexión Segura, creando Ideas Locas, implantando nuevas plataformas que no todo el mundo ve, como nuestro Agente Único en el router SmartHGU, cambiando y modificando el desco UHD 4K o la plataforma Novum que creo el equipo de Tuenti y transformó la plataforma mobile de todo el grupo. Muchos proyectos, que me cuesta recordar en estos - casi - diez años en TelefónicaPero también he enredado con otras PoCs para El lado del mal, hacks, enredos, e iniciativas nuevas en 0xWord, Cálico Electrónico, o la creación de MyPublicInbox o Singularity Hackers. Usando tecnología para hacer cosas nuevas constantemente. 

Y cuando estas navidades me he sentado a pensar en qué me gustaría hacer si pudiera elegir. Me he sorprendido haciendo una lista de muchas cosas nuevas. Ninguna de ellas ha sido "vivir relajado", o "quedarme tranquilo". Nop. Todas son cosas nuevas. Locuras. Y cuando llegó este tweet el 6 de Enero de este año a mi Time-Line... decidí que esto de hacer locuras mola, a pesar de que haya gente que siempre diga que son eso, una locura. 
Nada es fácil cuando es algo nuevo o diferente. Hoy muchos de los proyectos tecnológicos o no en los que me he metido en estos últimos diez años siguen creciendo. Otros se han parado. Otros nuevos se han lanzado. Y otros nuevos se crearán y morirán.  Y estar cerca de emprendedores e innovadores no hace más que animarme a meterme en estas locuras. Nadie sabe las respuestas de lo que pasará en el futuro - si no te has traído el almanaque en el Delorian -, así que este año, para disfrutar lo que me quede de vida, decidí que me iba a meter en nuevas locuras.

Así, por un lado, comenzamos con la adquisición de OpenExpo Europa por parte de MyPublicInbox, y or otro junté a mi equipo el día 10 de Enero, y les plantee algunos de las cosas nuevas que quiero hacer. Y durante toda esta semana me he pasado hablando con compañeros para organizar los nuevos proyectos, que, esta semana, comenzaré a contar a mis compañeros de viaje. Quiero hacer muchas cosas, y para hacerlas bien, hay que rodearse de grandes personas que hagan que los equipos sean mejores. Por lo que, mi prioridad es contarles las locuras a ellos y ver si se animan a un nuevo viaje.

Y echando cuentas, ya he gastado un 5% del año 2022, así que no hay tiene para estarse quieto mucho más, que Eppur Si Muove, conmigo, contigo, o sin mí, o sin ti, esto se va a seguir movimiento, así que es mejor descender la ladera disfrutando en lugar de empecinarte en luchar contra ella.

¡Saludos Malignos!

Autor: Chema Alonso (Contactar con Chema Alonso)  


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