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domingo, julio 19, 2026

Blind Quantum Computing (y 4)

Con esta parte damos por finalizado este artículo que recoge el Trabajo de Fin De Curso del Curso de Especialización en Quantum y Post-Quantum Computing para Ciberseguridad - que tendrá una nueva edición en el mes de Noviembre de este año. Vamos a concluirlo tras lo que se ha tratado en la primerasegunda parte de este artículo y tercera parte dedicadas a las tecnologías de Blind Quantum Computing, pensadas para dotar a la Computación Cuántica como Servicio  (Quantum Computing as a Service "QCaaS") de un entorno de privacidad sobre el algoritmo que se ejecuta en un Quantum Computer en la "nube".

Figura 21: Blind Quantum Computing (y 4)

En esta parte vamos a recoger algunas conclusiones de todo lo que se ha visto hasta el momento, así como recopilar las referencias para todos aquellos que deseéis profundizar sobre las tecnologías que hemos ido hablando en las secciones anteriores.

11. Conclusión: BQC como límite criptográfico de la computación cuántica delegada

La Computación Cuántica avanza hacia un modelo donde gran parte de los usuarios accederán al hardware a través de servicios cloud. En este escenario, la seguridad ya no consiste únicamente en proteger los datos o las comunicaciones, sino también en proteger la propia computación.

Las soluciones actuales basadas en PQC y TEE representan una respuesta práctica, madura y necesaria para los servicios QCaaS de hoy. Sin embargo, siguen apoyándose en un cierto grado de confianza en el proveedor que opera la infraestructura.

 
Blind Quantum Computing propone un enfoque distinto. No intenta simplemente ocultar los datos, sino que persigue algo mucho más ambicioso: permitir que un servidor cuántico ejecute una computación sin conocer realmente qué está computando.



Aunque su adopción masiva todavía parece lejana, BQC ya ha conseguido algo importante, que es demostrar que la privacidad de la computación cuántica delegada puede abordarse desde los propios principios de la mecánica cuántica.

Figura 24: Privacidad por capas en Computación Cuántica

Quizás el valor más relevante de BQC no sea resolver los problemas de los servicios QCaaS actuales, sino ayudarnos a responder a la pregunta que probablemente seguirá siendo fundamental en el Internet Cuántico y la computación cuántica distribuida del futuro:

¿Podemos utilizar recursos cuánticos remotos sin revelar qué estamos calculando?

Si la criptografía clásica nos enseñó a proteger nuestras comunicaciones, Blind Quantum Computing (BQC) nos invita a imaginar el siguiente paso:

 Un mundo donde no solo se protejan los datos, sino también la propia computación

12. Referencias y lecturas recomendadas

Quienes deseen profundizar en Blind Quantum Computing encontrarán una literatura creciente que abarca desde los protocolos fundacionales hasta implementaciones experimentales recientes sobre hardware cuántico real.
A continuación, se recopilan algunas referencias recomendables para continuar explorando este campo. Las referencias se han agrupado por temática para facilitar la profundización en aquellos aspectos que resulten de mayor interés.

Artículos fundacionales de BQC
  • Universal Blind Quantum Computing (UBQC)A. Broadbent, J. Fitzsimons y E. Kashefi (2009). Considerado el trabajo fundacional de Blind Quantum Computing y punto de partida de gran parte de la investigación posterior. 

Verificación y experimentación reciente
Computación cuántica basada en medidas (MBQC)
Internet Cuántico y computación cuántica distribuida
Seguridad actual en QCaaS: PQC y TEE
  • PQC in TEE de Srinath Venkataramani (2025): Lectura introductoria sobre la complementariedad entre criptografía post-cuántica y Trusted Execution Environments.
Lecturas divulgativas recomendadas
Un saludo,

Autor: José Antonio Castellano Prado, Alumno del Curso de Quantum Security de la Universidad de Deusto

Otros artículos sobre Quantum Computing publicados:

viernes, julio 17, 2026

Blind Quantum Computing (3)

Llegados a este punto del artículo, tras lo que se ha tratado en la primera y segunda parte de este artículoBlind Quantum Computing puede parecer la solución ideal para proteger la privacidad en los servicios de computación cuántica en la nube. Si un servidor puede ejecutar una computación sin conocer realmente qué está calculando, resulta natural preguntarse por qué esta tecnología no forma parte todavía de las plataformas comerciales de QCaaS.

Figura 17: Blind Quantum Computing (3)

En esta parte vamos a centrarnos justo en eso, en los problemas y limitaciones a los que se enfrentan las tecnologías de Blind Quantum Computing.

9.- Limitaciones actuales: por qué BQC aún no es una solución industrial

La respuesta es sencilla: 

BQC es una idea extraordinariamente potente desde el punto de vista teórico, pero enormemente exigente desde el punto de vista práctico. 

A diferencia de tecnologías como TLS, PQC o los Trusted Execution Environments (TEE), que pueden desplegarse sobre infraestructuras ya existentes, los protocolos BQC introducen requisitos adicionales que todavía resultan difíciles de satisfacer en entornos comerciales a gran escala.

El coste de ocultar la computación

Uno de los principales desafíos es que la privacidad no es gratuita. Para impedir que el servidor reconstruya el algoritmo, los protocolos BQC necesitan introducir información adicional, intercambiar mensajes entre cliente y servidor y ejecutar operaciones de corrección o verificación que no existirían en una computación cuántica convencional. Como consecuencia, el coste total de la ejecución suele aumentar en términos de:
  • Comunicación entre cliente y servidor.
  • Número de operaciones necesarias.
  • Tiempo de ejecución.
  • Complejidad del protocolo.
En otras palabras, cuanto mayor es el nivel de privacidad perseguido, mayor suele ser el sobrecoste asociado.

El cliente no siempre es completamente clásico

Otro aspecto relevante es que muchos protocolos BQC asumen que el cliente dispone de ciertas capacidades cuánticas mínimas. Aunque estas capacidades son muy inferiores a las del servidor, siguen representando una barrera práctica importante. En numerosos escenarios empresariales resulta mucho más sencillo asumir que el cliente dispone únicamente de recursos clásicos y delega toda la computación en el proveedor.


Precisamente por este motivo han aparecido variantes como Double-Server BQC, o nuevas líneas de investigación orientadas a reducir progresivamente las capacidades cuánticas necesarias en el extremo del cliente.

La realidad de la era NISQ

A estas dificultades se añade una limitación fundamental: 

El hardware cuántico actual sigue siendo imperfecto.

La mayoría de las plataformas comerciales operan todavía en la denominada era NISQ (Noisy Intermediate-Scale Quantum), caracterizada por la presencia de ruido, errores y limitaciones en el número de qubits utilizables.

Muchos protocolos BQC fueron diseñados inicialmente desde una perspectiva teórica, asumiendo condiciones que todavía resultan difíciles de reproducir de manera eficiente en dispositivos reales. Esto obliga a adaptar continuamente las propuestas a las restricciones impuestas por el hardware disponible.

Escalabilidad y despliegue industrial

Las plataformas QCaaS actuales deben prestar servicio a múltiples usuarios, optimizar recursos y mantener una operación estable y económicamente sostenible. En este contexto, la prioridad inmediata suele centrarse en mejorar aspectos como:
  • La fidelidad de los qubits.
  • La corrección de errores.
  • La escalabilidad del hardware.
  • La interoperabilidad con infraestructuras cloud existentes.
Frente a estos desafíos, BQC continúa siendo principalmente una línea de investigación especializada cuyo objetivo es explorar hasta dónde puede llegar la privacidad en la computación cuántica delegada.

Una tecnología adelantada a su tiempo

Esta situación no debe interpretarse como una debilidad de BQC. De hecho, muchas tecnologías que hoy consideramos esenciales comenzaron como propuestas teóricas aparentemente difíciles de implementar. La propia criptografía de clave pública es un buen ejemplo de ello.

En cierto modo, Blind Quantum Computing está recorriendo un camino similar. Actualmente no compite con PQC o TEE como solución industrial inmediata, sino que actúa como un laboratorio conceptual donde se exploran los límites de la privacidad en computación cuántica. Por eso, la pregunta relevante no es si BQC sustituirá mañana a las soluciones actuales, sino si algunas de sus ideas terminarán integrándose en las futuras infraestructuras de computación cuántica.


Y para responder a esa cuestión resulta inevitable mirar hacia los escenarios que ya comienzan a perfilarse en el horizonte de la investigación cuántica, como son el Internet Cuántico y la Computación Cuántica Distribuida, donde privacidad, delegación segura y colaboración entre múltiples nodos podrían convertirse en requisitos tan importantes como la propia capacidad de cálculo.

10. ¿Qué papel podría tener BQC en el futuro Internet y Computación Cuántica Distribuida?

Hasta ahora hemos analizado Blind Quantum Computing desde la perspectiva de los servicios actuales de computación cuántica en la nube. Sin embargo, una parte importante del interés que despierta esta línea de investigación no está relacionada únicamente con el presente, sino con los escenarios que podrían surgir a medida que la tecnología cuántica continúe evolucionando. Entre ellos destaca uno especialmente ambicioso:

El desarrollo de un Internet Cuántico.

Aunque todavía se encuentra en una fase temprana de desarrollo, la idea general consiste en interconectar procesadores, memorias y dispositivos cuánticos mediante redes capaces de distribuir estados cuánticos y recursos de entrelazamiento entre múltiples nodos. Si esta visión llega a materializarse, el modelo actual de un usuario conectándose a un único proveedor de QCaaS podría evolucionar hacia entornos mucho más complejos, donde múltiples dispositivos y servicios cuánticos colaboren para resolver problemas de forma distribuida.

En ese contexto aparece otro concepto cada vez más relevante, como es la

Computación Cuántica Distribuida

cuyo objetivo es permitir que varios procesadores cuánticos, potencialmente ubicados en lugares distintos, cooperen para ejecutar una misma computación. Este enfoque podría convertirse en una alternativa al desarrollo de procesadores monolíticos cada vez más grandes, permitiendo combinar recursos cuánticos distribuidos a través de futuras redes cuánticas.

De la Computación Delegada a la Computación Distribuida

En un escenario de computación cuántica distribuida, la privacidad dejaría de ser únicamente un problema entre cliente y proveedor. Podrían intervenir múltiples actores:
  • Diferentes nodos cuánticos.
  • Servicios cuánticos especializados.
  • Centros de procesamiento distribuidos.
  • Usuarios colaborando en una misma computación.
La pregunta pasaría entonces de ser:

¿Cómo protejo una computación frente a un único proveedor?

a convertirse en:

¿Cómo protejo una computación cuando participa una red completa de sistemas cuánticos?

Es precisamente aquí donde muchas de las ideas desarrolladas en BQC comienzan a resultar especialmente interesantes. Protocolos como MC-BQC (Multi-Client Blind Quantum Computing) o algunas variantes basadas en Teleportación Cuántica ya exploran escenarios donde varias entidades participan en una computación manteniendo la privacidad de su información.


Desde esta perspectiva, BQC deja de ser únicamente un mecanismo para proteger la privacidad frente a un proveedor de QCaaS. También podría convertirse en una pieza relevante para permitir colaboración segura entre múltiples nodos cuánticos, usuarios y servicios distribuidos dentro de una futura infraestructura cuántica global.

QKD protege las comunicaciones, BQC podría proteger la computación

Una forma sencilla de entender el posible papel de BQC es compararlo con una tecnología mucho más conocida: 

Quantum Key Distribution (QKD).

QKD se centra en proteger la distribución de claves y la confidencialidad de las comunicaciones. BQC persigue un objetivo diferente:
  • QKD: protege los datos mientras se transmiten.
  • BQC: protege la computación mientras se ejecuta.
Por este motivo, algunas visiones del futuro Internet Cuántico contemplan ambas tecnologías como piezas complementarias y no como alternativas. Puede resumirse de forma muy simple:

QKD + BQC = confidencialidad de las comunicaciones + confidencialidad de la computación. 

Naturalmente, este escenario todavía está lejos de convertirse en una realidad operativa, pero ilustra bien por qué BQC despierta tanto interés desde el punto de vista académico y de la investigación en seguridad.

Un posible paralelismo con la evolución de Internet

Existe además un paralelismo interesante con la evolución de Internet. Durante los primeros años de Internet, la principal preocupación era conseguir que los sistemas pudieran comunicarse entre sí. Con el tiempo aparecieron nuevos requisitos:
  • Confidencialidad.
  • Autenticación.
  • Integridad.
  • Privacidad.
Hoy resulta difícil imaginar Internet sin protocolos como TLS o sin mecanismos criptográficos ampliamente desplegados. Quizás algo similar ocurra en el ámbito cuántico.

Actualmente gran parte del esfuerzo se concentra en construir hardware más estable, aumentar el número de qubits lógicos y mejorar la corrección de errores. Sin embargo, a medida que estas barreras técnicas vayan superándose, las cuestiones relacionadas con la privacidad, la delegación segura y la confianza entre nodos podrían adquirir una relevancia cada vez mayor.

Mirando más allá del presente

Es imposible saber hoy qué protocolos concretos terminarán imponiéndose o si las formas actuales de BQC serán las que lleguen a utilizarse en sistemas reales. Lo que sí parece claro es que la pregunta que dio origen a Blind Quantum Computing seguirá siendo relevante:

¿Podemos utilizar recursos cuánticos remotos sin revelar completamente qué estamos calculando?

Responder a esa pregunta es, precisamente, lo que convierte a BQC en algo más que una curiosidad académica. Tal vez no sea todavía una tecnología preparada para el despliegue masivo, pero sí representa una de las ideas más interesantes que han surgido en la intersección entre computación cuántica, criptografía y privacidad.

Y quizás por eso, más que una solución para los servicios QCaaS actuales, Blind Quantum Computing deba entenderse como una referencia que nos permite explorar cuál podría ser el límite criptográfico de privacidad en la futura computación cuántica delegada, distribuida e interconectada.

Continúa en la última parte: Blind Quantum Computing (y 4)

Un saludo,

Autor: José Antonio Castellano Prado, Alumno del Curso de Quantum Security de la Universidad de Deusto

Otros artículos sobre Quantum Computing publicados:

martes, julio 14, 2026

Blind Quantum Computing (2)

Continuando con el contenido de la primera parte de este artículo que puedes leer aquí: "Blind Quantum Computing (1)" vamos a ver un ejemplo de ocultación de una Puerta Hadamard (H). Hasta ahora hemos visto que BQC pretende ocultar una computación al servidor y que la mayoría de las propuestas actuales se apoyan en MBQC para conseguirlo. 

Figura 6: Blind Quantum Computing (2)

Pero ¿cómo se traduce esto en la práctica? Vamos a verlo con detalle, que merece la pena estudiar este caso con tranquilidad para que se entienda bien el proceso.

6.- Ejemplo sencillo: cómo se oculta una puerta H

Para responder a esta pregunta vamos a utilizar un ejemplo muy simple basado en una de las puertas cuánticas más conocidas: la Puerta Hadamard (H), ampliamente utilizada para crear superposiciones y explotar el paralelismo cuántico.

En un circuito cuántico tradicional, la situación es bastante sencilla. El programador construye un circuito, lo envía al proveedor de QCaaS y el servidor puede ver explícitamente las operaciones que forman parte del algoritmo. Si el circuito contiene una Puerta H, el servidor sabe que existe una Puerta H en ese punto del programa.  

Figura 7: Ejemplo de ocultación para servidor de una Puerta H.

En BQC la situación es diferente. En un servicio QCaaS convencional, la presencia de una Puerta H forma parte explícita del circuito que recibe el proveedor. En cambio, en un protocolo BQC basado en MBQC, esa misma operación termina transformándose en una instrucción de medida cuyo significado real sólo puede interpretar el cliente. Para el servidor, la puerta lógica desaparece y es sustituida por parámetros de medida aparentemente compatibles con múltiples computaciones posibles.

Lo que conoce el cliente y lo que ve el servidor

En este ejemplo aparecen tres elementos importantes:

Figura 8: Representación de las rotaciones para cegar.
  • ϕ (phi): representa la computación real que quiere realizar el cliente.
  • θ (theta): una rotación aleatoria secreta elegida por el cliente.
  • δ (delta): el ángulo que finalmente recibe el servidor para realizar la medición.
El cliente conoce simultáneamente ϕ y θ, mientras que el servidor únicamente observa δ. Esa asimetría de información es precisamente la que proporciona la propiedad de cegado o blinding.

La idea clave es que el servidor nunca recibe directamente la información lógica de la computación. En su lugar, recibe una versión "mezclada" con la aleatoriedad introducida por el cliente. Por este motivo, aunque el servidor ejecute correctamente las mediciones solicitadas, no puede distinguir qué parte de la información corresponde al algoritmo real y qué parte corresponde a la aleatoriedad utilizada para ocultarlo. Desde su punto de vista, únicamente observa una secuencia de instrucciones físicamente válidas.

El secreto está en el blinding

Recordemos el ejemplo utilizado en el apartado anterior: un GPS puede indicar correctamente cada giro de una ruta sin necesidad de explicar cuál es el destino final. El blinding funciona de manera parecida. El cliente introduce una pequeña cantidad de información secreta —en este caso la rotación θ— que altera la forma en que el servidor percibe la computación. El servidor continúa ejecutando operaciones válidas y obtiene resultados correctos, pero pierde la capacidad de reconstruir el significado lógico de cada paso.

Dicho de otra forma, el proveedor puede ejecutar la computación, pero no interpretar completamente lo que está computando. Es precisamente esta separación entre ejecutar y comprender la que convierte a BQC en una propuesta tan interesante desde el punto de vista de la privacidad. Lo que realmente ejecuta el servidor

Existe otro detalle importante. En MBQC el servidor no ejecuta directamente Puertas H, T o CNOT como ocurre en el modelo tradicional de circuitos. Antes de la ejecución, la computación se transforma en un patrón de mediciones sobre un conjunto de qubits previamente entrelazados.


Por ello, cuando el cliente desea implementar una operación lógica determinada, el servidor no ve necesariamente esa operación. Lo que observa son mediciones parametrizadas cuyos valores han sido modificados mediante el proceso de blinding. Ésta es una de las razones por las que MBQC resulta tan adecuado para Blind Quantum Computing: permite separar lo que el algoritmo significa de lo que el servidor necesita ejecutar físicamente.

Una idea mucho más potente de lo que parece

Aunque este ejemplo utiliza una única Puerta H para simplificar la explicación, el mismo principio puede extenderse a computaciones mucho más complejas. Lo importante no es la puerta concreta utilizada, sino la idea que hay detrás:

El servidor dispone de la información necesaria para ejecutar la computación, pero no de la información necesaria para comprenderla.

Dicho de forma simple, en un servicio QCaaS tradicional el servidor ve la Puerta H; en BQC ve únicamente información compatible con ella, pero no dispone de los elementos necesarios para saber que esa era realmente la operación lógica que el cliente quería ejecutar.

Esa es la base sobre la que se construyen los distintos protocolos de 
Blind Quantum Computing
 que veremos en el siguiente apartado. Allí comprobaremos que no existe una única forma de implementar esta idea, sino toda una familia de protocolos que buscan equilibrar privacidad, verificabilidad y viabilidad práctica.

7.- Familias de protocolos BQC: UBQC, VBQC, MC-BQC y Teleportation-BQC

Una vez comprendida la idea general de Blind Quantum Computing , es importante aclarar que no existe un único protocolo BQC. De hecho, durante los últimos años han surgido múltiples variantes con objetivos diferentes: algunas priorizan la privacidad, otras incorporan mecanismos de verificación, algunas reducen las capacidades cuánticas necesarias en el cliente y otras intentan acercar estas ideas a las limitaciones del hardware actual.

La siguiente tabla se resume algunas de las propuestas más representativas y muestra cómo la investigación ha evolucionado desde los primeros protocolos fundacionales hasta enfoques orientados a Internet Cuántico, computación distribuida y dispositivos NISQ.

Figura 10: Tabla de protocolos más representativos de BQC

Aunque todos comparten el mismo objetivo —permitir que un servidor ejecute una computación cuántica sin conocer realmente qué está calculando—, cada uno intenta resolver un problema diferente.

UBQC: el protocolo fundacional

Universal Blind Quantum Computing (UBQC), propuesto por Broadbent, Fitzsimons y Kashefi en 2009, está considerado el punto de partida de gran parte de la investigación moderna en BQC.


Su relevancia no reside tanto en su aplicación práctica actual como en haber demostrado que era posible delegar una computación cuántica preservando la privacidad del cliente. Muchas propuestas posteriores pueden considerarse extensiones o adaptaciones de sus ideas fundamentales.

VBQC: cuando también queremos verificar

Una pregunta que surge: 

"¿Cómo puede el cliente saber que el servidor ha ejecutado correctamente la computación?"

Para responder a este problema aparecieron los protocolos de Verifiable Blind Quantum Computing (VBQC), que añaden mecanismos capaces de detectar errores o comportamientos maliciosos durante la ejecución.


En otras palabras, VBQC no sólo busca privacidad, sino también confianza en el resultado obtenido.

Reduciendo las capacidades del cliente

Uno de los retos históricos de BQC es que muchas propuestas requieren que el cliente disponga de ciertas capacidades cuánticas mínimas. Con el objetivo de simplificar este requisito surgieron variantes como Double-Server BQC, donde parte de esa complejidad se traslada a dos servidores bajo determinadas hipótesis de seguridad.

Figura 13: Double-Server BQC

La idea es acercar la computación cuántica delegada a escenarios donde el cliente disponga únicamente de recursos clásicos o muy limitados.

Computación cuántica colaborativa

La evolución natural de los servicios cloud apunta hacia entornos colaborativos y distribuidos. En este contexto aparecen propuestas como Multi-Client Blind Quantum Computing (MC-BQC), diseñadas para que varios usuarios participen en una misma computación manteniendo la privacidad de su información.


Aunque todavía se encuentran principalmente en fase de investigación, estas propuestas ofrecen una visión interesante de cómo podrían funcionar futuros servicios cuánticos distribuidos o incluso ciertas capas del Internet Cuántico.

Teleportation-BQC: mirando al futuro

Entre las líneas de investigación más prometedoras destaca Gate Teleportation-Based Blind Quantum Computing. A diferencia de los protocolos clásicos apoyados exclusivamente en MBQC, estas propuestas utilizan mecanismos inspirados en la teleportación cuántica para ocultar la computación. Su principal atractivo es que permiten trabajar más cerca del modelo tradicional de circuitos cuánticos, facilitando potencialmente su integración en arquitecturas futuras.


Aunque todavía se trata de un área de investigación activa, estas propuestas resultan especialmente interesantes porque permiten aproximarse al modelo de circuitos cuánticos tradicional sin depender exclusivamente de MBQC. Por este motivo, suele considerarse una de las líneas de trabajo con mayor potencial para escenarios avanzados de computación distribuida e Internet Cuántico.

Adaptando BQC a la era NISQ

Por último, los protocolos agrupados bajo la etiqueta NISQ-BQC buscan trasladar las propiedades de privacidad de BQC a los dispositivos cuánticos disponibles actualmente, caracterizados por limitaciones de escala y presencia de ruido. El objetivo es encontrar un equilibrio razonable entre privacidad, complejidad y viabilidad práctica, acercando conceptos tradicionalmente teóricos a plataformas experimentales reales.

Un mismo objetivo, diferentes caminos

Aunque las aproximaciones son muy diversas, todas comparten una misma aspiración:

Permitir que un servidor cuántico ejecute una computación sin conocer realmente qué está computando.

Sin embargo, llegados a este punto surge una pregunta inevitable: si BQC ofrece un nivel de privacidad tan elevado,

¿significa eso que es una alternativa mejor que las soluciones actuales basadas en PQC y TEE?

La respuesta es más matizada de lo que podría parecer y requiere analizar no solo el nivel de privacidad alcanzado, sino también aspectos como la complejidad, la escalabilidad y la viabilidad práctica. Eso es precisamente lo que veremos en el siguiente apartado.

8.-¿Es BQC mejor que PQC + TEE?

Después de conocer los fundamentos de Blind Quantum Computing (BQC) y las diferentes familias de protocolos existentes, surge una pregunta inevitable:

"Si BQC ofrece un nivel de privacidad tan elevado, ¿significa eso que es una solución mejor que las aproximaciones actuales basadas en PQC y TEE?"

La respuesta corta es:

"depende del problema que queramos resolver."

A menudo se presenta BQC como una alternativa a los modelos actuales de seguridad en QCaaS, pero en realidad ambas aproximaciones responden a necesidades diferentes y se encuentran en niveles de madurez muy distintos.

Dos modelos de confianza diferentes

La principal diferencia entre ambas aproximaciones no está en la tecnología utilizada, sino en el modelo de confianza que asumen. Las soluciones basadas en PQC + TEE parten de una premisa razonable: el proveedor puede ser confiable siempre que existan mecanismos técnicos que reduzcan la exposición de los datos y protejan determinadas fases del procesamiento.

Por el contrario, BQC intenta llevar este planteamiento un paso más allá. Su objetivo no es reducir la confianza necesaria en el proveedor, sino minimizarla hasta el extremo de que el servidor pueda ejecutar la computación sin conocer realmente lo que está procesando. Dicho de forma simplificada:
  • PQC + TEE protege la ejecución en un entorno confiable.
  • BQC intenta proteger la computación incluso cuando no queremos confiar completamente en quien la ejecuta.
La teoría frente a la práctica

Desde una perspectiva puramente criptográfica, el nivel de privacidad que persigue BQC resulta difícil de superar. Sin embargo, la seguridad no es el único parámetro relevante cuando hablamos de sistemas reales. Un servicio QCaaS debe ser también:
  • Escalable.
  • Eficiente.
  • Mantenible.
  • Económicamente viable.
  • Compatible con el hardware disponible.
Y es aquí donde aparecen las principales ventajas de los enfoques basados en PQC y TEE. Estas tecnologías pueden desplegarse hoy utilizando infraestructuras cloud ya existentes y mecanismos ampliamente conocidos por la industria, permitiendo proteger comunicaciones, credenciales y entornos de ejecución con un impacto razonable en costes y rendimiento.


BQC, por el contrario, suele requerir protocolos más complejos, mayor interacción entre cliente y servidor y, en muchos casos, capacidades cuánticas adicionales que todavía resultan difíciles de integrar en plataformas comerciales de gran escala.

¿Qué utilizaríamos hoy?

Si una organización necesitara desplegar actualmente un servicio seguro de computación cuántica en la nube, la respuesta sería bastante clara. La opción más realista sería apoyarse en mecanismos como:
  • IAM.
  • TLS y criptografía post-cuántica PQC.
  • Trusted Execution Environments TEE.
  • Controles de seguridad Cloud tradicionales.
Estas tecnologías ya existen, están siendo desplegadas y permiten construir servicios QCaaS con niveles de seguridad adecuados para la mayoría de los escenarios actuales. Por esta razón, resulta más apropiado considerar BQC como un complemento conceptual que como un sustituto inmediato de estas soluciones. Entonces,...

"¿Por qué BQC es tan importante?"

Porque nos permite responder a una pregunta que las tecnologías actuales no intentan resolver completamente:

"¿Cuál es el máximo nivel de privacidad que podría alcanzarse en una computación cuántica delegada?"

En este sentido, BQC actúa como una especie de referencia teórica o límite criptográfico. Aunque hoy resulte complejo trasladarlo a servicios comerciales a gran escala, proporciona un marco extremadamente valioso para comprender cómo podría evolucionar la privacidad en futuros entornos de computación cuántica en la nube. Podemos resumir la relación entre ambas aproximaciones de la siguiente manera:
 
"PQC + TEE representa la solución práctica disponible hoy. 
BQC representa el nivel máximo de privacidad al que aspiramos llegar mañana."

Y esa diferencia es precisamente la que explica por qué, pese a su enorme interés académico, Blind Quantum Computing (BQC) sigue siendo un área de investigación activa y no una característica habitual de los servicios QCaaS actuales.

En el siguiente parte veremos cuáles son los principales obstáculos que todavía dificultan su adopción masiva y por qué, a pesar de sus ventajas teóricas, BQC continúa siendo una tecnología principalmente experimental.

Un saludo,

Autor: José Antonio Castellano Prado, Alumno del Curso de Quantum Security de la Universidad de Deusto

Otros artículos sobre Quantum Computing publicados:

lunes, julio 13, 2026

Blind Quantum Computing (1)

La computación cuántica está avanzando hacia un modelo de consumo en el que la mayoría de los usuarios accederán a los recursos cuánticos a través de servicios en la nube, conocidos como Quantum Computing as a Service (QCaaS). Plataformas como IBM Quantum, Azure Quantum, Amazon Braket o Google Quantum AI ya permiten ejecutar algoritmos sobre hardware cuántico real sin necesidad de disponer de complejas y costosas infraestructuras propias.

Figura 1: Blind Quantum Computing (BQC)

Sin embargo, este modelo plantea una cuestión fundamental desde el punto de vista de la seguridad y la privacidad:

¿Qué información revela realmente un usuario cuando delega una computación cuántica en un proveedor externo?

En la computación clásica estamos acostumbrados a preocuparnos por la protección de los datos, pero en la computación cuántica delegada el problema es potencialmente mayor. Cuando utilizamos un servicio QCaaS no solo se delegan datos; también se delegan circuitos, algoritmos, parámetros de ejecución y, en muchos casos, información valiosa sobre el propio problema que se desea resolver. En otras palabras, el proveedor que ejecuta la computación podría obtener información sensible no solo de los datos, sino también del conocimiento encapsulado en el algoritmo.


Mientras una gran parte de la investigación en computación cuántica se centra en retos como el desarrollo de hardware escalable, la corrección de errores, el aumento del número de qubits lógicos, la tolerancia a fallos o la creación de nuevos algoritmos cuánticos, existe una línea de investigación menos conocida pero especialmente interesante para la ciberseguridad:

 “Cómo realizar computación cuántica sobre una infraestructura que no es completamente confiable”.

Es precisamente en este contexto donde surge el Blind Quantum Computing (BQC), un conjunto de protocolos cuyo objetivo es permitir que un servidor cuántico ejecute una computación sin conocer información significativa sobre los datos, el algoritmo o incluso el resultado que está procesando. Dicho de otra forma, BQC persigue un objetivo que parece casi paradójico: utilizar un ordenador cuántico para resolver un problema sin que ese ordenador sepa realmente qué problema está resolviendo.


En este artículo, inspirado en el trabajo final desarrollado para el curso Quantum y Post-Quantum Computing para Ciberseguridad de la Universidad de Deusto, se presenta una visión introductoria del Blind Quantum Computing, no tanto como una tecnología de adopción industrial inmediata, sino como una referencia teórica y criptográfica que nos ayuda a comprender cuál podría ser el máximo nivel de privacidad alcanzable en los futuros servicios de computación cuántica en la nube.

"¿Es posible delegar una computación cuántica sin necesidad de confiar plenamente en quien la ejecuta?"

Esa es la pregunta que intenta responder el Blind Quantum Computing.

1.-Cuando el algoritmo también viaja a la nube

La computación cuántica está evolucionando hacia un modelo de consumo muy similar al de la computación en la nube tradicional. En lugar de adquirir y mantener infraestructuras propias, los usuarios acceden a recursos remotos a través de Internet utilizando plataformas como IBM Quantum, Azure Quantum, Google Quantum AI o Amazon Braket. Este paradigma, conocido como Quantum Computing as a Service (QCaaS), se ha convertido en la principal vía de acceso a hardware cuántico real. Actualmente, gran parte del modelo de negocio de la computación cuántica se apoya precisamente en este enfoque.

A diferencia de un servidor convencional, una infraestructura cuántica requiere condiciones extremadamente complejas para su funcionamiento: sistemas criogénicos capaces de operar a temperaturas cercanas al cero absoluto, mecanismos avanzados de aislamiento frente al ruido ambiental, electrónica especializada y elevados costes de mantenimiento. Como consecuencia, resulta poco realista pensar que la mayoría de las organizaciones dispondrán de ordenadores cuánticos propios en el corto o medio plazo. Todo apunta a que, al menos durante los próximos años, la computación cuántica será consumida principalmente como un servicio remoto.

Este modelo introduce una diferencia importante respecto a muchos servicios cloud tradicionales. Cuando una organización utiliza una aplicación SaaS o ejecuta una carga de trabajo en una máquina virtual en la nube, normalmente la principal preocupación es proteger los datos. Por lo que la pregunta habitual suele ser: 

“¿Puede el proveedor acceder a mi información?”.

En computación cuántica delegada la situación es más compleja. Además de los datos, el usuario debe enviar información sobre la propia computación que desea realizar. Dependiendo del escenario, esto puede incluir circuitos cuánticos, parámetros de ejecución, secuencias de puertas lógicas y otra información que describe el problema que se quiere resolver.

"En QCaaS no sólo viajan los datos; También viaja el algoritmo"

Esta diferencia es sutil, pero tiene importantes implicaciones de seguridad.

Imaginemos una empresa farmacéutica que utiliza algoritmos cuánticos para acelerar el descubrimiento de nuevos medicamentos. O una entidad financiera que desarrolla algoritmos propietarios de optimización de carteras. Incluso aunque los datos enviados al proveedor estuvieran protegidos, el propio algoritmo podría contener información estratégica de enorme valor. En muchos casos, el conocimiento incorporado al algoritmo puede ser tan sensible como los datos que procesa. Por este motivo, limitar la seguridad a la protección de las comunicaciones resulta insuficiente. Es necesario preguntarse también qué puede aprender el proveedor acerca de la computación que está ejecutando.

Actualmente, la seguridad de los servicios QCaaS se basa en mecanismos bien conocidos como la gestión de identidades y accesos (IAM), canales cifrados mediante TLS, soluciones de criptografía post-cuántica (PQC) y distintos mecanismos de aislamiento de las cargas de trabajo. Estas medidas son fundamentales y proporcionan un nivel de protección elevado. Sin embargo, todas ellas comparten una característica común: protegen los datos y las comunicaciones, pero no necesariamente ocultan por completo la naturaleza de la computación que se está realizando

Aquí aparece una idea que probablemente será cada vez más importante en el futuro de la seguridad cuántica:

"La computación es también el objeto que proteger; no sólo los datos"

Si la computación cuántica termina consolidándose como un servicio consumido a través de la nube, la pregunta dejará de ser únicamente cómo proteger la información que enviamos al proveedor. También tendremos que plantearnos hasta qué punto es posible ocultar al proveedor qué estamos calculando realmente.

Y es precisamente en ese punto donde comienza la historia del Blind Quantum Computing (BQC).

2.- Seguridad actual en QCaaS: IAM, TLS/PQC, aislamiento y TEE

Los servicios actuales de Quantum Computing as a Service (QCaaS) no operan en un entorno desprotegido. Al igual que sucede en la nube tradicional, proveedores de QCaaS incorporan mecanismos de seguridad destinados a proteger el acceso a la plataforma, las comunicaciones y la ejecución de los trabajos cuánticos. La seguridad de estos entornos se apoya principalmente en cuatro pilares:
  • Gestión de identidad y acceso (IAM): para controlar quién puede utilizar el servicio.
  • Cifrado de las comunicaciones mediante TLS: cada vez más complementado con mecanismos de Criptografía Post-Cuántica (PQC).
  • Aislamiento lógico de los trabajos: evitando interferencias entre distintos usuarios.
  • Trusted Execution Environments (TEE): que permiten proteger determinadas fases de procesamiento dentro de entornos aislados.
La combinación de PQC y TEE representa actualmente una de las aproximaciones más avanzadas para proteger los servicios QCaaS.

Figura 4: Seguridad actual en QCaaS: PQC + TEE
  • PQC protege los datos y circuitos mientras viajan por la red.
  • TEE protege la información durante su preparación y procesamiento dentro de la infraestructura cloud del proveedor.
Desde el punto de vista de la seguridad práctica, este modelo ofrece un elevado nivel de protección para las comunicaciones, las credenciales de acceso y gran parte de las operaciones necesarias para preparar la ejecución de un trabajo cuántico. Aunque la combinación de PQC y TEE proporciona actualmente uno de los modelos de seguridad más avanzados para los servicios QCaaS, sigue existiendo un elemento fundamental: la confianza en el proveedor. 

Cuando las instrucciones deben ser finalmente ejecutadas sobre la Quantum Processing Unit (QPU), el usuario continúa dependiendo de que el proveedor implemente correctamente los mecanismos de protección y de que la infraestructura se comporte según lo esperado. Por este motivo, las soluciones actuales permiten proteger eficazmente las comunicaciones, las credenciales de acceso y gran parte del entorno de ejecución. Sin embargo, no eliminan completamente la necesidad de confiar en quien opera el servicio de computación cuántica. Y ahí surge una pregunta interesante: 

“¿Sería posible utilizar un computador cuántico sin necesidad de confiar plenamente en quien lo ejecuta?”

Esta es precisamente la cuestión que intenta responder Blind Quantum Computing.

3.- El hueco de seguridad: proteger datos no siempre protege la computación

Las soluciones actuales utilizadas en los servicios de computación cuántica en la nube proporcionan un elevado nivel de protección para las comunicaciones, el acceso a la plataforma y gran parte del procesamiento previo a la ejecución del trabajo cuántico. Sin embargo, todas ellas parten de una premisa común: existe un determinado grado de confianza en el proveedor que opera la infraestructura.

Este enfoque resulta razonable en la mayoría de los escenarios actuales. Después de todo, los proveedores de QCaaS implementan controles de seguridad, auditorías y mecanismos de aislamiento similares a los utilizados en la nube tradicional. Pero cuando analizamos el problema desde una perspectiva puramente criptográfica aparece una cuestión interesante: 

"¿Qué ocurre si no queremos confiar en el proveedor?"

La pregunta puede parecer extrema, pero no es nueva. En ciberseguridad solemos diseñar mecanismos que minimizan la confianza necesaria en terceros. La criptografía moderna, por ejemplo, no protege la información porque confiemos en quien transporta nuestros datos, sino porque incluso un intermediario malicioso debería ser incapaz de interpretar lo que está observando.

En la computación cuántica delegada aparece un reto similar. Aunque las comunicaciones estén cifradas y la infraestructura incorpore mecanismos avanzados de protección, el proveedor sigue siendo quien ejecuta físicamente la computación sobre la QPU. Esto implica que, al menos en principio, podría disponer de información sobre el algoritmo o sobre la estructura del problema que se está resolviendo

Aquí surge una diferencia fundamental entre la computación clásica y la computación cuántica delegada. Tradicionalmente nos hemos preocupado por proteger los datos. Sin embargo, en muchos escenarios el propio algoritmo puede representar un activo de enorme valor. Algunos ejemplos podrían ser:
  • Un algoritmo cuántico propietario para optimización financiera.
  • Un modelo de simulación química para descubrir nuevos materiales.
  • Una técnica de búsqueda o clasificación desarrollada por una organización.
  • Un proceso industrial cuya ventaja competitiva reside precisamente en cómo se calcula la solución.
En todos estos casos, conocer el algoritmo puede resultar tan valioso como conocer los datos sobre los que opera. Por ello, el objetivo deja de ser únicamente proteger la información que enviamos al proveedor. También debemos preguntarnos si es posible proteger la propia computación. Dicho de otra forma:

"¿Podría un servidor cuántico ejecutar un algoritmo sin llegar a saber realmente qué algoritmo está ejecutando?·

Responder a esta pregunta es precisamente el objetivo de Blind Quantum Computing (BQC), una familia de protocolos diseñada para ocultar al servidor información significativa sobre la computación que está llevando a cabo. Antes de analizar cómo lo consigue, conviene entender primero qué se entiende exactamente por Blind Quantum Computing y cuáles son los principios sobre los que basa su seguridad.

4.- ¿Qué es Blind Quantum Computing?

Hasta ahora hemos visto que los servicios actuales de computación cuántica en la nube incorporan mecanismos avanzados de seguridad, pero siguen requiriendo cierto grado de confianza en el proveedor. Esto nos lleva a una pregunta que, a primera vista, parece imposible de responder:

"¿Puede un ordenador cuántico resolver un problema sin saber realmente qué problema está resolviendo?"

La respuesta es precisamente el origen de Blind Quantum Computing (BQC). BQC es una familia de protocolos diseñada para permitir que un cliente delegue una computación en un servidor cuántico sin revelar información significativa sobre los datos, el algoritmo o el resultado de esa computación.

La idea es tan sencilla de expresar como compleja de implementar: el servidor realiza el trabajo pesado de la computación cuántica, pero únicamente recibe información parcial, aleatorizada o "cegada", insuficiente para reconstruir lo que realmente se está calculando. Dicho de otra forma, el servidor ejecuta operaciones cuánticas válidas, pero no puede distinguir si forman parte de un algoritmo de optimización, una simulación química o cualquier otro cálculo. Para conseguirlo, BQC aprovecha varias propiedades fundamentales de la mecánica cuántica que no tienen equivalente directo en la computación clásica. Entre las más importantes destacan:
  • Entrelazamiento cuántico: permite crear correlaciones entre qubits que no pueden describirse mediante información clásica convencional. Muchos protocolos BQC utilizan estados entrelazados como base para realizar computaciones remotas manteniendo oculta información relevante para el servidor.
  • Mediciones cuánticas: en determinados modelos, como MBQC (Measurement-Based Quantum Computing), la computación se realiza principalmente mediante secuencias de medidas sobre estados previamente entrelazados. El cliente puede controlar estas mediciones sin revelar completamente la lógica de la computación al servidor.
  • Teorema de no clonación: establece que no es posible copiar de forma perfecta un estado cuántico desconocido. Esta propiedad impide que el servidor pueda duplicar los qubits recibidos para analizarlos posteriormente sin alterar la información original.
  • Técnicas de blinding o cegado: introducen aleatoriedad conocida únicamente por el cliente. Como consecuencia, el servidor ejecuta operaciones correctas desde el punto de vista físico, pero es incapaz de distinguir qué cálculo lógico representan realmente.
Gracias a la combinación de estos mecanismos, el servidor puede verse obligado a ejecutar una computación válida sin disponer de información suficiente para reconstruir el algoritmo completo que está procesando. 

“BQC no intenta cifrar únicamente los datos; intenta cifrar la propia computación.”

Pero si el servidor no conoce realmente qué está ejecutando: 

"¿Cómo consigue realizar la computación correctamente?"

La respuesta está en la forma en que se construyen estos protocolos y, especialmente, en un modelo conocido como Measurement-Based Quantum Computing (MBQC), que se ha convertido en la base de gran parte de las propuestas modernas de Blind Quantum Computing.


Antes de analizar los distintos protocolos BQC, conviene entender la intuición técnica que hay detrás de esta idea y cómo es posible ocultar una computación cuántica sin impedir que ésta se ejecute correctamente.

5.- La intuición técnica: MBQC, blinding y mediciones aleatorizadas

A primera vista, Blind Quantum Computing parece una contradicción. Si el servidor no conoce el algoritmo que debe ejecutar, cabría esperar que tampoco pudiera realizar correctamente la computación. La clave está en que la mayoría de los protocolos BQC no se apoyan directamente en el modelo tradicional de puertas cuánticas que suele utilizarse para introducir la computación cuántica. En su lugar, se basan en un paradigma diferente conocido como Measurement-Based Quantum Computing (MBQC) o Computación Cuántica Basada en Medidas.

Mientras que en el modelo de puertas una computación se describe como una secuencia de operaciones lógicas (H, T, CNOT, etcétera) y otras puertas cuánticas, en MBQC el enfoque es distinto. Primero se prepara un conjunto de qubits entrelazados y, posteriormente, la computación se realiza mediante una secuencia de mediciones cuidadosamente seleccionadas sobre esos qubits.

“MBQC define cómo se computa; BQC define qué puede o no aprender el servidor sobre esa computación.”

Esta diferencia puede parecer un detalle técnico, pero es precisamente lo que hace posible gran parte de los protocolos modernos de Blind Quantum Computing.
 
El papel del "blinding"

La pieza clave que permite ocultar la computación recibe el nombre de blinding o cegado.

De forma simplificada, el cliente introduce información aleatoria que únicamente él conoce. Como consecuencia, las instrucciones que recibe el servidor siguen siendo válidas para ejecutar la computación, pero aparecen mezcladas con una aleatoriedad que impide deducir el significado lógico real de cada operación.

Podemos imaginarlo como alguien que sigue paso a paso las indicaciones de un GPS sin conocer el destino final del viaje. Puede ejecutar correctamente todas las instrucciones, pero no dispone de suficiente información para comprender el propósito completo de la ruta. En BQC ocurre algo similar. El servidor realiza operaciones cuánticas legítimas, pero únicamente observa una versión "ofuscada" de la computación. Lo suficiente para ejecutarla, pero no para reconstruirla.

¿Por qué MBQC encaja tan bien con BQC?

MBQC resulta especialmente adecuado para implementar este mecanismo porque separa de forma natural las responsabilidades entre cliente y servidor. Por un lado, el servidor aporta la capacidad de procesamiento y los recursos cuánticos necesarios para realizar la computación. Por otro, el cliente conserva la información secreta que permite interpretar correctamente las mediciones y dar sentido al cálculo realizado.

Gracias a esta separación, el servidor puede ejecutar una computación físicamente correcta sin disponer de todos los elementos necesarios para reconstruir el algoritmo original. Naturalmente, esta explicación sigue siendo bastante abstracta. La mejor forma de entenderla es observar qué ocurre en un caso concreto.

En el siguiente apartado de esta serie puedes ver un ejemplo sencillo basado en una puerta Hadamard (H) y comprobaremos cómo una operación que normalmente sería visible para el servidor puede transformarse en una secuencia de mediciones cuyo significado permanece oculto.

Un saludo,

Autor: José Antonio Castellano Prado, Alumno del Curso de Quantum Security de la Universidad de Deusto

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