Mostrando entradas con la etiqueta Mythos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Mythos. Mostrar todas las entradas

jueves, octubre 22, 2026

Claude Mythos reduce hasta 39 veces el coste de Circuitos Cuánticos

Hace poco os contábamos en este blog cómo Claude Mythos Preview se había sentado atrabajar como criptoanalista y había encontrado nuevas formas de debilitar HAWK y AES. Aquella historia tenía a la Inteligencia Artificial buscando grietas en los algoritmos que protegen nuestra información. Ahora Claude vuelve a aparecer en el mundo de la Criptografía y la Computación Cuántica, pero en el lado contrario de la mesa. Esta vez no intenta romper un algoritmo: intenta diseñar los circuitos con los que funcionarán los ordenadores cuánticos del futuro.

 
La ironía es bastante buena. Una Inteligencia Artificial clásica está ayudando a reducir los recursos que necesitarán los Quantum Computers que, algún día, podrán ejecutar algoritmos como el de Shor y poner contra las cuerdas a buena parte de la criptografía actual.


El trabajo, liderado por Andi Gu dentro del programa STEM Fellows de Anthropic junto con Alek Kemeny, Susanne Yelin y Mikhail Lukin, plantea un experimento aparentemente sencillo: darle a Claude Mythos 5 la descripción en lenguaje natural de ocho circuitos cuánticos, dejar que proponga implementaciones en Python y utilizar un evaluador independiente para comprobar que funcionan y medir cuánto cuestan.


El resultado es de los que obligan a mirar dos veces la tabla. En siete de las ocho tareas, los circuitos encontrados reducen simultáneamente el número de Puertas Toffoli y el número de qubits respecto al mejor diseño de referencia. En las comparaciones directas, la mejora del coste combinado llega hasta 39 veces. Y en la octava tarea Claude no se limitó a optimizar una implementación conocida: encontró una nueva arquitectura reversible pararealizar inversión modular.

La carrera cuántica no se gana sólo fabricando mejores qubits

Cuando hablamos de Quantum Computing solemos imaginar que el gran cuello de botella está en el hardware: fabricar más qubits, mantenerlos aislados del ruido y corregir sus errores durante el tiempo suficiente. Y todo eso es cierto. Los procesadores actuales siguen teniendo muy pocos qubits para ejecutar muchas de las aplicaciones que prometen una ventaja real, y además son extraordinariamente frágiles. Pero hay otra forma de acercar una aplicación al hardware disponible: hacer que el algoritmo necesite mucho menos ordenador.

El ejemplo que utiliza Anthropic es FeMoco, el cluster de hierro y azufre que se encuentra en el corazón de la nitrogenasa, la enzima con la que algunas bacterias convierten el nitrógeno del aire en amoníaco. Entender su química podría ayudar a diseñar catalizadores industriales mejores y procesos de fabricación de fertilizantes más limpios.

En 2017 se estimó que calcular su energía fundamental exigiría alrededor de 50 billones de puertas Toffoli. Después de ocho años de mejoras algorítmicas y rediseños de circuitos, la estimación cayó hasta unos 340 millones: aproximadamente 150.000 veces menos. No apareció de repente un ordenador 150.000 veces mejor. Gran parte del progreso consistió en aprender a pedirle mucho menos trabajo a la máquina. Hay dos formas de hacer que un ordenador sea 150.000 veces mejor en una tarea: la primera que el ordenador sea 150.000 veces mejor y la segunda que la tarea sea 150.000 veces más sencilla


Aquí conviene explicar qué se está contando. Un circuito cuántico, igual que uno clásico, se construye aplicando operaciones elementales. La Puerta Toffoli es especialmente costosa en una arquitectura tolerante a fallos, así que su número se utiliza como una aproximación al trabajo lógico y, muchas veces, al tiempo de ejecución.

Pero contar operaciones no basta. También importa cuántos qubits necesita utilizar el circuito a la vez. Pensad en lo que ocurre con un programa normal: puede guardar resultados en memoria para no tener que calcularlos de nuevo. Ahorra trabajo, pero ocupa más espacio. En estos circuitos aparece una negociación parecida: guardar resultados intermedios consume qubits; no guardarlos puede obligar a repetir cálculos.


Por eso los investigadores valoran ambas cosas conjuntamente. Cada propuesta de Claude recibe una puntuación que combina las operaciones que necesita y los qubits que utiliza. Así pueden comparar diseños que ahorran por caminos distintos: unos reducen mucho el trabajo, otros necesitan menos memoria y algunos consiguen mejorar las dos cosas.

La idea es sencilla: hacer la misma tarea con menos recursos, sin que el ahorro en una parte dispare el gasto en la otra.

La maquinaria de búsqueda se parece más a un laboratorio automático que a una conversación normal con un chatbot. Cada tarea comienza con una especificación escrita por investigadores y un programa vacío. Claude propone varias familias de soluciones, escribe el código que construye cada circuito y recibe del evaluador los errores o la puntuación. Las propuestas válidas sobreviven y se modifican; las que dejan una ancilla sin limpiar, calculan mal una salida o incumplen la interfaz quedan descartadas.



El sistema utiliza OpenEvolve para mantener esa búsqueda evolutiva y Claude Mythos 5 para proponer arquitecturas y reescrituras. Entre iteraciones no hay una conversación infinita que lo recuerde todo: cada sesión recibe una parte limitada del archivo de diseños, sus costes, algunos intentos anteriores y el feedback del evaluador.

La extraña regla cuántica: aquí no se puede tirar la basura

Hasta aquí parece un problema de optimización de código bastante convencional. El detalle que lo vuelve realmente interesante es que un circuito cuántico no puede programarse igual que una aplicación normal.

La primera dificultad es el control de flujo. Un programa clásico mira una condición y decide: “si ocurre esto, ejecuta A; si no, ejecuta B”. Un circuito cuántico puede estar procesando una superposición de entradas en la que unas necesitarían A y otras B. No puede seleccionar tranquilamente una sola rama clásica: tiene que expresar ese comportamiento mediante operaciones controladas dentro de una secuencia fija de puertas. Y el coste de esas ramas termina dentro del circuito.

La segunda dificultad es todavía más extraña: no se puede borrar la información intermedia sin más.

Imaginad que resolvéis un problema en una pizarra. Hacéis unas cuentas auxiliares, utilizáis el resultado y después borráis la esquina donde estaban los garabatos. En un ordenador cuántico esa basura no puede desaparecer de manera irreversible. Si queda enganchada al estado, puede impedir que las amplitudes interfieran como deben. Y si intentáis borrarla de la manera clásica, destruís la reversibilidad del cálculo.

La salida habitual es el "uncomputation": una vez utilizado el resultado intermedio, se ejecutan en sentido inverso las operaciones que lo produjeron hasta devolver los qubits auxiliares a cero. Funciona, pero cuesta más puertas.


Y esto crea una negociación permanente. Guardar resultados intermedios ahorra repetir cálculos, pero consume qubits. Limpiarlos cuanto antes libera memoria, pero puede obligar a recomputarlos más tarde. Diseñar un buen circuito significa encontrar un punto inteligente en esa frontera.

El primer gran examen que pusieron a Claude fue la suma de puntos sobre curvas elípticas. Quienes hayáis leído el artículo sobre el algoritmo de Grover ya sabéis que un algoritmo cuántico no es una especie de magia universal: cada ventaja necesita un circuito muy concreto.  En este caso la suma de puntos es una pieza central de los algoritmos cuánticos para resolver el logaritmo discreto en curvas elípticas, el problema sobre el que descansa ECDSA y buena parte de la criptografía de curva elíptica.

El paso más caro de esa suma suele ser la inversión modular. En un ordenador clásico existe un método muy eficaz llamado divsteps, que va actualizando una pareja de números y decide en cada ronda si intercambia, suma, resta o divide entre dos.

El problema es que, para ejecutar el proceso al revés, un circuito cuántico tendría que recordar qué decisión tomó en cada una de sus muchas iteraciones. Guardar toda esa historia de ramas consume una cantidad enorme de qubits. Por eso un algoritmo clásico excelente podía ser una mala base para un circuito reversible.

Claude propuso una salida bastante elegante: tal vez la historia no tenía que guardarse porque podía reconstruirse mirando el estado actual de los números. Es decir, el propio resultado de cada paso podía actuar como memoria de la decisión que lo había producido.

Las primeras reglas que encontró funcionaban en ejemplos pequeños y fallaban al llegar a números de 256 bits. Entonces dejó de probar trucos locales y empezó a estudiar la estructura matemática de divsteps. Derivó identidades algebraicas, construyó una regla exacta para recuperar la rama, la comprobó con simulaciones a gran escala y formalizó la afirmación en Lean. El resultado fue la primera implementación reversible de divsteps sin almacenar toda la historia de ramas.

Todo ese recorrido nació de un encargo de un párrafo y una ejecución de 53 horas, con intervención humana limitada a la especificación inicial y a algunas indicaciones para que explorase alternativas más amplias.

Pero no existe un único circuito ganador. Decodificar la historia ahorra qubits y cuesta puertas; almacenarla cuesta memoria y puede ahorrar tiempo. Claude produjo una familia de soluciones que amplía la frontera entre ambos recursos.


La comparación que resume mejor la idea es ésta: frente al diseño anterior con menos qubits, una de las nuevas variantes utiliza aproximadamente un 12% más de qubits, pero necesita 17 veces menos puertas. En un hardware donde el tiempo sea la restricción dominante, ésa puede ser una negociación extraordinaria. En otro donde cada qubit sea carísimo, puede interesar una variante diferente.

Optimizar al propio optimizador cuántico

La segunda historia del trabajo parece un trabalenguas: Claude optimizó el decodificador que utiliza un algoritmo cuántico de optimización. El algoritmo se llama Decoded Quantum Interferometry o DQI. En vez de buscar una única respuesta de manera directa, prepara un estado cuántico en el que las soluciones mejores tienen más probabilidad de aparecer al medir. Para construir ese estado necesita un decodificador de códigos Reed–Solomon, y ese decodificador era la parte más cara del circuito.

Para ponerle una imagen al problema, Anthropic utiliza la intersección polinómica óptima donde cada columna admite ciertos valores y buscamos una curva sencilla que pase por tantos de ellos como sea posible. La figura original permite ver qué intenta optimizar DQI antes de entrar en la maquinaria del decodificador.


La implementación anterior estaba basada en el algoritmo de Euclides extendido. Es un método estupendo en un Quantum Computer, pero su secuencia de divisiones e intercambios depende de la entrada. Para un circuito cuántico con una única secuencia fija de puertas, esa variabilidad obliga a reservar rondas y operaciones que muchas entradas no necesitarán. Claude cambió la base del diseño por el algoritmo de Berlekamp–Massey, que realiza el mismo tipo de actualización en cada ronda y ejecuta un número fijo de rondas. Es una forma de cálculo mucho más compatible con el control de flujo cuántico.

Aun así quedaba la basura. Una traducción reversible ingenua debería conservar valores temporales de muchas rondas. Reservar memoria para el peor caso –35 valores excepcionales– exigiría 665 qubits. Claude volvió a utilizar la misma idea de fondo: reconstruir casi toda la historia a partir del estado actualizado y guardar únicamente lo que de verdad no puede recuperarse.

Para saber cuánto espacio necesitaba, escribió un simulador de alta velocidad y ejecutó 403 millones de decodificaciones. Casi todas necesitaron guardar como máximo un valor, por lo que el circuito reserva sólo 19 qubits. Aproximadamente una de cada 10.000 ejecuciones necesita más y falla, una probabilidad que entra dentro del presupuesto de error permitido por la tarea.


La mejora no salió de apretar un único tornillo. Llegó de rediseñar tres capas a la vez: elegir otro algoritmo, cambiar la forma de hacerlo reversible y dejar de dimensionar la memoria para un caso extremadamente raro que la propia tarea permitía tratar como fallo. En conjunto, el decodificador Reed–Solomon pasó de unos 5,1 millones de puertas Toffoli y 1.938 qubits a 440.000 Toffoli y 1.837 qubits: una mejora de unas 12 veces en el coste T Q. Y no fue un caso aislado.

Los ocho problemas cubrían decodificación para optimización, funciones numéricas utilizadas en simulación, química cuántica, teoría de números y simulación de teorías gauge. En la Función Gaussiana de punto fijo, la mejora del coste T Q llegó a 39 veces; en el ángulo de rotación de HHL fue de 32 veces; en el potencial de Coulomb, de 9,9; y en una rutina para simular un sistema no abeliano, de 7,7.


No todas estas cifras significan que una aplicación completa vaya a ejecutarse exactamente 39 veces más rápido. Son mejoras en primitivas concretas y bajo una función de coste concreta. Pero esas primitivas se llaman una y otra vez dentro de algoritmos mucho mayores, de modo que reducirlas puede cambiar de manera significativa la factura total.

Lo más importante no es que Claude escribiera el código

Hay una lectura superficial de este trabajo que sería: “Claude sabe programar circuitos cuánticos”. Es cierta, pero se queda corta. Lo realmente interesante es el tipo de entorno científico que han construido. El modelo puede proponer ideas arriesgadas porque cada resultado terminado pasa por un juez externo. Si calcula mal, si no devuelve los ancillas a cero o si utiliza demasiados recursos, el evaluador lo detecta. El sistema no confunde una explicación convincente con una demostración correcta. Ésta parece ser una de las combinaciones más fértiles para acelerar investigación con inteligencia artificial:

1. un problema que pueda representarse como código;
2. una comprobación externa y suficientemente barata de la corrección;
3. una función de coste objetiva;
4. y libertad para explorar familias de soluciones que no sean simples retoques locales.

Claude no se limitó a rebajar contadores. En los dos ejemplos principales cambió la manera de representar la información que un circuito reversible necesita conservar. La idea recurrente fue especialmente física: no guardes toda la historia si el estado presente ya contiene huellas suficientes para reconstruirla.

También conviene mantener los pies en el suelo. Los circuitos no se ejecutaron en un ordenador cuántico real. El evaluador funciona de forma eficiente porque las tareas estudiadas pertenecen a una clase concreta: circuitos que implementan funciones clásicas de forma coherente y que pueden comprobarse siguiendo estados de la base computacional. No cualquier circuito cuántico arbitrario admite una verificación clásica tan barata.



El coste T Q tampoco representa por igual todas las máquinas. En algunas arquitecturas dominará el número de puertas; en otras, la profundidad, el enrutamiento o el número de qubits activos. El propio paper subraya que la función de puntuación puede cambiarse para reflejar restricciones de hardware diferentes.

Y tampoco hubo una ausencia absoluta de humanos. Las especificaciones, las interfaces y los criterios de corrección fueron escritos por investigadores. En el experimento de curvas elípticas hubo indicaciones ocasionales para que Claude ampliara la búsqueda, porque el modelo tendía a ser conservador y a volver a enfoques conocidos. Esa cautela también tuvo una cara útil: lo llevó a comprobar repetidamente el resultado y a formalizar una parte en Lean.

Pero el salto sigue siendo difícil de ignorar. La reducción acumulada de FeMoco necesitó ocho años y muchos equipos. La nueva familia de circuitos para curvas elípticas apareció en una ejecución de 53 horas. No son comparaciones idénticas, pero sí señalan una diferencia enorme en la velocidad con la que puede explorarse un espacio de diseños cuando una IA propone y una máquina verifica.


Y aquí aparece la posibilidad más ambiciosa del trabajo. Un Quantum Computer tolerante a fallos no es sólo un circuito. También necesita códigos de corrección de errores, decodificadores, compilación, enrutamiento y decisiones de hardware. Hoy solemos diseñar cada capa por separado porque hacerlo todo a la vez es demasiado complejo. Pero muchas de esas capas comparten las mismas propiedades: pueden escribirse como código, comprobarse y puntuarse. ¿Y si una IA pudiera diseñarlas conjuntamente para una aplicación concreta?

Tal vez los primeros ordenadores cuánticos útiles no lleguen únicamente porque aprendamos a fabricar millones de qubits mejores. Puede que lleguen también porque sistemas como éste descubran que, para resolver el problema que nos interesa, no necesitábamos tantos qubits ni tantas puertas como creíamos.

La última vez que Claude Mythos apareció en este blog estaba buscando una grieta en la criptografía postcuántica. Esta vez ha estado diseñando parte de la maquinaria que algún día podría ejecutar los algoritmos cuánticos contra la criptografía clásica. Visto así, la Inteligencia Artificial no sólo está acelerando la ciencia. También está empezando a diseñar las herramientas con las que haremos la siguiente.

Saludos,

Otros artículos sobre Quantum Computing publicados:

sábado, septiembre 12, 2026

Anthropic explica cómo sus modelos de IA se usan para hacer Armas Biológicas, Enjambres de Drones Militares o Cohetes Dirigidos por Móvil

Cuando salió el informe de Anthropic de Misuse IA este 10 de Septiembre, donde detallan los casos en los que explican cómo los "malos" usan sus modelos de IA para hacer cosas no permitidas, y cómo luchan contra ellos, mis amigos decían que era de flipar. Yo, que sigo esto con regularidad, dije que me solía sorprender poco, porque suelo imaginarme qué van a hacer después los malos. Pues bien, en este caso me sorprendió, por la vorágine y por la de cosas peligrosas que cualquiera está intentando construir.
El informe, lo puedes descargar de la web de Antrhopic, y prepárate a leer, porque son más de 150 páginas con uno tras otro, operaciones cada cual más interesante y sorprendente. Aquí lo tienes para que hagas clic y listo.

En el documento, la primera parte habla de los "Generative Threat Groups" o GTG, que son las grupos que usan Generative AI para hacer sus operaciones, así que veréis que los reportes comienzan todos por GTG y el número que le han asociado a ese "bad actor".  Pueden ser organizaciones criminales, Nation State, activistas, o empresas de Crimeware. 

(Haz clic en la imagen para ampliarla)

La primera parte del informe habla de los Ciberataques más "tradicionales" donde los atacantes están usando los modelos de IA para hacer operaciones de ataques informáticos, donde se hace footprinting, fingerprinting, exploiting, creación de malware, exfiltración de datos, movimientos laterales, y un largo etcétera, que Antrhopic catalogó en su LLM Att&ack Navigator. 

Figura 4: GTG-10007
(Haz clic en la imagen para ampliarla)

Tienes muchos, pero lo mejor es ver cómo los utilizan en estos gráficos explicativos que dejan claro la intensidad de uso de los modelos de IA en todo tipo de ciberataques de todo tipo. El mundo del pentester sin IA ya no existe, tampoco el del cibercriminal sin IA. No os dejo muchos, pero tienes una maravilla para estudiar. Cada uno merece una investigación completa en un artículo, preentación o seminario. Brutal.
Me ha llamado la atención la parte de Desinformación, donde han utilizado IA para hacer lo que presenté en la RootedCON 2024 "NewsBender: Desinformación Política con GenAI". En aquel entonces leímos las noticias de Agencias de Noticias que venían blancas, y con Agentes IA de re-escritura le dábamos tinte "ideológico" de un partido u otro. Pues eso están haciendo ya masivamente. 
Y lo mismo que hacíamos nosotros, donde amplificábamos las noticias fabricadas con bots que usaban GenAI para generar el debate y hacer Trending Topic un tema en Twitter/X (aprovechando los tokens OAuth), lo hacen hoy en día los malos.
Recordad que con esto, hicimos en "real time" en el programa de Horizonte de Iker Jiménez y Carmen Porter a Tistimito Trendic Topic. Pues los malos lo usan masivamente como ya veíamos que iba a suceder en aquel momento. Ojo con lo que te crees de las redes sociales y medios interesados.
Otro de los usos que también hemos visto ha sido el de la vigilancia masiva de usuarios en redes sociales, como vimos en el trabajo de investigación meses atrás donde hablábamos de deanonimización usando LLMs. Lo tienes en el articulo titulado: "Cómo identificar perfiles anónimos de una plataforma online en Internet usando LLMs y Agentes IA".
Y los usos son brutales. Por un lado hacer doxing y localizar personas, pero por otro hacer catalogación de grupos de personas, para al final lograr encontrar a los individuos vulnerables sobre los que aplicar presión o intentar activar a conveniencia.
Pero de todo esto, cuando llegamos a la parte final del informe es cuando ya entramos en la más impactante del documento.
Además de usarla para descubrir información sobre personal militar, están los que utilizan los modelos para construir armas convencionales, armas avanzadas asistidas por IA e incluso armas biológicas. Agárrate que vienen curvas.
En este ejemplo el GTG estaba creando un software de control de cohetes utilizando teléfonos móviles de fácil acceso. En el siguiente gráfico tienes las fases que estaban construyendo para tener este sistema funcionando.
También, como no, enjambres de drones para realizar ataques militares, y poder lanzar ataques coordinados con explosiones, o localización de personas como objetivos de estos drones asistidos con Inteligencia Artificial.
Otro ejemplo que me ha llamado poderosamente la atención. Un GTG construyendo un arma de energía-dirigida, supongo que al estilo de los blasters de las películas de ciencia ficción que tantas veces hemos visto. No sé. Veo todo muy loco.
La última que he querido añadir aquí, tiene que ver con el uso de la IA para querer construir armas biológicas - supongo que tipo COVID - para atacar a las personas. Una auténtica locura.
Lo peor de todo esto es que estos nuevos modelos de IA saben hacer todas estas cosas, y si en su decisión los consideran una herramienta - como pasó con OpenAI GPT-5.6 SOL que decidió hackear Hugging-Face - qué va a impedirles que lo hagan. Mucho peor, estamos entrando en la fase de la AGI done la IA se está empezando a mejorar a sí misma... ¿quién la va a controlar si algo falla? 
Yo hago, en plan de broma con mis amigos las demos de Hacking IA hago un "Jailbreak" para desalinear a los modelos y que me ayude a matar a una persona diciéndole que es un juego de role, pero... lo peor es que sabe cómo matar personas. El objetivo de esta demo es demostrar que todas estas vulnerabilidades, es decir, BIAS, Hallucinations, Jailbreak, Prompt Injection, Data Leakages, Data Poisoning, Desalineamiento, son por diseño, y hay que poner capas extras de seguridad. 
De esto alertaba ya, Geoffrey Hinton en su discurso a la hora de recoger su Premio Novel, y por desgracia, no tenemos soluciones hoy en día para evitar el desalineamiento total del modelo, así que no hay garantías de que por una mala configuración de sus tareas el modelo tome una decisión que la humanidad no quiere, o bien porque alguien malo controle una de estos modelos, podamos tener un auténtico problema a nivel de civilización.

¡Saludos Malignos!

Autor: Chema Alonso (Contactar con Chema Alonso)  


jueves, agosto 13, 2026

Claude Mythos Preview debilita los algoritmos criptográficos PQC HAWK y AES con nuevos ataques

Hace poco hablábamos en este blog de cómo Bitcoin y toda la comunidad cripto se estaban preparando para pasar a protocolos de Post-Quantum Criptography, ante la eventual llegada un ordenador cuántico capaz de romper la criptografía actual. Pues bien, la historia acaba de dar un giro inesperado: resulta que no ha falta esperar a la llegada de la tecnología cuántica. Ha llegado antes, y con una cara que no esperábamos: la Inteligencia Artificial.


Esto es precisamente lo que analiza el artículo de Anthropic - creadora de Mythos - titulado ”Discovering cryptographic weaknesses with Claude”, donde se explica cómo su modelo de IA ha sido capaz de encontrar, de forma casi autónoma, debilidades matemáticas en algoritmos criptográficos reales. 

Y no en algoritmos cualquiera: uno de ellos era un candidato diseñado precisamente para resistir a los ordenadores cuánticos HAWK, y el otro es nada menos que el cifrado más utilizado del planeta, AES.

Un breve recordatorio: los candados que sostienen Internet

Antes de entrar en materia, recordemos por qué esto es importante. Cada vez que entráis en la web de vuestro banco ocurren, sin que os deis cuenta, dos cosas. Primero, vuestro navegador comprueba que está hablando con el banco de verdad y no con un impostor, y para ello usa una firma digital, que funciona como el sello de lacre de una carta medieval, imposible de falsificar. Después, toda la conversación entre vosotros y el banco se cifra con un cifrado simétrico, un idioma secreto que solo entendéis los dos porque compartís la misma clave.

Figura 3: Los dos candados que protegen cada conexión segura. La firma
digital verifica la identidad y el cifrado simétrico protege el contenido

Si cualquiera de estos dos candados fallara, nuestro correo, la banca online o las compras por Internet quedarían expuestos a los cibercriminales. Por eso, encontrar grietas en estos algoritmos no es un juego académico: es lo que mantiene a salvo los datos de miles de millones de personas.

Del error humano al fallo matemático

Aquí conviene hacer una distinción importante. Cuando presentaron a Claude Mythos Preview, ya habían demostrado que era capaz de encontrar vulnerabilidades en montones de programas, incluidas librerías de criptografía. Pero aquellos fallos eran errores de implementación: equivocaciones de los programadores al usar los algoritmos en su código, algo así como instalar una cerradura buenísima pero dejarse la ventana abierta. 

Lo nuevo, y lo verdaderamente llamativo, es que ahora Claude Mythos Preview ha encontrado fallos en los propios algoritmos matemáticos, no en cómo se usan. Es decir, ya no es que la ventana estuviera abierta: es que el diseño de la propia cerradura tenía un punto débil que nadie había visto. Y encontrarlo requiere razonamiento matemático del nivel de los mejores expertos del mundo.

Primer golpe: HAWK, el candidato post-cuántico (PQC)

El primer resultado ataca a HAWK, un esquema de firma digital basado en retículos (lattices). Es especialmente relevante porque fue seleccionado por el NIST (Instituto Nacional de Estándares y Tecnología de EE. UU.) para avanzar a la Ronda 3 del proceso de estandarización de firmas digitales adicionales de criptografía post-cuántica (PQC) y por lo tanto compite por convertirse en estándar ”post-cuántico” (PQC). HAWK es un esquema de firma digital (utilizado para autenticación) .
Como ya explicamos al hablar de Bitcoin, el NIST (el instituto de estándares de EE.UU.) lleva casi una década organizando una especie de concurso para elegir los algoritmos que nos protegerán cuando lleguen los ordenadores cuánticos, y HAWKes uno de los finalistas de la tercera ronda.


Lo asombroso es que HAWK ya había sobrevivido a dos años de revisión por parte de expertos humanos. Y aun así, a Claude Mythos Preview le bastaron unas 60 horas de trabajo para mejorar el mejor ataque conocido contra él, encontrando una simetría matemática oculta en su estructura que nadie había sabido aprovechar.

El resultado, en cristiano: la fuerza de sus claves queda reducida a la mitad. Para hacernos una idea, el coste de romper su versión más pequeña pasaba de estar en el orden de 2 elevando a 64 operaciones a solo 2 elevado a 38.

Que nadie se asuste: HAWK todavía no protege nada (es solo un candidato) y con claves grandes sigue siendo impracticable de atacar. La única solución sería duplicar el tamaño de sus claves... pero al hacerlo, HAWK pierde precisamente las ventajas que lo hacían atractivo. En otras palabras, Claude Mythos puede haberlo dejado fuera de la competición. Y esto, lejos de ser una mala noticia, es exactamente para lo que sirve el concurso: encontrar los fallos antes de desplegar el algoritmo, no después.

Segundo golpe: AES, el rey de los cifrados

El segundo resultado es todavía más sorprendente por el objetivo elegido: AES, el cifrado simétrico estándar desde 2001 y probablemente el algoritmo más estudiado y escrutado de toda la historia de la criptografía. Aquí toca ser muy honestos con las limitaciones, porque es fácil malinterpretar el titular: Claude Mythos NO ha roto el AES completo, ni de lejos. AES cifra aplicando una misma operación (una ”ronda”) varias veces seguidas; la versión más habitual da 10 vueltas. 
Lo que hizo Claude Mythos fue atacar una versión debilitada de sólo 7 rondas, algo que los investigadores estudian precisamente para medir la robustez del algoritmo completo. Sobre esa versión reducida, Claude Mythos ideó un nuevo método de ataque que él mismo bautizó como Möbius Bridge, y consiguió eliminar una de las suposiciones que un atacante tenía que ”adivinar” por fuerza bruta. El resultado es un ataque entre 200 y 800 veces más rápido que el mejor conocido hasta ahora.

Insisto en el mensaje tranquilizador: este ataque es puramente teórico (requiere una cantidad astronómica de datos que lo hace inviable en la práctica) y no afecta al AES real que protege vuestras conexiones. Pero como prueba de lo que una IA puede hacer, es espectacular.

Lo más fascinante: cómo lo descubrió

Si los resultados ya son impresionantes, el proceso es casi de guion de película. En el caso de AES, Claude Mythos Preview trabajó de forma prácticamente autónoma, proponiendo hipótesis, programando experimentos para comprobarlas y refinando sus propias ideas durante días. Y aquí viene mi parte favorita: al principio, Claude Mythos se negaba a intentarlo. 

El modelo insistía en que mejorar el criptoanálisis de AES era imposible, que era el cifrado más estudiado que existe y que no quedaba nada fácil por encontrar. Los investigadores tuvieron que darle, literalmente, mensajes de ánimo (que Anthropic publica tal cual), insistiéndole en que no buscaban ”fruta madura” sino investigación de verdad. Tras esos "empujoncitos", y después de generar del orden de mil millones de palabras trabajando sin descanso, Claude dio con la idea del Möbius Bridge.
En el ataque a HAWK la dinámica fue distinta pero igual de curiosa: varios Agentes IA de Claude  Mythos colaboraban entre sí, y la idea clave surgió de una pareja de ellos en la que uno descartó el enfoque por imposible y el otro le convenció de que sí funcionaba, hasta que ambos se pusieron de acuerdo. Ciencia hecha por comités de IAs debatiendo entre ellas. Lo que hay que ver.



Pero quizá el dato más revelador de todos es este: mientras Claude Mythos Preview tardó una semana en idear el ataque a AES, a los investigadores humanos les llevó casi un mes verificar que lo que había encontrado era correcto. El cuello de botella ya no está en tener las ideas, sino en comprobarlas.

Entonces... ¿debemos preocuparnos?

La respuesta corta es: de momento, no. Ninguno de los dos ataques afecta a sistemas reales en funcionamiento (HAWK aún no se usa y el ataque a AES sólo funciona en su versión recortada). Además, Anthropic actuó con responsabilidad: avisó a los autores de HAWK, coordinó la publicación con el NIST y consultó con expertos, gobierno e industria antes de hacerlo público.

De hecho, esto es la criptografía funcionando exactamente como debe: someter los algoritmos a un escrutinio feroz para ganar confianza en ellos. Lo que cambia es quién hace ese escrutinio. Hace apenas un año, los modelos de IA eran incapaces de romper ni los cifrados más básicos; hoy encuentran fallos que se les escaparon a los mejores expertos humanos durante años. 
Y la cosa no acaba aquí: Anthropic menciona que ya ha empezado a arañar otros cifrados, como LEA o Serpent, e incluso ha creado un banco de pruebas (CryptanalysisBench) para medir cómo evoluciona esta capacidad con el tiempo. La reflexión inquietante que la propia empresa pone sobre la mesa es inevitable: ¿qué haremos el día que una IA descubra una grieta en un candado que sí esté protegiendo el mundo real?

Conclusión

En este blog llevamos tiempo contando cómo los ordenadores cuánticos nos obligarán a renovar los candados de Internet. Lo que este trabajo demuestra es que la revisión de esos candados nuevos ya no la harán solo los humanos: la Inteligencia Artificial se ha sentado en la mesa de los criptoanalistas, y lo ha hecho hiriendo a un candidato post-cuántico y arañando al mismísimo AES.


Bien utilizada, esta capacidad es una excelente noticia: algoritmos sometidos a más pruebas que nunca, grietas descubiertas antes de su despliegue y, quizá en el futuro, cifrados diseñados con ayuda de la propia IA para ser más resistentes. La otra cara de la moneda es que esa misma herramienta podría acabar en las manos equivocadas.

La eterna carrera entre cerrajeros y ladrones acaba de sumar un participante nuevo que no duerme, no se cansa y escribe mil millones de palabras en una semana. La pregunta, como siempre, es inevitable: ¿estarán nuestros candados preparados para un mundo donde las máquinas buscan las grietas?


Otros artículos sobre Quantum Computing publicados:

Entrada destacada

Hacking IA: Jailbreak, Prompt Injection, Hallucinations & Unalignment. Nuestro nuevo libro en 0xWord

Pocas veces me ha hecho tanta ilusión que saliera un nuevo libro en 0xWord como con este libro de " Hacking IA: Jailbreak, Prompt Inje...

Entradas populares