jueves, abril 02, 2009

A todo se aprende

[Este es una historieta, así que si te gustan lo post técnicos puedes sáltartelo]

Después de ya los años que uno lleva, he tenido ocasión de ver perder la virginidad a muchos ponentes en el escenario. Muchos de ello que ahora son unas máquinas dando presentaciones han tenido un primer día igual que lo tuve yo más o menos distinto. En esta ocasión os voy a narrar la historia del primer día de un amigo.

Fue allá en el tiempo, hace ya unos años, cuando estábamos en plena Gira de Seguridad por Vigo. Durante ese roadshow íbamos con una empresa llamada Sybari que aún no había sido comprada por Spectra para convertirse en Forefront Security Server for Exchange/SharePoint/OCS. Durante esa gira cantábamos junto con varios de los perros viejos y pesos pesados de Sybari, los cuales tenían más calló en eso de dar charlas que un político en decir medias-verdades. David Rodríguez (actualmente en Spectra) y el gran Jacobo Crespo (El egipcio) venían a dar charlitas con nosotros y, cómo no, a salir de fiesta a saco.

Sí, a saco, cada ciudad era una fiesta brutal, daba igual que fuera lunes, martes o jueves. Había que salir hasta que el cuerpo aguantase. En una de esas Jacobo salió literalmente corriendo de un pub cuando le trajimos el “penúltimo” copón de vodka, (pero esa es otra historia … con mucha gracia, pero para otra ocasión).

En el evento que os relato, Sibary nos mandó a una joven promesa. Un chaval recién entrado a trabajar en Sybari que era más majo que las pesetas. Desde el primer momento me entró por el ojito, pues era un tipo super dispuesto y trabajador, así que le dijimos a Jacobo que no nos importaba, que podía venir a dar la charla aunque fuera su primera vez, que ya le enseñaríamos nosotros…pobre.

Nosotros, éramos, en aquel evento un recién incorporado José Parada, un golfo vendor de Spectra Technet natural de Santiago de Compostela llamado Albertito (que más tarde sería MVP de XBOX) y una máquina de trabajar que se llama Olvido Nicolás y que nos había organizado una gira de copón capallo.

El jovencito en cuestión de esta historia venía aleccionado por parte de Jacobo: “No te fíes ni un pelo de estos pájaros que son unos cabronazos y unos golfos...” pero … como os he dicho, era muy junior

La fiesta empezó cuando nos fuimos a cenar y le convencimos de que esa cena le tocaba pagarla a Sybari. Él, alertado por Jacobo, no se fiaba, así que le hicimos que llamara a Jacobo antes de pedir. Allí, por teléfono liamos a Jacobo para que le autorizase a pagar la cena.. y dijo: “No os paséis cabrones, unos pinchos de tortilla y unas cervezas”. Sí, claro.. en Vigo… buen intento.

El camarero llegó y yo recuerdo que pedimos de primero una mariscada con sus langostinos, cigalitas, un buey de mar y esas cositas. También un poco de pulpo y una racioncita de ostras con un buen vinaco. De segundo yo me pedí unas cocochas para animar la cena, otro nuevo vinaco de nivel elegido por el camarero y de postre un heladito, tejitas con chocolates, unos chupitos de orujo de hierbas y un buen café:

Así llegaron las 12 y pico de la noche con una cena la mar de divertida en la que decidimos instruir a nuestro joven aprendiz:

1) Que no se te note que es la primera vez, que los asistentes son como demonios y te pueden machacar.

2) Vale que estés de fiesta, pero ni se te ocurra faltar mañana al horario. Hay que estar a las 7 de la mañana para probar audio y video. Da igual que tú hables a la 1 de la tarde, hay que estar allí a las 7 y punto.

Sí, somos unos cabrones.

Llegó la cuenta de la factura, 5 comensales, más de 400 €uralios.

- “Diós!, Jacobo me mata!”, dijo el pobrecillo.
- “Tranqui, tranqui, esto lo arreglo yo, tú ves pagando” repliqué yo.

Él pagó, y yo le dediqué la factura a Jacobo con un rotulador de los que llevo para dibujar siempre:

“Con cariño de parte de tus amigos de la Gira de Seguridad Technet”

Ale, de fiesta, que la noche es joven. Salimos y fuimos de garito en garito tomando una copa, otra copa y otra, y siempre comiéndole la olla al pobre aprendiz con las dos reglas de oro. Mañana a las siete y que no se note que es tu primera vez…. Y nos lo pasamos debuti bailando, bromeando y tomando copas. Nuestro joven aprendiz también llegó a la misma conclusión que José Parada en su primera vez: “Este curro mola mucho”.

Nos despedimos con una borrachera de tres pares de narices y nos fuimos al hotel dónde yo, como era tradición, compartía la habitación (que no la cama) con el abuelo Parada. Aprovechamos para sobar las pocas horas que quedaban de noche que al día siguiente había que cantar.

Bip,bip,bip.

Sonó el despertador del abuelo a las ocho de la mañana:

- “Arriba pelos!”, me dijo.
- “Joooo, no quiero ir al cole”, respondí.
- “Vaaaaaaaaamos, no seas remolón, que luego con la gente te vienes arriba, si lo estás deseando…”
- “No, da tú mi charla”
- “Veeeeenga…no empieces como siempre”

Entre quejas me desperecé y encendí en el móvil para recibir tres SMS de las 7 de la mañana:

SMS 1: “Dónde estáis? He llegado y no veo a nadie”
SMS 2: “Estoy en Caixanova, es aquí?”
SMS 3: “Sois unos cabrones”

Reconozco que nos estuvimos descojonando durante un montón de rato porque ya se nos había olvidado del todo, pero a nuestro joven aprendiz no lo olvidó. Es una de sus características: Un tipo responsable al cien por cien.

Llegamos al evento, nos reímos un poco y empezó la charla. Primero el abuelo, luego la gente de R y a última hora nuestro joven amigo… pero…. yo era quien le presentaba. Justo un par de minutos antes le dije:

- “Recuerda, que no se note que es tu primera vez”
- “Descuida Chema, no se va a notar”, contestó.

Agarré el micrófono y le presenté:

- “Bueno seres, y ahora con todos vosotros, este jovenzuelo, que está acojonado porque es su primera vez, así que no seáis cabrones con él que le hemos tenido toda la noche de fiesta y le hemos hecho venir a las siete de la mañana para probar el audio.”

El descojono fue total y él me miró riéndose mientras decía: “Pero qué cabrón!”

Toda la tensión que tenía en su rostro desapareció, a partir de ahí no le quedaba nada más que hacerlo y punto. Al final todo salió bien, y yo di la charla con él. Nos fuimos a comer, que pagamos nosotros y nos estuvimos riendo de todo.

La verdad es que fuimos un poco cabrones, pero no con mala uva. Con el tiempo, pasado ya este trago, fue haciendolo cada vez mejor, y cada vez mejor, hasta hacerlo de maravilla. Iván Castro, el joven aprendiz en aquel año 2004 es hoy en día un profesional de cojones con un puesto de nivel en Spectra que da charlas como los ángeles y jamás, jamás, jamás se olvidará de su primera vez. Seguro.

En la entrevista que le hice puse la foto de aquel evento, de su primera vez. En sus ojos se puede apreciar el recuerdo del “castigo” sufrido.

Saludos Malignos!

11 comentarios:

Asfasfos dijo...

"y le hemos hecho venir a las siete de la mañana para probar el audio" Jajajajaja, es que sois unos cabronazos de verdad, es para mataros!!!. Eso si, después de esas putadas seguro que el chico ya estaba preparado para todo :)

Christian Hernández dijo...

Definitivamente, sois unos cabrones... pero me encantaría recibir esas "putadas" y acabar como el!

seifreed dijo...

Vaya cabronazos no se si saldría de fiesta con vosotros xD

Chen dijo...

Jejeje Muy buena la presentación que le hiciste :-)

Qué dura es la vida de los ponentes...

mpoley dijo...

jajajjaja por una vez todos los que te leemos estaremos de acuerdo en algo, jajajajaja, sois unos cabronazos:)

Sorian dijo...

X'DD...vaya panda de cabrones!

El niño Santo de Emaús dijo...

Yo tengo la suerte de conocer a ese "chaval" y te has quedado corto contando buenas cosas de él. Por cierto, me parece que no es el primer post que le dedicas :P

¿Rollo bollo?

Kuu dijo...

Ya entiendo lo de Maligno... xD

Que cabrones!!!

manuel dijo...

si no me falla la memoria ¿no fue ese dia en el que hiciste que todos los asistentes se pusieran su pañoleta pirata?

¿y que el evento empezó tarde , pero bien tarde?

Ahora se explica todo , cabronesss..

Juan Antonio Calles dijo...

Como se nota que no os conocia... xD

subasta a la baja dijo...

Blog interesante!

Entradas populares