sábado, abril 04, 2026

Uno de esos días cualquiera

Hoy es un día cualquiera. Vale, seguro que no para todos. No, no, no, no me malinterpretéis. No tiene nada que ver con el día que es hoy. Éste post lo podía haber escrito cualquier día y publicado cualquier día. Da igual que hoy sea hoy, es decir, el hoy de hoy. Este post está escrito pensando en cualquier hoy. En mañana, por ejemplo, aunque no sea hoy. Da igual el que hoy que sea. No sé si me he explicado bien. Se trata de que cualquier día puede ser un día cualquiera para el tema de lo que trata este artículo.

Figura 1: Uno de esos días cualquiera

Si ya he sido capaz de explicarme que hoy "podría" ser un día cualquiera, entonces puedo continuar con la reflexión de hoy. Del hoy de hoy, no del hoy cualquiera, sino del hoy de hoy, porque es hoy cuando publico el post que habla de un hoy cualquiera. Bien. Sigamos.

Estando que hoy podría ser un día cualquiera, pensad que hoy es ese día. Ese día que puede ser martes, o miércoles, o jueves, o viernes, sábado, domingo o incluso lunes. Un día que no es el aniversario de nada. Que no es el día que hay que anunciar algo espectacular. No es día que ha sucedido algo grande y relevante. O el día que hay algo súper novedoso en lo que haya estado trabajando. O tal vez sí, pero aún no lo puedo contar porque hay que guardar silencio hasta que se cumpla alguna etapa antes. Es un día más en la vida. Sin más. Un día cualquiera.

Esos días, cuando me siento delante del blog y pienso... "¿qué publico hoy?" a veces me quedo un poco con una sensación extraña. No he encontrado la motivación específica para publicar algo. No tengo algo que contaros que tenga que contaros por qué quiera contároslo. O tal vez simplemente no es el día que tengo marcado para contároslo. No hay una noticia especial de la que quiera hablaros. O ya os haya contado lo que os puedo contar de lo que os quiero contar. O puede que sea un día simplemente en el que la química de mi cuerpo me tenga en un estado de apatía o cansancio de esos que no ayudan. Esos días.

Esos días cualquiera son importantes.

Esos días son los que me lo ponen difícil. Son los días en los que tengo que trabajar. Los días en los que en lugar de salir las cosas solas hay que trabajar para que salgan.  Son los días en los que la página en blanco te mira desafiante y te dice: "Hoy te puedo". Te sonríe con mala uva. A medias. Sin llegar a formar la sonrisa del todo. Y te dice: "Hoy no publicas el post". Sabe que el tiempo juega a su favor. Que tal vez tenga que hacer cosas. Viajes. Trabajos. Otros quehaceres. Esos días en que la página en blanco parece una losa más que una ligera cuartilla de A5 metida en mi vieja Olivetti. 

Si has tenido alguna vez esa sensación, ya sabes que eso pasa "un día cualquiera". El que menos te lo esperas. El día menos pensado. Hoy mismo. O mañana tal vez. O quién sabe si el día siguiente. Pero rutinariamente, at random, acaba apareciendo en tu calendario. Esos días los conozco bien, porque he pasado muchos. Porque si crees que se escribe un blog durante veinte años sin encontrarte con muchos días como esos entonces es que no conoces el trabajo que es hacer algo así. Esos días son algunos de mis días duros. Cuando el diablo cabrón aparece para tener que lidiar con las excusitas.

Y he pensado mucho en esos días. 

He pensado mucho en ellos porque sé que esos días son importantes. Son los días donde podría comenzar a dejarme vencer y poco a poco ir tirando la bomba ninja que un día lanzaré para irme sin hacer mucho ruido de Internet. Pero también tengo claro que esos días son los que me enseñan cosas. Son los días en los que tengo que esforzarme. En los que tengo que trabajar con oficio porque la cosa no está de cara. Son como los días en los que los navegantes tienen que pegarse contra el mar, no cuando es una bañera plana de tranquilidad. Esos días son los que importan para mí, porque sé que son los que me obligan a demostrarme cosas.

Los días buenos, donde todo va de cara, cuando el artículo es fácil, o está hecho, o hay algo evidente y fácil que contar, son días donde trabajo poco, disfruto mucho, y la cosa sale sola. Los días como ese día cualquiera, como hoy, son los días donde tengo que sacar algo de dentro de mí diferente. Donde tengo que tirar de obligación, de fuerza de voluntad para luchar contra el "no es tan importante que saques el post hoy", donde debo buscar dentro de mí por energía, motivación, inspiración, conocimiento, disciplina y experiencia. Donde los años aquellos cuando escribía a mano mis mini-libros o a máquina de escribir mis artículos de cine, deben demostrarme lo que han dejado en mí.

Esos días donde los años de lecturas infinitas deben ayudarme a conectar palabra tras palabra una narración que te tenga leyendo hasta aquí, y hasta el punto y final cuando me despido. Y es que esos días en los que al final sale el post, sin que tú lo sepas, para mí ha sido una lección que me ha enseñado que si quiero puedo, que si me pongo lo hago, que aunque parezca que no, puedo hacerlo. Son los días que forjan mi trabajo, quién soy, y lo que soy, más allá de lo que puedes ver muchas veces. Son los que me dicen a mí quién soy yo más allá de lo que pueda venirme reflejado externamente. Porque son los días que me dicen a mí cosas directamente desde dentro de mí.

Y esos días, salen otras cosas.

Que no siempre son lo que pensaba. Que no siempre son lo que tú esperas. Como las caras B de los singles. Como las últimas historias de un libro de relatos. Como los artículos de opinión o las cartas al director de los periódicos y revistas. Son artículos, posts, reflexiones, o como los quieras llamar, un tanto distintas. Son días que por fuerza de apretar y trabajar, sale algo que no estaba planificado, no estaba dentro de una de las plantillas de artículos que tengo estructuradas en mi cabeza para cada uno de los posts que publico. Son cosas diferentes. Distintas. Con algo diferente.

Con algo muy distinto.

A veces llevan palabras y formas de escribir que no utilizo habitualmente. A veces permean más de mí de lo que me gustaría. Otras veces cuentan secretos. Otras veces son solo mundos internos que viven en mí, reflexiones que sólo me cuento a mí, o narraciones extraordinarias que buscan jugar con la estética más que con la cinética. Son especiales en muchos aspectos para mí. Son pequeños cisnes negros en forma de post que si has leído muchos años este blog seguro que has localizado periódicamente. At random, que dicen. 

Al final, esas perlas de diferencia, son como los lunares de colores en las pieles de los reptiles. Los colores rojos, marrones, amarillos y demás estridencias en el pelaje de otros animales que le dan consistencia a la forma completa de este blog. Y la suma de todos ellos son gotas de sudor, energía, trabajo, constancia, y cabezonería del que firma al final de los párrafos. Así que, esos días cualquieras le dan a este blog algo de esencia mía. Algo personal. Por eso son tan importantes. 

Si tu tienes también esos días en tu trabajo, y te sirve de algo mi experiencia en primera persona, habrá sido un buen aprovechamiento del post que os publico en el día de hoy, un día cualquiera. 

¡Saludos Malignos!

Autor: Chema Alonso (Contactar con Chema Alonso)  


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