domingo, septiembre 27, 2015

Doce Big Datas Sin Piedad con un Minority Report

Mañana tengo un juicio. Voy como imputado por un accidente que tuve con el Malignomóvil. Era un día en el que me encontraba muy nervioso, tenía un evento con Samsung en el que quería llevar a mi madre a verme y cuando estaba viniendo a por ella, con la emoción y las prisas, embestí por detrás al coche que estaba delante de mí, consiguiendo que al final se cambiara la aerodinámica frontal de mi máquina. A mí no me pasó nada más allá del susto emocional - y de soportar las risas de los mecánicos que me acababan de dar el coche hace unos días -, pero esta semana, el miércoles, recibí la citación para el juicio que se celebra este lunes. 

Figura 1: Doce Big Datas Sin Piedad con un Minority Report

Ésta no será la primera vez que me tenga que ver delante de un juez, que ya me ha tocado alguna otra vez por avatares diversos de la vida, y he de decir que no es nada bonito. De hecho, recuerdo una de esas veces como el peor día de mi vida y no me gustaría por nada del mundo tener que pasar por algo similar en el futuro. No se lo deseo ni a mi peor enemigo el tener que pasar las horas que pasé yo. Creo que envejecí 10 años en solo 18 horas. Tuve bastante.

El juicio de mañana espero que no sea tan complicado, aunque como siempre será un juicio. En ellos he tenido que estar de muchas formas, algunas de ellas lógicamente de perito informático, presentando algún informe pericial sobre algún caso. Nada fuera de lo normal, pero me da mucho respeto todo eso.

Figura 2: Cambio de aerodinámica en el frontal de mi Malignomóvil

Fue hablando de todas estas cosas mientras tomaba unas bebidas con un par de amigos viendo el fútbol ayer tarde, cuando el balón pareció entrar en la portería del equipo rival. No se pudo ver bien del todo, y el juez de línea no pitó gol. Os podéis imaginar el ruido ensordecedor del bar - de lo que ya ni me acordaba - cuando pasó esto.

Las conversaciones fueron de todo tipo, y por supuesto comenzamos a hablar del uso del vídeo en los partidos de Football Americano, o del uso de la tecnología para detectar si el balón había entrado o no, que ya tenemos más que solucionado ese problema.

Figura 3: El gol fantasma de Isco ¿entró o no?

En mi opinión, al final, parte del show en estos deportes es que existan estas cosas, pues como en el Pressing Catch, lo que vende es la polémica. Podemos llamar "juez" al hombre del banderín, pero me parece que su responsabilidad es mucho menor que la que tienen los jueces de verdad o los jurados populares. En ese momento me acordé de uno de los momentos que marcaron mi vida, y se lo narré a mis compañeros. Ésta es la historia - y la paranoia - que pasa por mi cabeza, que aprovechando las horas de tranquila nocturnidad os paso a desarrollar.

La televisión de 14 pulgadas

Cuando yo era un adolescente mi padre me llevaba a pintar pisos. Nos encargábamos de introducir el Gotelé en las casas de medio Madrid. Todos los fines de semana, desde muy joven hasta los 18 años en los que me monté mi propio "negocio" de clases particulares, yo me iba a ayudar a mi padre en las denominadas "chapuzas". Ahí tenía que ocuparme de las tareas de quitar los muebles, usar la espátula para quitar el papel pintado, poner cinta de carrocero en todos los elementos que no se pudieran quitar para que no se manchasen y después emplastecer. Mi padre venía con la máquina de Gotelé y dejaba las paredes "bien tupidas".

Luego se pintaban de pintura plástica un par de manos - teniendo en cuenta que la última había que hacerla a contraluz y que había que recortar con la pintura más líquida, para que por último yo tuviera que limpiar todo y volver a colocar los muebles. De hecho, hice un dibujo de mi padre en aquella época con nuestra marca "Pinturas y Barnizados Alonso"

Figura 4: "Seriedad, Limpieza y Profesionalidad".
Yo era la limpieza. Más de 20 años tiene este dibujo.

Cada fin de semana que yo trabaja con mi padre recibía la simbólica cantidad de 2.000 pesetas. Al fin y al cabo el dinero era para la casa, así que yo solo ganaba una cantidad simbólica que tuve que ir negociando poco a poco para llegar a las 5.000 pesetas por el fin de semana completo en la última época. Era poco dinero, pero me ese trabajo me sirvió para aprender muchos más valores que solo trabajar por dinero. Aprendí que hay que sacrificarse... y que mejor estudiar que estar pasando frío en invierno y calor en verano en una obra - algo a lo que los hijos de los obreros solemos estar destinados generación tras generación -.

Con el ahorro de algo de dinero conseguí uno de mis sueños, comprarme una televisión para mi habitación. Costó 19.500 pesetas, y era de 14 pulgadas con más culo que Kin Kardashian y con unos cuernos más grandes que los del diablo. No pasaba nada, tiré un cable y le pude poner una antena. La encendí... y tenía tele en mi cuarto. La había comprado yo. Era mía. La había pagado con mi dinero. Era solo una tele de 14 pulgadas sí, pero era mi puñetera tele de 14 pulgadas. La había pagado con mi trabajo.

Doce hombres sin piedad y sin big data

La primera noche me metí en la cama, encendí la tele y me puse a verla con admiración. No sé ni cuántas veces hice zapping, pero sí que sé que esa noche no dormí. Me pasé toda la noche, entera completamente, viendo la tele. Toda la noche viendo la tele. Me daba igual lo que fuera, quería verlo en mi tele de 14 pulgadas que me había costado 19.500 pesetas

No teníamos Canal Plus - qué más hubiera querido yo -, pero entre la programación de la 1 o las 2 de la mañana acabé dando con una película española que me impactó y nunca jamás he olvidado. Fue aquella misma noche, la noche en la que tuve mi televisión de 14 pulgadas por primera vez conmigo, cuando echaron la adaptación española de "Doce hombres sin piedad", una película de Henry Fonda, que ahora podéis ver en Youtube en este vídeo.


Figura 5: Doce Hombres sin piedad

La historia va del jurado de un juicio popular. No un juez de línea que tiene que decidir si un balón ha cruzado la línea de gol o no, sino de decidir el destino definitivo de una persona para siempre. Son 12 los miembros de un jurado los que deben debatir sobre la culpabilidad o inocencia de esa persona, que nunca aparece en pantalla. Todo parece apuntar a culpable al principio, pero hay uno de ellos que duda... y fuerza a los demás a revisar los detalles en profundidad. Duda, no por que tenga algo que le haga pensar que es inocente, sino por el mero hecho de que los resultados de su decisión serán de gran importancia.

Tras muchas tensiones, horas de debate y trabajo, al final todos descubren que era inocente. La tensión que sufrí esa noche viendo la tele, pensando en que la decisión de un jurado puede arruinar la vida de una persona, no la he superado nunca, por eso puedo decir que el peor día de mi vida ha pasado en un juicio.

Un Precognitivo o un Big Data

Hoy la televisión aquella ya no existe, pero la forma de hacer justicia no parece que haya cambiado mucho desde aquellos tiempos. Siguen siendo las personas las que tienen que tomar la decisión del designio de la vida de una persona. Pero... ¿será así en años venideros?

En Minority Report planteaban un futuro incierto, en el que los precognitivos fueran capaces no solo de decidir si una persona era culpable o no, sino además de predecirlo con antelación, acabando con lo que los humanos denominamos el Libre Albedrío, o la capacidad de decidir nuestro destino día a día con nuestros actos. 

Cuando vi aquella película, pensaba en un futuro dominado no por los precognitivos, pero sí por sistemas de información que permitieran a los cuerpos de seguridad detectar cuándo alguien iba a cometer un delito por los datos que los sistemas de información pudieran tener de él. 

Figura 6: Los tres precog, que bien podrían ser tres
algoritmos de predicción sobre Big Datas

Hoy en día, con la eclosión de las técnicas de Big Data, los wearables, las redes sociales, las técnicas de machine learning, de procesamiento natural del lenguaje, etcétera, estamos cerca de eso. Ya Facebook es capaz de detectar cuándo un usuario está contento o triste, por los mensajes que pone, la actividad que realiza, etcétera. Con los datos que pueda capturar de wearables, sumados a los datos de tu árbol genealógico y tu vida personal, podría llegar a determinar cuándo vas a morir, el siguiente paso natural es que las grandes corporaciones de Internet puedan a llegar a predeterminar cuándo alguien va a cometer un delito.

El Big Data de las redes sociales, de los grandes sistemas de Internet podrían convertirse en los nuevos precognitivos, y acabar por determinar que una persona va a cometer un delito. Eso sí, podría haber un Minority Report - que es lo que sucede en el caso de los Doce hombres sin piedad y en la famosa película de Tom Cruise -. ¿Qué debería hacer el Big Data? Cuando pienso en todas estas cosas que pasan por mi cabeza, reconozco que me da cierto desasosiego a mí también y más cuando sé lo horroroso que es estar siendo juzgado, sea quién sea quién te juzgue.

Saludos Malignos!

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Hay un anime que se llama Psycho-Pass, que establece un japón futurista en el cual es posible medir de forma instantánea la personalidad de alguien, así como también el índice que tiene esa persona de cometer un crimen. Al leer este artículo me vino a la mente ese anime, es muy bueno si te interesa ese tema. Saludos

Anónimo dijo...

Cada dia que pasa y cada dia que te veo en youtube me doy cuenta la humildad y la honradez que transmites. Eres realmente un ejemplo a seguir en esta generacion tan perdida que solo busca los ""estándares prototipados"" que inculca esa television de 50 pulgadas con la mas alta tecnologia. Lastima que solo transmita basura y pocas bondades para la naturaleza humana. Enhorabuena por tu labor constante de compartir el conocimiento... PD: Que pena de Z.....esperemos lo dejen fino. Alejandro.

Mario M Greer dijo...

Me encuentro muy identificado con tu post.... pero me hubiera gusta un spoiler alert antes de decirme el final de la película :) ya me había interesado por verla (~~,)

Anónimo dijo...

¿Estás seguro de que no deberías dedicarte exclusivamente a escribir?
Fran

Rafael Ontivero dijo...

Joder, Chema el Maloso, ya me pensaba yo que habías estado en el lado de la silla, acusado de haberle robado a la Timofónica las tarjetas perforadas con que hacían las páginas amarillas, o que les habías hecho un agujero extra...

Leyendo yo todo ansioso para descubrirte un trapo sucio...

¿Ves como eres un Maligno?

:-P

(Por cierto, ¿me jaqueas la cuenta del face de mi jefe, que creo que está hablando mal de mi con otros jefes? :-P)

Anónimo dijo...

Lo que dices me trae recuerdos del anime Psycho Pass.

Anónimo dijo...

Yo no tengo facebook

Anónimo dijo...

Hola Boris?

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