jueves, septiembre 06, 2018

La calma tras la tempestad en mitad de la autopista

Las luces de las farolas van pasando por encima del cristal. Despacio. Llevo el coche a las revoluciones a las que voy yo. Bajas. A estas horas de la noche ya no me funciona el cerebro. Bueno, es mentira, funciona más despacio pero sigue dando vueltas a los detalles. Esos que marcan la diferencia. Voy con cuidado repasando con mis pensamientos los asuntos del día. Uno a uno. A velocidad constante. Como a la que va el coche.  Lo veo en el Head-up Display.

Figura 1: La calma tras la tempestad en mitad de la autopista

La música no suena alta. Siempre escucho música. Todo el día. Me programa emociones. Me programo emociones. Me emociona. La noche ha ido atenuando el resto de los sonidos de la vida en mi cabeza para que entre la música bien. O lo mismo es que se han ido apagando solos, primando la melodía de la canción. Suenan Linkin Park, con una canción que me saca una sonrisa. Justo esa ahora que voy conduciendo mi maligno-movil. Pero la calma controla mis acciones.


Figura 2: Linkin Park "Roads Untravelled"

Voy cómodo en el asiento, pero siento los músculos cansados. Calientes. Ha sido un día intenso. Miento. Ha sido una semana intensa, a pesar de ser solo jueves. Tampoco es una novedad. Es más o menos como todas. Suelo acabar todas las semanas diciendo algo similar. Ya no es una excepción. Es una rutina. Una rutina de locura. De locura divertida convertida en caos ordenado que nunca se parece a la locura de la semana anterior. Una tempestad en forma de rutina a la que estoy hecho.

El head-display no se mueve. El límite de velocidad es igual en toda la autopista. La velocidad a la que llevo el maligno-móvil a estas horas, también. Las luces de las farolas también llevan la misma velocidad. Voy pensando en lo que tengo que hacer aún. Escribiros este texto que estáis leyendo. Es curioso viajar adelante y atrás en el tiempo en un punto común. En el coche pensando en estas letras que os voy a escribir. Mientras escribo las letras en lo que sentía mientras conducía pensando en las letras. Paradojas.

La música que estoy escuchando me gusta. Me saca otra sonrisa "maligna".  Es un grupo de música que conocía desde hace algo de tiempo, pero al que nunca le había prestado tanta atención. Estos días lo disfruto más. El nombre siempre me llamó la atención: "Theory of a Deadman". De esta banda nunca tuve en el radar más que un par de canciones. El nombre es curioso, cuanto menos. Esta canción es pegadiza. Me programa emociones buenas. A pesar de que la letra es un dramón que me pilla lejos. Un dramón de rey del drama. Pero es pegadiza y la melodía te engancha. Bueno, el estribillo no me pega tan lejos. El resto de la letra, para otra época de mi vida, tal vez. O no.

Los días me erosionan. Hoy no he podido postear por la mañana. Tampoco por la tarde. Tenía cosas que hacer. Tenía que vivir.  Pero aún así pienso en plasmar en letras los pensamientos y sensaciones que tengo mientras conduzco. "Can´t get you out of my head".  Un pequeño texto para el blog pensado con la calma del regreso del guerrero. Mientras escucho música. Me siento bien en este momento en el coche. Solo. Disfrutando de estar con mis pensamientos. Las letras que os escribo ahora son más para mí que para vosotros. Para recordar este momento.


Figura 3: Theory of a Deadman "Out of my head"

Me gusta llegar exhausto si ha sido porque he hecho cosas que he querido. No voy a poder hacer todo lo que quiera en la vida, así que tengo que intentar que la gran mayoría de cosas que hago sean cosas que quiera. Que me gusten. Como la tempestad de hoy.

A pesar de esta tempestad del día de hoy, la calma llega agradable cuando regreso en el coche de mi última actividad de vida. Llega agradable porque la tempestad es algo en lo que me siento feliz. Llega agradable, la calma, porque han sido cosas que he querido hacer yo. Voy a seguir trabajando un poco más antes de cerrar los ojos...

Saludos Malignos!

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