domingo, mayo 24, 2020

Cómo un "skater" salvó el Security Innovation Day de ElevenPaths en 2013 jugándose el físico

Un viaje está lleno de etapas. Y llegar al destino no es tan importante como hacer el camino. Y vivir los buenos y malos momentos. Hoy os voy a contar una Microhistoria que no sé si es de la historia de la informática como esas que cuentan Fran Ramírez y Rafael Troncoso en la joya que es ese libro donde cada capítulo es una pieza magnífica, pero sí que es de la historia de ElevenPaths y mía personal. Y os la voy a narrar.

Figura 1: Cómo un "skater" salvó el Security Innovation Day
de ElevenPaths en 2013 jugándose el físico



Para los que no habéis seguido mucho este blog, u os habéis saltado alguno de los capítulos, dejadme que os haga un rápido resumen. En 2010 participé como ponente en el evento Top 100 de Telefónica, organizado para los cien primeros ejecutivos de la compañía. En 2011 hicimos Informática 64 y Telefónica juntos la Gira Up To Secure y el 1 de Febrero de 2012 comencé a trabar como externo con Telefónica para lanzar el programa Talentum. A finales de 2012 comenzamos a tener conversaciones sobre la adquisición de Informática 64 por parte de Telefónica y en Abril de 2013 comenzamos la andadura como Telefónia Digital Identity & Privacy hasta que en Junio de 2013 tuvimos por fin la marca de ElevenPaths.  De eso ya os hablé en ese artículo de "No soy Galáctico, soy de Móstoles"

Así que sitúate en esos momentos. En el momento en que llevamos tres meses dentro de Telefónica y estamos comenzando a hacer nuestras primeras patentes y productos. Habíamos formado el equipo de salida, fichando a gente de diferentes lugares, y necesitábamos que hubiera un rumbo por el que avanzar a buen ritmo, y con una dirección clara, así que,  con el objetivo de tener Deadline, Delivery y Comunicación,  pusimos un día en el calendario: El Primer Innovation Security Day.

Figura 2: Post de anuncio del primer Innovation Security Day

Este evento era el que había marcado yo en el calendario para presentar los nuevos productos en los que estábamos trabajando. Uno de ellos era MetaShield Protector, que venía de hace mucho tiempo, otro era Faast, nuestra servicio de Pentesting Persistente que era una evolución de nuestra querida FOCA pero con un enfoque Cloud y Persistente, y el último era un nuevo producto de innovación para el que habíamos estado rellenando y depositando las patentes. Nuestro querido Codename: Path 2 que acabaría llamándose Latch.

Por el camino se quedaron el Codename:Path 1, Codename: Path 3. No sería hasta el año siguiente cuando comenzaríamos a trabajar con el siguiente producto de innovación que sacaríamos a producto, nuestro querido Path5 que a día de hoy sigue creciendo. Pero eso es otra historia. Lo cierto es que estábamos trabajando a todo ritmo un grupo muy pequeño de personas para desarrollar Latch, Faast y MetaShield, al tiempo que gestionábamos la empresa, hacíamos el trabajo de comunicación, marca, patentes, innovación, y M&A, ya que estábamos intentando cerrar la operación de incorporar SmartAccess dentro de ElevenPaths. Y éramos un equipo muy reducido en aquel entonces.

No hace falta que os día que fueron momentos intensos. Muy intensos y divertidos. Hacer producto, innovar, desechar proyectos que se quedaban en el tintero, negociar para adquirir otra empresa, fichar gente para el equipo, gestionar comunicación, etcétera. No había un segundo que perder, y el ritmo de combate era muy alto. Como siempre ha sido en ElevenPaths.

Y todo, todo, todo, se ponía de largo el  mismo día. El 12 de Diciembre de 2013. El último día que podíamos de ese año. No podíamos hacerlo antes porque no llegábamos a tener listos los productos para enseñar, pero si lo hacíamos más tarde, sería ya en el 2014, y habría que esperar otra oportunidad ya después del Mobile World Congress. Había que forzar la máquina y tenerlo listo para ese día. Y corrimos mucho, mucho. 

Recuerdo carreras de un edificio a otro para llegar a tiempo a cosas distintas que eran importantes en aquellos momentos. Llamarnos a las  mil de la noche para discutir un documento de patente, para corregir un test que no funcionaba como debía, para cambiar el diseño del candado en una de las pantallas de las apps, para que el el consumo de Faast no se disparara o el log de la base de datos no se llenara, para aplicar los parches, para actualizar los certificados en el Certificate Pinning que pusimos en las apps para evitar los ataques de man in the middle. Para ver el diseño del escenario, las invitaciones, el catering de ese día, decidir las demos y los mensajes.

Hacer un Security Innovation Day de ElevenPaths lo sentíamos como hacer una superproducción musical en Broadway. No solo por la parte que ve el público, sino por la cantidad de cosas de tecnología que hay que hacer antes para que la demo - que yo la tenía que hacer en real - funcionase perfectamente y no hubiera problemas de ningún tipo.

Llega el día del evento

Pues bien, vayamos ahora justo a ese día. Al día del evento. Al día en el que el Innovation Security Day va a tener lugar. Al jueves, 12 de Diciembre de 2013. Yo había dejado publicado el primer post de la serie "Cómo proteger las identidades digitales" donde iba a presentar Lath en sociedad, y era en la segunda parte del artículo, la que salía el día siguiente al evento, donde yo ya hablaba de este servicio.

Y la imagen de la situación era tal que ésta.

Serían las 14:00 de la tarde, había comido un sandwich y estaba sentado escribiendo la segunda parte del post que os he dicho antes. Estaba acabándolo y hablando con Palako, que iba a estar también en el escenario conmigo. Estábamos exhaustos, pero con una excitación interior por el gran momento. Lo hacíamos por la tarde para que nos siguieran desde latinoamérica, y habíamos probado las demos en mi equipo. Hicimos una última prueba, terminamos las dispositivas y nos fuimos hacia el auditorio.

El auditorio de Telefónica en Distrito C ardía en bullicio con todo el mundo preparando las zonas de demos, las zonas de catering, los regalos a los asistentes, la decoración del escenario, repartiendo las camisetas al equipo, probando las conexiones a Internet para las demos, etc... y llegué con mi equipo. Con el que iba a utilizar para hacer las demos. Con el que tenía todo preparado para que funcionara todo. Ese ordenador portátil, esa computadora tenía todo up&running para hacer las demos.

Y todos lo sabían.

Todos los que han estado cerca de mí cuando doy una charla saben que llevo siempre mi equipo y que me gusta controlarlo todo a mí. Y mis compañeros de ElevenPaths y de los equipos de audiovisuales me conocen muy bien. Saben que llevo mi equipo después de ajustar todo para que no falle nada. Lo conecto y a cantar.

Así que, llegué con mi ordenador ese día, a menos de dos horas del evento, y se lo di a mi compañero "lejandro Remondo para que lo probara en el atril, lo conectara a audiovisuales y lo dejara todo níquel, níquel. Mi ordenador personal lo toca poca gente, y normalmente solo Franky y Jandro - vaaale, alguna vez se lo dejo a Rober - son los que, desde hace casi 20 años, se hacen cargo de tocar mi computadora cuando es necesario para algo. Son reglas internas que todos conocemos, así que, como una de muchas veces antes - en Informática 64 - le di mi ordenador personal a Jandro.

Vale, ahora imaginad la situación. Veníamos de nuestra Informática 64 en Móstoles y estábamos en el día en que le íbamos a contar a todo el mundo - incluidos nuestros compañeros de Telefónica - qué es lo que habíamos estado haciendo durante esos ocho meses que llevábamos trabajando en ElevenPaths. Todo el mundo estaba deseoso y ansioso por enseñar nuestros juguetes. Y Jandro no escapaba de ese nerviosismo y ansiedad. 

Supongo que si te pregunto qué es lo que crees que voy a contar a continuación estarás pensando que Jandro tuvo un accidente y se le rompió el ordenador y tuvimos que hacer algo corriendo para reemplazarlo. Pero no, no es eso. ¿Entonces?¿Qué paso en ese momento para que casi hubiera que cancelar el evento?

Pues que Jandro voló por los aires.

Subió corriendo y nervioso las escaleras del auditorio, se trastabillo al pisar en el alzador que tenemos en el atril del auditorio y salió volando de cabeza contra el suelo. Volando es volando. Como si se hubiera tirado de cabeza a una piscina. Imagínate a Jandro con mi ordenador en la mano saliendo por encima del escenario de Telefónica - que mide como 1,2 metros o así, saltando por el cielo. En ese momento, la gente que lo vio hacer el hombre pájaro pegó un grito, y todos pensaron: "se mata". Pero Jandro tuvo un segundo para moverse en el cielo. Años de skater le han dado reflejos en el aire, así que tuvo un momento para reaccionar y moverse en el aire.

¿Y qué hizo?

Pues cualquier persona en su situación se habría protegido la cabeza para no matarse, pero Jandro solo pensó en una cosa: "El ordenador de Chema Alonso con las demos". Sí, esa fue su motivación única. Así, mientras hacía el vuelo de Ícaro se apañó para meter mi ordenador en su regazo y girarse en el aire  lo suficiente como para caer de medio lado y espalda con mi ordenador protegido. Pero se dio un golpetazo de impresión. 

Desde el suelo, levantó la mano y dijo: "El ordenador, el ordenador, el ordenador" y se lo dio a Franky que lo probó rápidamente mientras todos los demás intentábamos ayudarle porque la caída había sido de impresión y no se podía levantar. Sí, se había hecho daño. Daño de verdad. Y no pudimos levantarlo. Llamamos a los servicios médicos de Telefónica y después estar como 15 o 20 minutos en el suelo sin poder levantarse porque se había golpeado en la ingle y le dolía la espalda mucho, llegaron para llevárselo. 

En ese momento pensamos en cancelar el evento. Estábamos todos muy preocupados por Jandro, pero él desde la cabina preguntó a Fran si el equipo estaba bien. Franky le levantó e pulgar y le dijo que todo ok. Y Jandro se rió y nos dijo:

"A ver si casi me mato para que no se rompa el ordenador y ahora no vais a dar la charla".

Así que, casi al tiempo que entraban los primeros invitados al evento, Jandro salía en camilla para el hospital. Y la historia siguió su curso. Dimos la presentación, el evento fue un éxito para todos, ElevenPaths pasó ese peldaño en su historia y siguió su camino de crecimiento, con una parada cada año en el Innovation Security Day. Sistemáticamente. Y todo fue por que un "skater" se jugó el físico y salvó la demo, además de salvar la cancelación del mismo cuando nos animó a seguir.

Si hoy vas al auditorio de Telefónica verás que hemos puesto unos cristales al lado del atril y el alzador está pegado al suelo y con unas cintas de colores para que al ojo le sea más fácil medir la distancia. Pero lo mejor de todo es que la historia de ElevenPaths, que pasa por aquel evento - sin duda - depende de que todo el equipo - todo - de lo mejor de sí para que las cosas salgan. Podíamos haber fallado con los productos, con los desarrollos, con las demos, con la convocatoria de comunicación, con las invitaciones, etc...y el fallo casi lo tenemos en un accidente fortuito en el que una persona dio más de lo exigible para salir adelante.


Por eso, cuando en un evento yo hago una presentación de algún producto, proyecto o servicio en el que hemos trabajado muchas personas, la responsabilidad es máxima. En ese momento, subido en el escenario el que la puede "liar" soy yo, así que intento con todas mis fuerzas que el producto, el proyecto o el servicio luzca y guste a la audiencia. 

Esta, sin duda, es una de las anécdotas de la historia de ElevenPaths que contamos muchas veces, pero si algún día me animo y escribo mis memorias, contar en detalle días como estos será pieza clave, porque explicar por qué algo triunfa y crece y otras cosas no, solo se puede explicar con acciones y decisiones en momentos clave como este.

Saludos Malignos!

Autor: Chema Alonso (Contactar con Chema Alonso)

4 comentarios:

Gatito Hacker dijo...

Excelente historia chema

Kubrickclarke dijo...

Una historia increible digna de una buena peli de suspense.

JustARandomHacker1232 dijo...

Joder que buena historia macho

Carlos Romero dijo...

Oye buena historia... Me gustó

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