Todo es eventual
Recuerdo que comencé en mi adolescencia con la lectura de las novelas de Stephen King, algo que sigo disfrutando hoy en día. Casi me muero de miedo con El Misterio de Salem´s Lot, pero también con Cujo, Ojos de fuego, Christine, Carrie, Maleficio, El Resplandor, El juego de Gerald o Misery. Este último me aterró, y hoy en día me parece tan actual como entonces. Pero no os voy a hablar de todos ellos, que me he leído muchos más. He elegido comenzar mi post de hoy hablando de Stephen King por un relato de esos que aparecen en las recopilaciones de Las 2 después de la medianoche y Las 4 después de la medianoche.
En ese relato una persona tiene que gastar todo el dinero durante el día. Y al día siguiente también. Y al otro. No puede conservar nada y cada semana tiene una nueva asignación, pero tiene que gastarlo. El relato se llama "Todo es eventual". No os destripo la historia, pero se me hizo muy vívida la imagen - y lo leí hace más de 30 años - donde Stephen King contaba que aquella historia fue porque se imagino una imagen de un hombre tirando dinero por la alcantarilla y a partir de ahí construyó el relato.
Stephen King, que es uno de los genios de los que he leído mucho también de su vida personal, decía que muchos de sus relatos comienzan así, con una imagen que ve en la calle de alguien, o que le viene a la cabeza. A partir de ahí crea la historia alrededor. ¿Por qué pelearían la pareja al subir al taxi saliendo del hotel de lujo? ¿Porque ese peatón en el semáforo está llevando un ramo de flores y está llorando? El resto, es dejar volar la imaginación.
Cuando yo leí ese relato sentí cierta ansiedad. Al final, el protagonista está en una prisión de la que no puede salir. Un ciclo del que tiene que acabar gastando todo cada semana. Tiene 7 días para gastar todo el dinero. Incluso llegando a tirarlo por la alcantarilla. Parece algo difícil de entender que algo que es muy valioso acabe siendo lanzado a la basura cada día. Pero no, no lo es. Stephen King está trasladando otro mensaje al lector, con su forma de escribir y decir las cosas.
Que Stephen King es un escritor brillante y de éxito es mundialmente conocido. Sus libros han sido adaptados una y otra vez al cine, a series. Y han conseguido dejarte de todo menos indiferente. La Tienda, La zona muerta, El Retrato de Rose Madder, Cementerio de animales, IT son obras mundialmente conocidas. Pero también es un escritor muy trabajador, tanto, que su editor le obligó a usar pseudónimos para no publicar tantos libros e inundar el mercado con su nombre, por lo que comenzó a usar a Richard Bachman para sacar novelas como La Larga Marcha o Carretera Maldita, pero llegó a utilizar alguno otro más.
Figura 1: Todo es eventual
En ese relato una persona tiene que gastar todo el dinero durante el día. Y al día siguiente también. Y al otro. No puede conservar nada y cada semana tiene una nueva asignación, pero tiene que gastarlo. El relato se llama "Todo es eventual". No os destripo la historia, pero se me hizo muy vívida la imagen - y lo leí hace más de 30 años - donde Stephen King contaba que aquella historia fue porque se imagino una imagen de un hombre tirando dinero por la alcantarilla y a partir de ahí construyó el relato.
Stephen King, que es uno de los genios de los que he leído mucho también de su vida personal, decía que muchos de sus relatos comienzan así, con una imagen que ve en la calle de alguien, o que le viene a la cabeza. A partir de ahí crea la historia alrededor. ¿Por qué pelearían la pareja al subir al taxi saliendo del hotel de lujo? ¿Porque ese peatón en el semáforo está llevando un ramo de flores y está llorando? El resto, es dejar volar la imaginación.
Cuando yo leí ese relato sentí cierta ansiedad. Al final, el protagonista está en una prisión de la que no puede salir. Un ciclo del que tiene que acabar gastando todo cada semana. Tiene 7 días para gastar todo el dinero. Incluso llegando a tirarlo por la alcantarilla. Parece algo difícil de entender que algo que es muy valioso acabe siendo lanzado a la basura cada día. Pero no, no lo es. Stephen King está trasladando otro mensaje al lector, con su forma de escribir y decir las cosas.
Que Stephen King es un escritor brillante y de éxito es mundialmente conocido. Sus libros han sido adaptados una y otra vez al cine, a series. Y han conseguido dejarte de todo menos indiferente. La Tienda, La zona muerta, El Retrato de Rose Madder, Cementerio de animales, IT son obras mundialmente conocidas. Pero también es un escritor muy trabajador, tanto, que su editor le obligó a usar pseudónimos para no publicar tantos libros e inundar el mercado con su nombre, por lo que comenzó a usar a Richard Bachman para sacar novelas como La Larga Marcha o Carretera Maldita, pero llegó a utilizar alguno otro más.
Me fascinó Stephen King, pero además era un profesional trabajador y constante, y eso me impactaba positivamente aún más. Voluntad de trabajo. Y trabajo de calidad a fuerza de haber practicado y practicado. De hecho, una de las cosas que más me motivaba era la gestión del fracaso y la frustración que él explicaba con la teoría del clavo. Cuando estaba comenzando como escritor y enviaba sus relatos y novelas a las revistas y a los editores por carta, él contaba que recibía una y otra vez cartas de rechazo. No las tiraba, no las guardaba, las pinchaba en un clavo que tenía en su despacho. Y cuando le había rechazado tantas veces que ya no le cabían más cartas en el clavo, pues a clavar un clavo más grande en la pared.
Pero volviendo al asunto del relato, donde el protagonista tiraba el dinero que no había podido gastar o usar por la alcantarilla, la gracia es que hay un recurso más valioso que todos los días, y todas las semanas, se va por la alcantarilla si no lo empleamos bien, que es el Tiempo. No lo puedes acumular, cada día decides qué haces con él, y a final de semana pasa factura, pero si no haces nada con él, pues va por la alcantarilla.
Aún no hemos visto a nadie que haya salido vivo de la vida, así que tú tiempo, querido lector, con una alta probabilidad, tiene un contador activado y en cuenta atrás. Así que cada día, cada semana, cada mes, tienes el que tienes, que es el mismo que tenemos todos. Y se acaba. Todo lo que has vivido hasta ahora ya se ha descontado de tu contador, y debes sentirte feliz con como lo hayas gastado. Si lo has gastado mal, si has vivido la vida de otros, si has dejado que te lo roben - ya sean personas, malas decisiones o algoritmos de engagement en servicios digitales -, has sido tú. Si lo has tirado por la alcantarilla, pues eres tú el que lo haces.
Lo que es seguro es que, al final del día, el tiempo que no hayas empleado en hacer algo que realmente quieras, no lo puedes acumular. Decide qué quieres hacer con él. Donde lo quieres gastar e invertir cada día para que haga que tu vida hoy, mañana y el resto del tiempo que tienes por delante se acerque un poco más a lo que quieres que sea.
Pero volviendo al asunto del relato, donde el protagonista tiraba el dinero que no había podido gastar o usar por la alcantarilla, la gracia es que hay un recurso más valioso que todos los días, y todas las semanas, se va por la alcantarilla si no lo empleamos bien, que es el Tiempo. No lo puedes acumular, cada día decides qué haces con él, y a final de semana pasa factura, pero si no haces nada con él, pues va por la alcantarilla.
Aún no hemos visto a nadie que haya salido vivo de la vida, así que tú tiempo, querido lector, con una alta probabilidad, tiene un contador activado y en cuenta atrás. Así que cada día, cada semana, cada mes, tienes el que tienes, que es el mismo que tenemos todos. Y se acaba. Todo lo que has vivido hasta ahora ya se ha descontado de tu contador, y debes sentirte feliz con como lo hayas gastado. Si lo has gastado mal, si has vivido la vida de otros, si has dejado que te lo roben - ya sean personas, malas decisiones o algoritmos de engagement en servicios digitales -, has sido tú. Si lo has tirado por la alcantarilla, pues eres tú el que lo haces.
Lo que es seguro es que, al final del día, el tiempo que no hayas empleado en hacer algo que realmente quieras, no lo puedes acumular. Decide qué quieres hacer con él. Donde lo quieres gastar e invertir cada día para que haga que tu vida hoy, mañana y el resto del tiempo que tienes por delante se acerque un poco más a lo que quieres que sea.
No te quedes en el camino o estancado en un círculo de pasar por la alcantarilla todos los días a tirar tu “dinero”. Tal vez tu alcantarilla sean redes sociales y vídeos insulsos, o malas amistades, o en simplemente aburrirte. Tu tiempo es tuyo. Tus decisiones son tuyas. Cambiar las cosas no siempre es fácil, pero tienes tus 24 horas cada día para gastarlas de la mejor formar posible para ti. Y cada semana para hacer que cuente. Deporte, descanso, lectura, aprendizaje, proyectos, trabajo, familia, amigos, cine, música, tú decides. Pero decide bien.
Yo hago eso cada día. Pienso en lo que voy a hacer cada minuto. Como gasto mi tiempo cada día. Como hago que ese tiempo cuente en cosas que quiera hacer. No vamos a tener tiempo de hacer todo lo que queramos en la vida, así que hay que asegurarse que hayamos conseguido que durante nuestros días en el mundo de los vivos, hagamos mayoritariamente cosas que queremos hacer y nos hacen felices o nos acercan más a la felicidad. Si estás gastando el tiempo en cosas que no te hacen feliz, o que cada día hacen que te veas abocado a situaciones donde vas a tener que hacer más y más cosas que no son donde te gustaría gastar tu tiempo, entonces haz algo. Tienes 24 horas cada día.
Yo hago eso cada día. Pienso en lo que voy a hacer cada minuto. Como gasto mi tiempo cada día. Como hago que ese tiempo cuente en cosas que quiera hacer. No vamos a tener tiempo de hacer todo lo que queramos en la vida, así que hay que asegurarse que hayamos conseguido que durante nuestros días en el mundo de los vivos, hagamos mayoritariamente cosas que queremos hacer y nos hacen felices o nos acercan más a la felicidad. Si estás gastando el tiempo en cosas que no te hacen feliz, o que cada día hacen que te veas abocado a situaciones donde vas a tener que hacer más y más cosas que no son donde te gustaría gastar tu tiempo, entonces haz algo. Tienes 24 horas cada día.
¡Saludos Malignos!
Autor: Chema Alonso (Contactar con Chema Alonso)




DragonJAR
8.8 Chile
Ekoparty
e-Hack MX
AREA 51
Comunidad Dojo Panamá
ARPAHE SOLUTIONS 







No hay comentarios:
Publicar un comentario