jueves, marzo 26, 2026

Todo es eventual

Recuerdo que comencé en mi adolescencia con la lectura de las novelas de Stephen King, algo que sigo disfrutando hoy en día. Casi me muero de miedo con El Misterio de Salem´s Lot, pero también con Cujo, Ojos de fuego, Christine, Carrie, Maleficio, El Resplandor, El juego de Gerald o Misery. Este último me aterró, y hoy en día me parece tan actual como entonces. Pero no os voy a hablar de todos ellos, que me he leído muchos más. He elegido comenzar mi post de hoy hablando de Stephen King por un relato de esos que aparecen en las recopilaciones de Las 2 después de la medianoche y Las 4 después de la medianoche.

Figura 1: Todo es eventual

En ese relato una persona tiene que gastar todo el dinero durante el día. Y al día siguiente también. Y al otro. No puede conservar nada y cada semana tiene una nueva asignación, pero tiene que gastarlo. El relato se llama "Todo es eventual". No os destripo la historia, pero se me hizo muy vívida la imagen - y lo leí hace más de 30 años - donde Stephen King contaba que aquella historia fue porque se imagino una imagen de un hombre tirando dinero por la alcantarilla y a partir de ahí construyó el relato.

Stephen King, que es uno de los genios de los que he leído mucho también de su vida personal, decía que muchos de sus relatos comienzan así, con una imagen que ve en la calle de alguien, o que le viene a la cabeza. A partir de ahí crea la historia alrededor. ¿Por qué pelearían la pareja al subir al taxi saliendo del hotel de lujo? ¿Porque ese peatón en el semáforo está llevando un ramo de flores y está llorando? El resto, es dejar volar la imaginación.

Cuando yo leí ese relato sentí cierta ansiedad. Al final, el protagonista está en una prisión de la que no puede salir. Un ciclo del que tiene que acabar gastando todo cada semana. Tiene 7 días para gastar todo el dinero. Incluso llegando a tirarlo por la alcantarilla. Parece algo difícil de entender que algo que es muy valioso acabe siendo lanzado a la basura cada día. Pero no, no lo es. Stephen King está trasladando otro mensaje al lector, con su forma de escribir y decir las cosas.

Que Stephen King es un escritor brillante y de éxito es mundialmente conocido. Sus libros han sido adaptados una y otra vez al cine, a series. Y han conseguido dejarte de todo menos indiferente. La Tienda, La zona muerta, El Retrato de Rose Madder, Cementerio de animales, IT son obras mundialmente conocidas. Pero también es un escritor muy trabajador, tanto, que su editor le obligó a usar pseudónimos para no publicar tantos libros e inundar el mercado con su nombre, por lo que comenzó a usar a Richard Bachman para sacar novelas como La Larga Marcha o Carretera Maldita, pero llegó a utilizar alguno otro más.

Me fascinó Stephen King, pero además era un profesional trabajador y constante, y eso me impactaba positivamente aún más. Voluntad de trabajo. Y trabajo de calidad a fuerza de haber practicado y practicado. De hecho, una de las cosas que más me motivaba era la gestión del fracaso y la frustración que él explicaba con la teoría del clavo. Cuando estaba comenzando como escritor y enviaba sus relatos y novelas a las revistas y a los editores por carta, él contaba que recibía una y otra vez cartas de rechazo. No las tiraba, no las guardaba, las pinchaba en un clavo que tenía en su despacho. Y cuando le había rechazado tantas veces que ya no le cabían más cartas en el clavo, pues a clavar un clavo más grande en la pared.

Pero volviendo al asunto del relato, donde el protagonista tiraba el dinero que no había podido gastar o usar por la alcantarilla, la gracia es que hay un recurso más valioso que todos los días, y todas las semanas, se va por la alcantarilla si no lo empleamos bien, que es el Tiempo. No lo puedes acumular, cada día decides qué haces con él, y a final de semana pasa factura, pero si no haces nada con él, pues va por la alcantarilla.

Aún no hemos visto a nadie que haya salido vivo de la vida, así que tú tiempo, querido lector, con una alta probabilidad, tiene un contador activado y en cuenta atrás. Así que cada día, cada semana, cada mes, tienes el que tienes, que es el mismo que tenemos todos. Y se acaba. Todo lo que has vivido hasta ahora ya se ha descontado de tu contador, y debes sentirte feliz con como lo hayas gastado. Si lo has gastado mal, si has vivido la vida de otros, si has dejado que te lo roben - ya sean personas, malas decisiones o algoritmos de engagement en servicios digitales -, has sido tú. Si lo has tirado por la alcantarilla, pues eres tú el que lo haces.

Lo que es seguro es que, al final del día, el tiempo que no hayas empleado en hacer algo que realmente quieras, no lo puedes acumular. Decide qué quieres hacer con él. Donde lo quieres gastar e invertir cada día para que haga que tu vida hoy, mañana y el resto del tiempo que tienes por delante se acerque un poco más a lo que quieres que sea.

No te quedes en el camino o estancado en un círculo de pasar por la alcantarilla todos los días a tirar tu “dinero”. Tal vez tu alcantarilla sean redes sociales y vídeos insulsos, o malas amistades, o en simplemente aburrirte. Tu tiempo es tuyo. Tus decisiones son tuyas. Cambiar las cosas no siempre es fácil, pero tienes tus 24 horas cada día para gastarlas de la mejor formar posible para ti. Y cada semana para hacer que cuente. Deporte, descanso, lectura, aprendizaje, proyectos, trabajo, familia, amigos, cine, música, tú decides. Pero decide bien.

Yo hago eso cada día. Pienso en lo que voy a hacer cada minuto. Como gasto mi tiempo cada día. Como hago que ese tiempo cuente en cosas que quiera hacer. No vamos a tener tiempo de hacer todo lo que queramos en la vida, así que hay que asegurarse que hayamos conseguido que durante nuestros días en el mundo de los vivos, hagamos mayoritariamente cosas que queremos hacer y nos hacen felices o nos acercan más a la felicidad. Si estás gastando el tiempo en cosas que no te hacen feliz, o que cada día hacen que te veas abocado a situaciones donde vas a tener que hacer más y más cosas que no son donde te gustaría gastar tu tiempo, entonces haz algo. Tienes 24 horas cada día.

¡Saludos Malignos!

Autor: Chema Alonso (Contactar con Chema Alonso)  


miércoles, marzo 25, 2026

Cuánto dinero cuesta hacerte el juego de Light-Cycles de TRON en Workers de Cloudflare usando IA

Ayer os hablaba de la Deuda Técnica en la que incurrimos cuando hacemos uso de la Inteligencia Artificial para programar proyectos, y hoy quería ver cuánto cuesta en dinero hacerte un proyecto con IA, además de verlo en tiempo. Y para hacer la prueba, quise hacerlo con el juego del Light-Cycles de TRON.

Figura 1: Cuánto dinero cuesta hacerte el juego de Light-Cycles
de TRON en Workers de Cloudflare usando IA

Ya sabéis que yo soy muy fan de la saga de TRON, de la que tengo todos los cómics, me he visto todas las películas y series, e incluso tengo varias de las novelas, y la maquinita de los años 80 de TRON, donde entre otros, venía el juego de Light-Cycles al que me podéis ver jugando aquí.


Como ya os conté en el articulo de "La gestión de la "Deuda Cognitiva" en servicios programados con Inteligencia Artificial" es un juego que me lo he hecho con Vibe-Coding para tenerlo en un script en Bash para MacOS donde puedo jugar cualquier minuto perdido. 


Este es uno de los juegos míticos de TRON, de los que os hablé en mis artículos dedicados a TRON que debes leerte si no los has leído ya para hacerte súper-fan de la saga. Aquí los tienes.
Pues bien, después de ver el artículo de "Cómo migrar Arkanoid de C++ a TypeScript con OpenCode y desplegarlo en Workers de Cloudflare" quise hacérmelo yo y ver lo que me costaría tenerlo corriendo en un Cloudflare Worker en el Edge, así que me puse a pegarme con ello.

Figura 4: Prompt para crear el Light-Cycles de Tron en OpenCode para MacOS

La verdad es que no fue muy complicado, le pedí a Gemini el Prompt para OpenCode - después de configurarlo y conectarlo con AI Gateway de Cloudflare, utilizando Claude Sonnet 4.6, le di caña.

Figura 5: Jugando on the Edge dentro del Grid

En cuestión de un 15 minutos me había hecho todo el juego, y lo había desplegado como un Cloudflare Worker en una URL de una de mis cuentas de Cloudflare, y por supuesto me eché unas partidas para demostrar a la máquina quién es el que manda en The Grid - yo soy el que gano, por supuesto -.

Figura 6: Coste en tiempo y en dinero para hacer el proyecto

Pero lo interesante era cuánto había costado hacerme este juego, que como podéis ver fue medio dólar, es decir, 0.5 USD en costes de "ingeniería", y para construirme un juego que programar décadas atrás hubiera sido mucho, mucho, mucho más costoso.
Sí, puede que los modelos tengan problemas de seguridad que les hacen vulnerables por diseño, como he hablado muchas veces, pero generando código hay que reconocer que lo hacen a una velocidad brutal, por lo que no adaptarse a este mundo es imposible e irresponsable. Eso sí, creo que en el artículo de ayer os dejé ya clara mi reflexión sobre dónde hay que ir con todo con esto, y donde creo que hay que ir con cuidado. El mundo pasado ya pasó, ahora es este.

¡Saludos Malignos!

Autor: Chema Alonso (Contactar con Chema Alonso)  


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