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viernes, octubre 16, 2026

ARTCraft: El Clon de la Suite de Adobe hecho con IA en formato Open Source... para Agentes IA

Hace un par de veranos, dr. dr. embajador Maligno nos contó que para él hacer la maleta es elegir los libros que se va a llevar, porque eso de la ropa... “Eso es absurdo para mí”, dijo. ¿Te suena? Fue en este artículo. Y ahora dime: estando en 2026 y con todo lo que tenemos encima, ¿tú te imaginas un mundo sin libros? Hola, soy María.


A principios de octubre, ArtCraft presentó clones de todas las apps de Adobe, “built the hard way”: desde cero, en Rust, con código abierto revisable en GitHub. ¿Qué tiene que ver eso con los libros? Todo. Ahora te lo cuento. 

Pero primero, visualiza por un segundo un episodio de Más allá del límite (The Outer Limits): “Stream of Consciousness” (T3E5, “Red de consciencia”, 1997). Toda la humanidad está conectada a “the Stream”, una red neuronal con todo el conocimiento. Ya nadie necesita saber leer, y… ¿Ya te figuras por dónde voy? Pues aparca esa imagen y luego lo vemos.

Figura 2: En mi mesa ante InDesign, al borde de un ataque de narcolepsia letal

Este sábado por la tarde-noche estaba aquí en mi mesa, babeando de puro tedio ante InDesign, maquetando un libro. Por si no te lo has planteado nunca, es un trabajo aburridísimo. Espacios que sobran, notas al pie, capítulos que empiezan en página par… Y otros doscientos millones de mini-mierdecillas formales por las que el lector ha pagado su buen dinero. 

Me dirás: "pues no seas pava, mándale a Claude que entre en InDesign y que te lo haga él". Aaamigo: tú sí que me entiendes, snif. Pero InDesign, el estándar de la industria, está blindado total. Claude puede, como mucho, “medio golisquearlo de refilón”. Aunque sí que estamos haciendo cosas en ese sentido. Ya os contaré más.

Figura 3: ¡Orgullo xennial! ¡Larga vida a Seetharaman Narayanan! XD 
Imagen: meme que circula por Internet)

Así que lo hago todo a mano, con Claude al lado para guiarme. Ventana, voy, vuelvo, compruebo… Es el mundo al revés: Claude me guía, y yo voy picando a pico y pala. Abajo en la plaza había concierto, y ese boom-boom-boom me daba aún más sueño… Hasta que, al borde ya de la narcolepsia fatal, sonó “Física o Química”. “¡No puede ser!” Zapatillas, bolso, la Farala y bajé a mirar. No eran Despistaos, obviamente: era un cover. Pero siguen de gira. Mira si quedan entradas en tu zona: en su Perfil Público, en MyPublicInbox.


Allí me encontré con mi amigo Samu, y en fin… cayó una cerveza. Y fue ahí cuando me contó lo de las apps de Adobe clonadas por ArtCraft. Ya de vuelta en mi mesa, me di cuenta de lo que eso suponía para pequeñas editoriales de nicho como... 0xWord. La editorial de referencia en el mundillo. La editorial de hackers para hackers. Chan-chan-chaaan (música de Ironside. Un clasicazo).

Lo de “gratis” es lo de menos… ¡Es agent-ready!

Lo primero que salta a la vista: es gratis. Las licencias de Adobe son de todo menos baratas, que es una forma fina de decir que son MUY CARAS: unos 500 € anuales por asiento de empresa para InDesign, unos 320 € la personal. Claude Pro cuesta unos 200 € al año. ¿A que de repente Claude ya no te parece tan caro? =^_^= Pero el precio es lo de menos. “¡Si hay que pagar, se paga!” —exclamó la pícara digital en cuclillas junto a la CPU, con un readme.txt abierto en pantalla y un cable de red suelto en la mano… Es broma. No lo es.


Para editoriales como 0xWord, lo importante es otra cosa: ¡dejar de padecer narcolepsia inducida! Delegar en tu Asistente IA esas tareas mecánicorrepetitivas que, por justicia divina, corresponden a robots, no a personas. Y para eso hace falta un servidor MCP. ArtCraft se declara directamente “agent-ready, built for automation and AI agents”. Aleluya. ¿Y Adobe no? Pues psssí… Pero no. Luego lo vemos ;) Antes, lo primero es saber si DesignCraft funciona.

DesignCraft: el clon de Adobe InDesign

El domingo por la mañana, toda feliciana, me descargué el launcher de ArtCraft y me instalé las apps de colorines: clones de Photoshop, Illustrator, Premiere, After Effects… La tienda gratis. Fue como abrir cajitas de un calendario de adviento. ¿Déjà vu? Será por esto: En el medio del camino. 

Aquí me quedo solo con DesignCraft, y te lo digo ya: hoy por hoy no sustituye a InDesign. Su propia hoja de ruta es la primera en reconocerlo. 

Figura 6: El estado real, a mediados de octubre de 2026. Lo he probado en Windows 11.
 El guardado y el GREP, con la versión 0.6.0; el .docx largo, también con la 0.7.1

Detrás de este proyecto está Brandon Thomas, un desarrollador de Atlanta, y su hoja de ruta calcula lo que falta en horas de un agente Claude: una IA construyendo la herramienta que otra IA manejará para maquetar libros. Si esto no es El lado del mal, que venga Woz y lo vea.

State of the art: ¿qué mantiene a DesignCraft en pre-alpha?

Lo primero en cualquier maqueta es volcar el texto del autor, así que esa fue mi primera prueba: un .docx largo, con Colocar (File > Place). Resultado: todo el texto se queda clavado en la página 1. Probé el marco de texto principal, el reflujo inteligente y el puerto de salida a mano. Nada.

Figura 7: Primera en la frente. First on the forefront. Problemillas de overflow

No es un bug que haya que reportar: es algo estructural. Su propia documentación dice que es justo lo que mantiene a DesignCraft en pre-alpha, y calcula unas 15–25 horas de agente hasta pasar a alfa. Parece cuestión de tiempo.

¿Genera DesignCraft los formatos que necesitamos?

Más bien no, pero se puede vivir. Exporta de sobra para imprenta y delivery: PDF (con PDF/X-4), EPUB, PNG, IDML y HTML básico. Pero una editorial también necesita brutos para reeditar sus obras, y DesignCraft trabaja con su propio .designcraft y con IDML, sin los nativos de InDesign (.indd y .indb). ¿Llegarán? WordCraft ya guarda .docx, y PhotoCraft, .psd. Ya se verá.

Eso sí, esto no sé si debería decirlo. Un .indd sólo se abre con InDesign, e InDesign sólo se abre con suscripción. Si el archivo madre depende de una suscripción, el libro depende de ella también. Que no digo nada yo, pero pooor comentarlooo…

Por lo demás, ¿DesignCraft funciona? Probemos GREP

Una tarea común en InDesign es la búsqueda y reemplazo con GREP para unificar la ortotipografía: buena prueba de cara a delegar en agentes. Así que escribí un diálogo con las irregularidades típicas: diez párrafos con guiones, rayas cortas y espacios de más.

Figura 8: El diálogo del shao-peng, un texto tontísimo mío,
listo para unificación ortotipográfica

La norma es regular, así que cabe en una fórmula. En DesignCraft, Edit > Find/Change:
  • En el campo “Find what” escribimos esto: ^[-–—]\s*
  • Y en el campo “Change to” escribimos esto: —
Pulsamos “Change All” y... funciona: cambia todo lo que tiene que cambiar y respeta el resto.

Figura 9: El diálogo del shao-peng, con los guiones unificados de
una sola atacada. La búsqueda GREP sí funciona en DesignCraft
(las marcas verdes señalan lo corregido y lo respetado, según tocaba).

Sólo un detalle: para deshacer hay que pulsar Ctrl+Z dos veces. Cosicas que se irán puliendo con cariño. Para una versión pre-alpha, es bastante más de lo que esperaba. Mi conclusión, por ahora: es pronto. Al pensar en el MCP se me ponen ojitos de corazón… (¡Al pensar en USARLO, no en CONFIGURARLO! XD) Pero hoy no se puede predecir la calidad con un libro largo. Seguiré observando.

Figura 10: ¿Qué tienen en común un MCP (Model Context Protocol)
y un MPC (Módulo de Punto Cero) de Stargate?
y descubrirás esta y muchas más tonterías

¿Por qué Claude no puede meterse (mucho) en Adobe InDesign?

¿Y Adobe? Si queremos que Claude maneje de verdad nuestro InDesign original, hoy hay tres caminos, y ninguno nos lleva hasta la cocina:

1. El conector oficial: “Adobe”: Antes se llamaba “Adobe for creativity”; ahora, sin más, “Adobe”. Reúne Photoshop, Premiere... e InDesign, pero trabaja en la nube: subes un archivo al chat, lo procesa y te lo devuelve. Su página de ayuda nombra a InDesign, pero no describe ni una sola tarea de InDesign. Más nombre que práctica.

2. Desde Netherlands con amor "Sidekick for InDesign": Este proyecto es supercuqui. Lo creó Wilfred Springer y lo comercializa su empresa East Pole: es un plugin que se instala dentro de InDesign y se conecta, por MCP, con Claude.

Figura 11: Sidekick for InDesign, un plugin para macOS y Windows.
¿Merece la pena?

Cuesta 9,95 $ al mes, con 30 días de prueba gratis: un micro-SaaS de nicho, pequeñito y bien hecho. Y en su blog, Wilfred cuenta cómo usó Claude para corregir la ortotipografía de un documento en neerlandés. Justo mi caso, mola. Pero tiene sus pegas:ç
    • Más suscripciones: Se suma a lo que ya pagas: Adobe, más Claude, más Sidekick.
    • Vive en casa ajena: Si Adobe cambia sus APIs o retira el plugin de Exchange, puede dejar de funcionar.
    • Colaboras, no delegas: En su blog, a Claude no le bastó una instrucción, y cada fallo necesitó un empujoncito. “Estás colaborando, no delegando”, reconoce el propio Wilfred. Con todo, es lo más cerca de la cocina que se puede llegar hoy. ¿Una probadilla con el diálogo del shao-peng? La apunto para otro día.
3. Los intentos modestos de la comunidad: En GitHub hay servidores MCP para InDesign hechos por particulares, como indesign-mcp, de bejaminjones: solo para macOS y muy pequeño (2 estrellas, sin licencia declarada). Puentes artesanales para cruzar ríos que no están ahí por diseño en la geografía de Adobe. Con perdón =^_^=

La diferencia no está en si la IA puede entrar, sino en por dónde. Adobe le abre una ventanilla en su nube; los plugins de terceros le tallan una puerta de servicio. Los clones de ArtCraft le dan las llaves de casa: en DesignCraft, cada menú, herramienta, panel y diálogo se maneja a través de su servidor MCP.

“Stream of Consciousness”, Más allá del límite (1997)

¿Te acuerdas del episodio del principio? Vamos a recuperar esa imagen.


En ese futuro, “the Stream” te mete en la cabeza todo el conocimiento humano. Nadie lee. A Ryan, un chico que no puede conectarse por una lesión cerebral, esa rareza le cuesta el rechazo de todos. Hasta que un virus revienta “the Stream” y empieza a freír cerebros. Todo el mundo está perdido. Todo el mundo excepto... Y no te cuento más.

Figura 13: George Newbern y Suki Kaiser en la intro de
“Red de consciencia”. Ella lleva su dispositivo en la sien.
Él, ajeno a “the Stream”, lee un libro

Y aquí está el “cuidado con lo que deseas” que iba a poner de título.... Yo quiero que Claude entre hasta la cocina de mi maqueta, sí. Pero quiero seguir sabiendo maquetar. Si un día lo delegamos todo, el GREP, los estilos y hasta el criterio, seremos como la gente de “the Stream”: muy conectados, y muy perdidos en cuanto se caiga la red.

¿Os he contado que estudié Filología? Ya sabes, φίλος (philos): amigo, amante, aficionado. λόγος (logos): palabra, razón. Si los médicos tienen su juramento hipocrático, el nuestro es preservar el conocimiento. Y me da a mí que, al final, voy a ejercer más de lo que pensaba.

Que Claude se quede con las rayas, los estilos y los GREP. Que vayamos a conciertos de Despistaos, que tomemos cervezas con amigos. Que los clones como ArtCraft maduren y nos dejen trabajar con Agentes IA, evitándonos esos momentos de narcolepsia criminal. Y que lo que generemos al final siga siendo un libro de papel, con su registro bibliográfico y su tacto en manos humanas. Porque las redes caen, los servidores se apagan y las suscripciones caducan. Y cuando eso pase, alguien tendrá que saber leer. Y alguien tendrá que saber defendernos. Mejor si eres tú... con un libro de 0xWord en la mano.

¡Saludos buenignos!

domingo, octubre 11, 2026

Entrevista a Rubén Turienzo sobre cómo ser "Anti-Crisis"

Hoy domingo os voy a traer una entrevista que tenía muchas ganas de hacer. Es con Rubén Turienzo, y ya os aviso que es una entrevista larga, porque quería preguntarle cosas complejas, y necesitan algo de tiempo para contestar. Y es que su libro de Anticrisis me llamó mucho la atención, y tenía que preguntarle por eso. Y os explico por qué.

Figura 1: Entrevista a Rubén Turienzo  sobre cómo ser "Anti-Crisis"

Con la llegada de la IA nuestra profesión está viéndose muy impactada. La Seguridad Ofensiva ha cambiado en menos de un año, pero la Seguridad Defensiva está obligando a los CISOs a replantearse toda su estrategia para facilitar que la empresa sea Agentic-First, al tiempo que tiene que lidiar con nuevos atacantes armados con herramientas basadas en IA muy poderosas, y gestionar todas las debilidades de seguridad que tener sistemas basados en modelos de IA por la empresa. Y hay que hacerlo rápido.

Figura 2: Anticrisis de Rubén Turienzo 

Esto, sumado en el sector con el impacto en el desarrollo de tecnología hace que los líderes, los managers, y los profesionales en tecnológica con años de madurez estén viéndose en situaciones de tensión que comparten conmigo en infinidad de charlas. No es un mundo tranquilo ahora, es un mundo de cambio, donde ejecutivos, ingenieros y técnicos tenemos que trabajar nuestra mente para estar centrados y no caer en enfermedades mentales.


Rubén Turienzo es un maestro en vivir en el cambio y en la incertidumbre. En fortalecerte para estar preparado para liderar, para cambiar, para resolver estas situaciones tan complejas desde un punto de vista centrado en ti. En ser mejor. En tener más habilidades, que aunque creas que son innatas, se pueden trabajar. Yo tuve que trabajar muchas de ellas y sigo prestándole mucha atención a seguir trabajándolas y trabajarlas con mis hijas. Por eso esta entrevista es larga. Léela con atención.

1. En tu enfoque, «el cambio» no es una fase pasajera, sino un oficio en sí mismo. En un contexto donde la IA evoluciona a ritmo exponencial, ¿por qué la principal resistencia en las empresas sigue siendo puramente analógica —el factor humano y el miedo— y no técnica?

Hay un precedente que lo explica mejor que cualquier informe sobre inteligencia artificial. Cuando llegó el motor eléctrico, a finales del siglo XIX, las fábricas sustituyeron la gran máquina de vapor por un gran motor eléctrico y dejaron todo lo demás igual: el mismo eje central, las mismas correas, la misma distribución de la planta.

 La productividad apenas se movió durante décadas. El salto llegó en los años veinte, cuando una nueva generación de ingenieros se hizo la pregunta incómoda: si cada máquina puede tener su propio motor, ¿por qué seguimos organizando la fábrica alrededor de un eje? El economista Paul David lo documentó en 1990, y la lección sigue intacta: la tecnología llega en años; la reorganización, en una generación.

Hoy muchas empresas enchufan la IA al viejo eje. Mismos comités, mismas aprobaciones, mismos miedos. Y ese miedo tiene su propia matemática: Kahneman y Tversky demostraron que una pérdida nos pesa aproximadamente el doble que una ganancia equivalente. Cada empleado hace esa cuenta en silencio, y lo que puede perder (estatus, rutina, la sensación de ser imprescindible) pesa el doble que lo que le prometen ganar.

Por eso el cambio es un oficio y no un evento. Su tarea es equilibrar esa balanza: hacer visible lo que se gana, acompañar lo que se pierde y rediseñar la planta alrededor de las personas. Instalar la tecnología es lo fácil. Lo valiente es rediseñar la fábrica.

2. Comenzaste tu faceta emprendedora muy joven. Si tuvieras 17 años hoy y tuvieras que lanzar tu primer proyecto en pleno auge de la IA generativa, ¿cuál sería tu primer movimiento estratégico y qué regla «clásica» del management desecharías sin contemplaciones?

Mi primer movimiento sería hacer a mano lo que nadie quiere hacer a mano. Paul Graham, cofundador de Y Combinator, lo formuló en 2013: al principio, haz cosas que no escalan. Habla con cada cliente, resuelve su problema en persona, entiende por qué paga. La IA te tienta a automatizar desde el primer día, y ahí está la trampa: automatizar un proceso que no entiendes solo te permite equivocarte más rápido. 

  
 
Primero, diez clientes que te quieran de verdad. Después, el algoritmo. Además, a los 17 tendría una ventaja que cualquier veterano envidiaría: la mente de principiante, lo que el zen llama shoshin. Shunryu Suzuki enseñaba que en la mente del principiante caben muchas posibilidades y en la del experto, muy pocas. En un mercado que se reescribe cada trimestre, desconocer «cómo se ha hecho siempre» es una ventaja competitiva.

¿La regla clásica que desecharía sin contemplaciones? La que mide el éxito por el tamaño de la plantilla. Durante un siglo, tener cien empleados fue sinónimo de haber llegado. Instagram tenía 13 personas cuando Facebook la compró por 1.000 millones de dólares en 2012; WhatsApp, unas 55 cuando se vendió por 19.000 millones en 2014. Y eso fue antes de la IA generativa. La métrica que importa ahora es el valor que creas por persona. El organigrama más rentable del mundo puede caber en una mesa de cocina.

3.  En ciberseguridad se suele decir que el eslabón más débil siempre es el usuario, y la ingeniería social lo demuestra a diario. Desde la perspectiva de gestión del cambio y cultura corporativa, ¿cómo se «hackea» o blinda la mentalidad de una plantilla para que la seguridad no se perciba como un freno, sino como parte de la estrategia?

El 27 de marzo de 1977, en el aeropuerto de Los Rodeos, en Tenerife, dos Boeing 747 chocaron en la pista y murieron 583 personas: el peor accidente de la historia de la aviación. Las grabaciones de cabina revelaron algo inquietante. En el avión de KLM, el ingeniero de vuelo planteó una duda sobre si el otro aparato había despejado la pista. El comandante, uno de los pilotos más respetados de la compañía, la descartó y aceleró. La duda existía. Faltaba una cultura que le diera permiso para frenar. 
 
La aviación sacó dos lecciones que la ciberseguridad debería copiar literalmente. La primera, el Crew Resource Management: entrenar a las tripulaciones para que cualquier miembro pueda cuestionar al comandante, y al comandante para escuchar. Piensa ahora en el fraude del CEO: funciona precisamente porque nadie se atreve a cuestionar un correo urgente «del jefe». La segunda, el sistema de notificación voluntaria que la NASA gestiona desde 1976, que protege frente a sanciones al piloto que reporta su propio incidente. Gracias a él, la aviación aprende de errores que en otros sectores se esconden.


Traducido a tu empresa: inmunidad para quien avisa, aunque haya sido él quien hizo clic. Permiso explícito, firmado por el CEO, para verificar cualquier orden del CEO. Y simulacros al estilo del Chaos Monkey de Netflix, que rompe sus propios sistemas a propósito para que no se rompan de verdad en el peor momento. La seguridad deja de percibirse como un freno el día que la plantilla entiende que es lo que permite volar.

4. Muchas organizaciones caen en la trampa del postureo tecnológico: adoptan herramientas de IA o dashboards complejos por moda, pero mantienen dinámicas de mando del siglo XX. ¿Cuál es el síntoma más claro de que una empresa está jugando a innovar en lugar de transformar de verdad su negocio?

En 1974, Richard Feynman habló ante los graduados de Caltech de la «ciencia de culto cargo». Durante la Segunda Guerra Mundial, algunos isleños del Pacífico vieron aterrizar aviones cargados de suministros. Terminada la guerra, construyeron pistas, cabañas de control y auriculares de madera, imitando cada gesto de los operadores. Lo hacían todo perfecto. Los aviones no volvieron.

Muchas empresas practican hoy innovación de culto cargo: tienen el laboratorio, el dashboard, el hackathon, la licencia corporativa de IA y la publicación en LinkedIn. Imitan la forma con una precisión admirable, pero los resultados no aterrizan, porque el poder de decisión sigue exactamente donde estaba. Mi test es sencillo: pregunta al comité de dirección qué ha dejado de hacer la empresa en el último año gracias a la nueva tecnología. Qué informe ya no se elabora, qué reunión ha desaparecido, qué aprobación se ha eliminado, qué producto se ha jubilado. Transformar es, ante todo, un ejercicio de resta. Si la lista está vacía, has apilado herramientas encima de las viejas costumbres y tienes más ruido, pero no más inteligencia.

En el Reloj Sistémico de las 12P detecto un segundo síntoma: cambian Procesos y Producto, pero el Poder no se mueve. La innovación que necesita pasar por el mismo despacho para cada decisión tiene la autonomía de un decorado. Y conviene desconfiar del dashboard perfecto: la ley de Goodhart advierte que cuando una métrica se convierte en objetivo, deja de medir lo que importa. La empresa que transforma de verdad tiene menos indicadores y más decisiones.

5. Estudias las claves de supervivencia de organizaciones centenarias. Hoy, cuando una startup o modelo de negocio puede quedar obsoleto en cuestión de meses debido a la disrupción tecnológica, ¿qué lección de resiliencia de hace cien años resulta imprescindible para sobrevivir a la era digital?

En Japón tienen una palabra para ellas: shinise, «negocios de larga tradición». El país concentra más empresas centenarias que ningún otro, y en la prefectura de Ishikawa sigue abierto Hōshi, un ryokan fundado en el año 718 que ha pasado de padres a hijos durante más de cuarenta generaciones. Cuando estudié 2.500 empresas centenarias para Anticrisis, encontré un patrón que hoy suena casi herético: casi todas conservan algo que un consultor de eficiencia les mandaría eliminar. Reservas de caja, proveedores alternativos, conocimiento duplicado, margen para equivocarse.

Lo llamamos ineficiencia. En realidad es un seguro de vida. El ejemplo más elocuente es reciente: tras el terremoto de 2011, Toyota descubrió que desconocía quién fabricaba buena parte de los componentes de su cadena y creó un plan de continuidad que incluía acumular reservas de semiconductores. Cuando estalló la escasez mundial de chips en 2021 y otros fabricantes paraban líneas, Toyota resistió mucho mejor. La empresa que inventó el just in time aprendió que la supervivencia exige, a veces, just in case. 
 
Esa es la lección imprescindible para la era digital. Una startup optimizada al milímetro para crecer es un coche de carreras sin rueda de repuesto: perfecto hasta el primer clavo. La disrupción premia a quien sigue en pie cuando cambia la carretera. Las centenarias nunca adivinaron el futuro. Se prepararon para no tener que adivinarlo.

6.  El liderazgo tradicional se basaba en el control de la información y la autoridad técnica. Hoy, cualquier empleado puede obtener respuestas estratégicas consultando un modelo de lenguaje en segundos. ¿Cómo se ejerce un liderazgo influyente y creíble cuando el conocimiento operativo está democratizado y automatizado?

En 2005 se celebró un torneo de ajedrez de estilo libre en el que cualquiera podía jugar ayudado por ordenadores. Había grandes maestros con máquinas potentísimas. Ganaron dos aficionados estadounidenses, Steven Cramton y Zackary Stephen, con tres ordenadores corrientes. Garri Kaspárov extrajo la conclusión: jugadores modestos con máquinas y un buen proceso superan a los grandes con un proceso peor. La ventaja dejó de estar en saber más y pasó a estar en coordinar mejor.
Eso es el liderazgo después de ChatGPT. El jefe que basaba su autoridad en el monopolio de la información ha perdido esa ventaja para siempre, y es una gran noticia. Lo sé de primera mano: con mi equipo hemos construido The Key, una IA entrenada con mi forma de pensar y con casos resueltos de más de 2.500 empresas, que acompaña a los empresarios de mi programa UPGRADE como consultor de bolsillo. Responde de maravilla. Y precisamente por eso he visto con nitidez qué queda en manos humanas: decidir qué problema merece atención, ponderar lo que no aparece en los datos (el cansancio de un equipo, la lealtad de un cliente, el momento político de una organización) y asumir el coste de equivocarse.

El líder de esta década se parece más a un director de orquesta que a un oráculo. Tu equipo puede consultar a una máquina en segundos; lo que busca en ti es saber hacia dónde vamos, por qué y quién responderá si sale mal. La información se ha democratizado. La responsabilidad sigue teniendo nombre y apellidos.

7.  Con la saturación de contenidos automatizados y avatares generados por IA, la marca personal corre el riesgo de volverse irrelevante o clonable. ¿Cómo se construye un impacto público real y perdurable cuando la atención del usuario está más fragmentada que nunca?

En 1975, el biólogo Amotz Zahavi propuso el principio del hándicap para explicar la cola del pavo real: es una señal fiable precisamente porque es cara de producir, y un animal débil no puede permitírsela. La IA generativa ha aplicado esa ley a la comunicación humana. Ha llevado a cero el coste de las señales baratas (el post bien escrito, la imagen impecable, el vídeo con buena voz) y, con él, su valor informativo.

El riesgo ya es real. A principios de 2024, un empleado de la ingeniería Arup en Hong Kong transfirió unos 25 millones de dólares tras una videollamada en la que todos los participantes, incluido el supuesto director financiero, eran deepfakes. Si se puede clonar a un CFO en una reunión, clonar una marca personal en redes es un juego de niños.

Lo que sobrevive son las señales costosas. Opiniones con nombre y apellido que pueden costarte clientes. Casos verificables con empresas reales que podrían desmentirte. Presencia física: después de mil conferencias, sigo creyendo que un auditorio es la prueba de autenticidad más difícil de falsificar. Y coherencia sostenida, que ningún modelo puede fabricar con efecto retroactivo: veinticinco años de trabajo no caben en un prompt.

Mi consejo va contra la corriente de la guerra por la atención: publica menos y arriesga más. Menos contenido para el algoritmo y más tesis por las que estés dispuesto a responder. La atención está fragmentada, pero la confianza se concentra en pocas voces, y siempre en las que se juegan algo.

8. Defiendes que la crisis es un estado inevitable en los negocios («se aproxima una crisis, no importa cuándo leas esto»). Ante un incidente crítico —como un ciberataque masivo o una caída repentina de ingresos por disrupción—, ¿cuál es el primer sesgo directivo que un líder debe desactivar de inmediato para evitar la parálisis?

La sociología de los desastres lleva décadas desmontando un mito: en emergencias reales, las personas rara vez entran en pánico. Lo habitual es lo contrario: siguen con lo que estaban haciendo, buscan confirmación y esperan a ver qué hacen los demás. Es el sesgo de normalidad, el primero que un líder debe desactivar, porque en la empresa se disfraza de sensatez: «no alarmemos a nadie», «esperemos a tener más datos», «seguro que no es para tanto».

En junio de 2017, el ataque NotPetya paralizó Maersk, la mayor naviera del mundo. La compañía reconstruyó en torno a 4.000 servidores y 45.000 ordenadores en unos diez días, y pudo recuperar su red gracias a un único controlador de dominio que sobrevivió en Ghana porque un apagón lo había dejado desconectado. 

 

 El golpe le costó cerca de 300 millones de dólares. Aun así, Maersk se convirtió en un caso de estudio positivo, porque su dirección admitió la magnitud del ataque y habló de él con una franqueza poco habitual. Dos años después, Norsk Hydro sufrió un ransomware, pasó a operar en modo manual, informó a diario con total transparencia y su cotización subió en lugar de hundirse.

Por eso el método ANTI que aplico con empresas en crisis empieza por Admitir: decir en voz alta, en las primeras horas, «estamos en crisis». Después llegan Neutralizar, Templar e Instaurar. Admitir despierta los recursos, la atención y la autoridad que la negación mantiene dormidos. El atacante cuenta con tus horas de duda. Cada una es un regalo para él.

9. Sectores como la ciberseguridad, los datos o el desarrollo de software sufren una alta rotación porque los profesionales priorizan la autonomía y los retos sobre las estructuras jerárquicas rígidas. ¿Qué error recurrente cometen las grandes multinacionales al intentar retener a perfiles altamente calificados y orientados a la tecnología?

El error recurrente de las grandes multinacionales es tratar la fuga del talento técnico como un problema de salario cuando es un problema de diseño del trabajo. Paul Graham lo explicó en 2009 con dos agendas que conviven mal: la del gestor, troceada en reuniones de una hora, y la del creador, que necesita bloques largos para pensar. Para un ingeniero, una reunión a media tarde arruina la jornada entera. 
 
La investigadora Gloria Mark, de la Universidad de California en Irvine, midió que tras una interrupción se tardan de media unos 23 minutos en recuperar plenamente la tarea. Multiplícalo por el calendario de cualquier corporación y entenderás por qué tus mejores perfiles se sienten como cirujanos operando en un pasillo.

El segundo error es el principio de Peter, descrito en 1969: ascender a cada persona hasta su nivel de incompetencia. En tecnología, la única escalera hacia el prestigio suele exigir dejar de hacer lo que mejor haces para pasar a gestionar personas. Es como ascender a tu mejor piloto a jefe de mantenimiento. 
 
El tercero, y el más caro, es confundir retención con compromiso. Los incentivos diferidos retienen cuerpos; la autonomía, el reto y un equipo brillante retienen mentes. Google lo comprobó en su Proyecto Aristóteles: el factor que más distinguía a sus equipos de alto rendimiento era la seguridad psicológica, la posibilidad de equivocarse sin pagar un precio social. Un especialista en ciberseguridad pasa el día buscando vulnerabilidades. No te sorprenda que también encuentre las de tu organigrama.

10. Si pudieras identificar la mayor vulnerabilidad en el modelo mental del directivo tradicional y tuvieras que aplicar un «parche» o hotfix de liderazgo obligatorio hoy mismo, ¿cuál sería y qué comportamiento cambiaría automáticamente?

Ese bug tiene un síntoma inconfundible: el directivo se convierte en el único punto de fallo de su propia organización. Todo pasa por él, todo le espera, todo se rompe cuando él falla. En arquitectura de sistemas nadie aceptaría ese diseño para un servicio crítico; en management lo llamamos «tenerlo todo bajo control».

El parche existe desde hace más de siglo y medio, y procede del lugar más inesperado: el ejército prusiano. Helmuth von Moltke, que advirtió que ningún plan sobrevive intacto al primer contacto con el grueso del enemigo, impulsó lo que hoy se conoce como Auftragstaktik, el mando por misión: el superior comunica la intención y los límites, y el cómo lo decide quien está sobre el terreno. Funcionaba porque aceptaba una verdad incómoda: quien está más cerca del problema suele tener mejor información que quien está más arriba.
El hotfix que aplicaría hoy, obligatorio y sin reinicio, es este: antes de dar cualquier instrucción, el directivo comunica tres cosas (para qué, hasta dónde y qué no se negocia) y deja el cómo en manos de su equipo. El comportamiento que cambia automáticamente es la pregunta con la que revisa el trabajo. Deja de preguntar «¿has hecho lo que te dije?» y empieza a preguntar «¿hemos conseguido lo que buscábamos?». Esa pequeña diferencia convierte una pirámide frágil en una red resistente.

Las empresas centenarias lo saben bien. Sobreviven las que reparten el criterio. Las que confían en el terreno. Las que se parchean antes del ataque. Las que no esperan al héroe.

¡Saludos Malignos!

Autor: Chema Alonso (Contactar con Chema Alonso)  


jueves, octubre 08, 2026

Bug Bounty: De profesión "Cazarrecompensas". 2a Edición para la Era del IA.

Desde hoy está disponible el último libro de 0xWord. Es la 2a Edición del título "Bug Bounty: De profesión "cazarrecompensas"", que fue un éxito de ventas, pero que con el cambio de todos los programadas de generación de dinero, queríamos darle una vuelta. Este es un libro para los que quieren ganar dinero buscando y reportando bugs, y en el se explica en detalle cómo funcionan estos programas que se han consolidad en los últimos años, haciendo que sea un profesión ampliamente extendida la de Cazarrecompensas en el mundo del hacking. Pero esta vez en la era de la IA.
Este trabajo que hacen muchos profesionales es buscar bugs que son recompensados en plataformas de Bug Bounty como son Yes, We Hack, HackerONE, BugCrowd o Intigriti, y que Pablo García ha descrito en profundidad en este nuevo libro con el que puedes descubrir que tu futuro es éste, ser un cazador de recompensas que se dedique a monetizar sus conocimientos cazando bugs en estas plataformas. Y se enseña todo en este libro.
Los programas de Bug Bounties – o programas de recompensas – acogen bajo una misma plataforma a compañías que desean que sus sistemas informáticos sean testeados y a hackers dispuestos a reportar vulnerabilidades a cambio de una retribución. A las compañías les permite tener sus sistemas permanentemente testeados por miles de hackers, y pagar únicamente por aquellos fallos con impacto real en sus sistemas, mientras que a los hackers les proporciona un canal seguro a través del cual monetizar su tiempo y conocimientos.

2a Edición en 0xWord, escrito por Pablo García

En los últimos años, los hackers han conseguido ser recompensados con más de 400 Millones de USD a través de sus reportes a través de los programas de Bug Bounty, y como podéis ver el mercado se está expandiendo.

El crecimiento exponencial de este fenómeno en los últimos años ha provocado un efecto “fiebre del oro” dentro del sector, lo que le ha llevado a algunos profesionales de la industria de la ciberseguridad a calificarlo como “el nuevo estándar de seguridad”.


Figura 5: Índice del libro de "Bug Bounty: De profesión "Cazarrecompensas"
de 0xWord escrito por Pablo García.

Este libro pretende abordar los aspectos básicos de estos programas, como pueden ser su estructura, las principales herramientas, ciertas metodologías, o las vulnerabilidades más comunes, todo ello desde un punto de vista práctico analizando reportes públicos realizados por hackers de la comunidad.

Figura 6: Contactar con Pablo García autor del libro

El libro lo ha escrito Pablo García - con el que puedes contactar en MyPublicInbox, que además este libro lleva incluidos 100 Tempos gratis -, que tras graduarse en administración de empresas por la Universidad Autónoma de Madrid, se especializó con un máster en auditoría de cuentas en CUNEF, y trabajó en PriceWaterhouseCoopers.  Después desarrolló su carrera financiera en Telefónica mientras dedica parte de su tiempo libre a la investigación y reporte de vulnerabilidades, formando parte del Hall de la Fame de compañías como Netflix, Xiaomi o Pinterest, entre otras, y del que habréis leído muchos artículos por este blog.

Usar tus Tempos de MyPublicInbox 0xWord para adquirir este libro

La idea es muy sencilla, hemos creado un Buzón Público de 0xWord en MyPublicInbox y tenemos disponible el módulo de transferencias de Tempos entre cuentas siempre que el destinatario sea un Perfil Público de la plataforma. Para que se puedan hacer estas transferencias, primero debe estar en tu Agenda el Perfil Público destinatario de la transferencia.

Figura 7: Perfil de 0xWord en MyPublicInbox. Opción de "Añadir a  la Agenda".
https://MyPublicInbox.com/0xWord

Para dar de alta un Perfil Público en tu agenda, solo debes iniciar sesión en MyPublicInbox, y con la sesión iniciada ir a la web del perfil. En este caso, a la URL del perfil público de 0xWord en MyPublicInbox, - https://MyPublicInbox.com/0xWord - donde te aparecerá la opción de "Añadir a la agenda". Cuando acabe este proceso, podrás ir a la opción Agenda de tu buzón de correo en MyPublicInbox y deberías tener el Perfil Público de 0xWord allí.

Figura 8: Cuando lo agregues estará en tu agenda

Una vez que lo tengas en la agenda, ya será tan fácil como irte a tu perfil - se accede haciendo clic en la imagen redonda con tu foto en la parte superior - y entrar en la Zona de Transferencias. Desde allí seleccionas el Buzón Público de 0xWord, el número de Tempos que quieres transferir, y en el concepto debes poner que es para recibir un código descuento para usar en la tienda de 0xWord.


No te preocupes por el texto concreto, porque los procesamos manualmente como los pedidos de se hacen en la tienda. 

Canjear 500 Tempos por un código descuento de 5 €

La última opción es bastante sencilla. Solo debes irte a la sección de Canjear Tempos -> Vales para Tiendas, y "Comprar" por 500 Tempos y código de 5 €. Es lo mismo que enviar la transferencia pero en un paquete de 500 Tempos y de forma totalmente automatizada, así que solo con que le des a comprar recibirás el código descuento y lo podrás utilizar en la tienda de 0xWord.com

Así que, si quieres conseguir nuestros libros de Seguridad Informática & Hacking aprovechando los Tempos de MyPublicInbox podrás hacerlo de forma muy sencilla y mucho, mucho, mucho más barato. Y así apoyas este proyecto tan bonito que es 0xWord.com.

Ser escritor de libros de 0xWord

Además, todos lo que queráis convertiros en escritores y hacer un proyecto de libro con nosotros. Podéis también enviarnos vuestra propuesta a través del buzón de 0xWord en MyPublicInbox, y si sois Perfiles Públicos de la plataforma, podéis entrar en la sección de Mi Perfil -> Servicios para ti y solicitar más información sobre el proceso de escribir un libro en 0xWord.
Nuestro equipo se pondrá en contacto contigo y evaluará tu proyecto de publicación de libro. Ya sabes que principalmente de Seguridad Informática & Hacking, y puede ser técnico, súper-técnico, o divulgación, y si es una novela... podemos estudiarlo también.

¡Saludos Malignos!

Autor: Chema Alonso (Contactar con Chema Alonso) 

sábado, octubre 03, 2026

Una charla en "Todo Llega"

Mi amigo David Santiago, que es un comunicador excepcional, tiene una iniciativa para movilizar a las personas y que tomen acción para cambiar su vida. Sobre esa iniciativa tiene un Podcast que se llama justo así "Todo Llega", por el que han pasado personas como Rubén Turienzo o Jero García. Un podcast diferente, con preguntas diferentes.
Como somos amigos, me dejé liar por él, y participé en una sesión donde me preguntó por muchas cosas, y donde conté alguna cosa que no había contado antes - salvo a amigos y personas cercanas - y ahora lo ha publicado en Youtube, así que os lo dejo para que lo podáis ver, si os apetece, este fin de semana.

Figura 2: Una charla en "Todo Llega"

Si os gusta la iniciativa, podéis contactar con David Santiago a través de su buzón público, que si tienes una historia bonita que compartir puede que acabes siendo entrevistado por él, o si quieres su ayuda para empujarte hacia adelante, tal vez sea lo que estás necesitando.
Por supuesto, te recomiendo el libro de "Todo Llega" que escribió donde, una vez más como me pasa con muchos amigos y compañeros, me liaron para que le ayudara a escribir alguna parte, así que tiene algo de mí también. Ya ves que no sé decir que no a los amigos.

Y nada más, disfruta tu fin de semana, que hay que hacerlo todos los días de nuestra vida, sean el número que sean los que tengamos por delante. Feliz fin de semana.

¡Saludos Malignos!

Autor: Chema Alonso (Contactar con Chema Alonso)  


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